10 poemas iberoamericanos en el Día Mundial de la Poesía

NOTIMÉRICA

Actualizado 05/10/2017 10:17:29 CET

   MADRID, 21 Mar. (Notimérica) -

   En la 30ª reunión de la UNESCO en 1999 se decidió que el día en el que se celebra el Equinoccio de primavera, cada 21 de marzo, fuera la ocasión perfecta para elogiar la poesía en todas sus formas y nombrarlo, oficialmente, como el Día Mundial de la Poesía.

   La UNESCO pretende así impulsar y preservar la cultura lírica, buscar nuevos lectores, amantes del verso y volver a creer en un género que se encuentra en peligro de extinción. La diversidad de la poesía y su función cultural hacen de ella el vehículo perfecto para la comunidad artística. La poesía de hoy en día se debe buscar porque no florece en la calle ni tampoco es tan evidente pero sigue latiendo entre un público curioso e inquieto.

   Es importante crear una imagen atractiva de la poesía para que los viejos mitos que consideran este género como aburrido y olvidado se queden atrás definitivamente ya que sin ella, los pensamientos no tendrían voz y la abstracción sería sustituida por la lógica. La UNESCO también cree que los medios de comunicación deben ayudar más en esta tarea de visibilización de la poesía, para que las nuevas generaciones la reciban como una vía de expresión y no como un "monstruo" incomprensible.

   A través de la poesía las identidades se reafirman y los valores se refuerzan fomentando la tradición oral o apoyando a las pequeñas editoriales, además de restablecer un diálogo con el teatro, la danza, la música y la pintura.

   En un día tan señalado repasamos 10 poemas cortos de emblemáticos poetas iberoamericanos.

   Nicanor Parra, "La montaña rusa"

   Durante medio siglo

   La poesía fue

   El paraíso del tonto solemne.

   Hasta que vine yo

   Y me instalé con mi montaña rusa.

   Suban, si les parece.

   Claro que yo no respondo si bajan

   Echando sangre por boca y narices.

   Pablo Neruda, "Tengo hambre de tu boca"

   Tengo hambre de tu boca, de tu voz, de tu pelo

   y por las calles voy sin nutrirme, callado,

   no me sostiene el pan, el alba me desquicia,

   busco el sonido líquido de tus pies en el día

   Octavio Paz, "Epitafio para un poeta"

   Quiso cantar, cantar

   para olvidar

   su vida verdadera de mentiras

   y recordar

   su mentirosa vida de verdades.

   Gabriela Mistral, "Dame la mano"

   Dame la mano y danzaremos;

   dame la mano y me amarás.

   Como una sola flor seremos,

   como una flor, y nada más...

   El mismo verso cantaremos,

   al mismo paso bailarás.

   Como una espiga ondularemos,

   como una espiga, y nada más.

   Te llamas Rosa y yo Esperanza;

   pero tu nombre olvidarás,

   porque seremos una danza

   en la colina y nada más...

   Mario Benedetti, "Pequeñas muertes"

   Los sueños son pequeñas muertes

   tramoyas anticipos simulacros de muerte

   el despertar en cambio nos parece

   una resurrección y por las dudas

   olvidamos cuanto antes lo soñado

   a pesar de sus fuegos sus cavernas

   sus orgasmos sus glorias sus espantos

   los sueños son pequeñas muertes

   por eso cuando llega el despertar

   y de inmediato el sueño se hace olvido

   tal vez quiera decir que lo que ansiamos

   es olvidar la muerte

   apenas eso.

   Álvaro Mutis, "Canción del Este"

   A la vuelta de la esquina

   un ángel invisible espera;

   una vaga niebla, un espectro desvaído

   te dirá algunas palabras del pasado.

   Como agua de acequia, el tiempo

   cava en ti su arduo trabajo

   de días y semanas,

   de años sin nombre ni recuerdo.

   A la vuelta de la esquina

   te seguirá esperando vanamente

   ése que no fuiste, ése que murió

   de tanto ser tú mismo lo que eres.

   Ni la más leve sospecha,

   ni la más leve sombra

   te indica lo que pudiera haber sido

   ese encuentro. Y, sin embargo,

   allí estaba la clave

   de tu breve dicha sobre la tierra.

   Nicolás Guillén, "A veces"

   A veces tengo ganas de ser un cursi

   para decir: La amo a usted con locura.

   A veces tengo ganas de ser tonto

   para gritar: ¡La quiero tanto!

   A veces tengo ganas de ser un niño

   para llorar acurrucado en su seno.

   A veces tengo ganas de estar muerto

   para sentir, bajo la tierra húmeda de mis jugos,

   que me crece una flor rompiéndome el pecho,

   una flor, y decir: Esta flor,

   para usted.

   Vicente Huidobro, "3"

   Me alejo en silencio como una cinta de seda

   Paseante de arroyos

   Todos los días me ahogo

   En medio de plantaciones de plegarias

   Las catedrales de mis ternuras cantan a la noche bajo el agua

   Y esos cantos forman las islas del mar

   Soy el paseante

   El paseante que se parece a las cuatro estaciones

   El bello pájaro navegante

   Era como un reloj envuelto en algodón

   Antes de volar me ha dicho tu nombre

   El horizonte colonial está cubierto todo de cortinajes

   Vamos a dormir bajo el árbol parecido a la lluvia

   Rubén Darío, "Cuando llegues a amar"

   Cuando llegues a amar, si no has amado,

   Sabrás que en este mundo

   Es el dolor más grande y más profundo

   Ser a un tiempo feliz y desgraciado.

   Corolario: el amor es un abismo

   De luz y sombra, poesía y prosa,

   Y en donde se hace la más cara cosa

   Que es reír y llorar a un tiempo mismo.

   Lo peor, lo más terrible,

   Es que vivir sin él es imposible.

   Jorge Luis Borges, "El poeta"

   Me crucifican y yo debo ser la cruz y los clavos.

   Me tienden la copa y yo debo ser la cicuta.

   Me engañan y yo debo ser la mentira.

   Me incendian y yo debo ser el infierno.

   Debo alabar y agradecer cada instante del tiempo.

   Mi alimento es todas las cosas.

   El peso preciso del universo, la humillación, el júbilo.

   Debo justificar lo que me hiere.

   No importa mi ventura o mi desventura.

   Soy el poeta.

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