125 años del nacimiento de César Vallejo, el poeta rebelde y solidario

César Vallejo
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Actualizado 16/03/2017 7:31:44 CET

   LIMA, 16 Mar. (Notimérica) -

   César Vallejo es una de esas personas que se mencionan cuando oyes la palabra poesía, autenticidad y solidaridad. Este poeta nació en Santiago de Chuco, en Perú, hoy hace 125 años y marcó un punto y aparte en la lírica hispanoamericana. La obra de César Vallejo puede fácilmente estar al lado de poetas de la talla de Pablo Neruda o del mexicano Octavio Paz.

   Cuando Vallejo empezó a escribir estaba rodeado de la vanguardia modernista, una corriente que seguían casi todos los poetas iberoamericanos de la época como Rubén Darío o Julio Herrera. El modernismo se creó como una proyección del simbolismo francés (Rimbaud, Baudelaire). Fue el primer movimiento latinoamericano que consiguió alcanzar madurez cultural y espiritual propia.

   César Vallejo siguió los preceptos del modernismo durante las primeras décadas del siglo XX para luego transitar por otras vanguardias y la literatura comprometida. Los temas a los que recurría con frecuencia reflejaban una personalidad y sensibilidad exacerbada que no dejaban de torturarle, buscando siempre respuestas a sus inquietudes metafísicas, religiosas y sociales.

   El 1918 publicó su primer poemario, "Los Heraldos negros", donde todavía apreciamos la influencia del decadente modernismo. En esta obra están presentes elementos que volveremos a encontrar como: la solidaridad con el hombre pobre y la rebeldía contra la sociedad.

   

   Condenado a tres meses de cárcel por un supuesto robo e incendio, Vallejo escribió lo que sería una de sus obras maestras, "Trilce" (1922). Un poemario progresista que acaba definitivamente con el modernismo para dar paso a una vanguardia literaria latinoamericana, caracterizada por elementos regionales e indígenas.

   Tras publicar su primera novela, "Fabla Salvaje", y los cuentos "Escalas melografiadas" viajó a París. Allí conoció a artistas de la talla de Juan Gris y Vicente Huidobro. También viajó a España y Rusia, expediciones que le sirvieron de inspiración para futuros poemarios donde denunciaría de nuevo la explotación humana y las desigualdades. En 1932 regresó a París, ciudad en la vivió hasta su muerte en 1938.

    "Poemas humanos" y "España, aparta de mi este cáliz" se publican tras su muerte pero son a día de hoy sus obras cumbres. La primera es fundamentalmente una oda a la intimidad lírica y a la conciencia mientras que la segunda es un poemario sobre lo absurdo de la guerra civil española y su fraternidad por este país.

   La poesía de César Vallejo es en sí misma su propia limitación. Audaz e inteligente sufre el dolor de una incertidumbre constante que más tarde se convertiría en una explosión de versos libres donde las formas tradicionales desaparecen de un plumazo.