Los 'almendrones', el regreso al pasado de los taxis cubanos

Almendrón
PIXABAY
    
Actualizado 29/01/2017 8:21:01 CET

   LA HABANA, 29 Ene. (Notimérica) -

   Poco después del triunfo Revolución Cubana, en Cuba se prohibió la libre importación de vehículos. Esta ley, que se encontraba vigente hasta octubre de 2015, ha provocado uno de los mayores atractivos turísticos de la isla: el parque de taxis más antiguos del mundo.

   Estos coches fabricados en los años 50, llamados en la isla 'almendrones', han añadido a la estética 'envejecida' de Cuba un atractivo muy singular. La mayor parte de ellos son Chevrolet, Dodge, Ford, Oldsmobile, Moskvith o Mercury fabricados en Estados Unidos hace más de medio siglo.

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   Aunque en el interior de ninguna de estas reliquias queda mucho de lo que fue el coche original --han sido modernizados gracias al mercado de segunda mano--, por fuera permanecen inalterables al paso del tiempo y se pasean por La Habana de forma habitual.

   Supliendo la falta de materiales con la fuerza del ingenio, los cubanos han alargado la vida de estos automóviles durante décadas, aún a pesar de que los coches se encuentran sometidos al clima caribeño, que destroza la carrocería, y a las carreteras cubanas, la mayoría destartaladas, con baches y socavones.

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   Estos taxis no solo se dedican al desplazamiento de visitantes y cubanos. Su atractivo es tal que se usan también como coches de excursiones o paseo para los turistas, que tienen la opción de recorrer el Malecón o la Plaza de la Revolución en un descapotable de los años 50.

   Una de las características de estos peculiares taxis es que la carrera no la hace un solo viajero, sino que compartes coches con desconocidos que van al mismo sitio o que se bajan por el camino, pagando cada uno su parte.

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   Pero el encanto 'vintage' que aportan los 'almendrones' a La Habana también tiene un precio. Al ser tan antiguos, los taxis cubanos contaminan tanto como lo hacían en los años 50, o incuso más, a causa de las múltiples reparaciones. Es habitual apreciar en La Habana un fuerte olor a contaminación y al humo que desprender los 'almendrones' por sus ruidosos escapes. El olor a gasolina también es un constante en la isla.

   Aún así, el atractivo turístico de estos coches, que en otros países serían pequeñas fortunas con ruedas, es innegable, y ningún buen viajero se va de La Habana sin haberse montado en un 'almendrón'.

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