'Sin miedo', la memoria de las dictaduras militares de Guatemala

Claudio Zulian, director de 'Sin miedo'
EUROPA PRESS
Actualizado 12/04/2018 15:52:20 CET

   MADRID, 12 Abr. (EUROPA PRESS) -

   Claudio Zulian ha dirigido el documental 'Sin miedo', un filme que, a través de la historia de un grupo de familiares de desaparecidos durante la guerra civil de Guatemala (1960-1996) a manos de las dictaduras militares, busca "recordar" una historia "que ha intentado ser enterrada" como un acto de justicia para la sociedad guatemalteca.

   Así lo ha hecho saber el director en una entrevista concedida a Europa Press con motivo del estreno del documental en España el próximo viernes 20 de abril. "Este conflicto está olvidado por que quiso ser escondido por los vencedores", ha expresado.

   'Sin miedo' relata una parte de la historia de Guatemala, un país que sufrió un conflicto armado en la segunda mitad del siglo XX entre el Estado y su ejército y los grupos guerrilleros, un enfrentamiento que alcanzó su momento mas cruento en los años ochenta, con el dictador José Efraín Ríos Montt (1982-1983). Es bajo su mandato cuando se produjeron la mayoría de las desapariciones forzosas y torturas a manos del ejército (un total de 45.000 durante toda la guerra civil).

   En 1999 se filtró el llamado 'Diario militar', un documento en el que figuraba un listado de 183 personas desaparecidas a manos de las fuerzas de seguridad guatemaltecas entre agosto de 1983 y marzo de 1985 que está considerado como un documento único en su género, ya que constituye una prueba de la represión en Guatemala durante las dictaduras militares que asolaron el país.

UN PROYECTO DE LOS FAMILIARES DE LOS DESAPARECIDOS

   Según ha relatado el director, en 2012 la Corte Interamericana de Derechos Humanos condenó por primera vez al Estado de Guatemala por las desapariciones forzadas. De este modo, un grupo de familiares de estas personas secuestradas que interpuso la demanda pidió y consiguió que, entre otras medias de reparación, figurara la producción de un documental a cargo del Estado. Sin embargo, hasta ahora el Estado "se ha negado a acatar la sentencia".

   Por ello, fueron los propios familiares los que decidieron tomar las riendas de este proyecto en forma de filme puesto que, a su juicio, aunar medios de comunicación e historia era la mejor manera de honrar "aquella lucha" en pleno siglo XXI.

   "Tenían claro que querían hablar de aquello que pasó en los ochenta. Lo que les preocupaba era es que se olvidara. La oligarquía guatemalteca sigue diciendo que aquello es historia pasada, que no le importa a nadie", ha señalado.

   Para él, recuperar la memoria colectiva es clave puesto que "la memoria es lo que constituye a cada persona y es un elemento clave de la política". "Las desapariciones las llevaron a cabo con el objetivo de hacer olvidar que la guerrilla existió. Sin embargo, recordar que aquello existió significa recordar el por qué de esa lucha, la injusticia y desigualdad social y la represión, permitiendo de esa manera establecer una narración que dé sentido a las luchas actuales", ha explicado.

   En este contexto, ha relatado que la oligarquía en Guatemala sigue teniendo mucho poder y no quiere "que se hable de estas cosas". "El riesgo cuando uno se expone públicamente es grande", ha aseverado para recalcar "la dignidad y la valentía" con la que estos familiares "han seguido exigiendo día a día que se haga justicia".

HACER MEMORIA COMO ACTO DE SANACION

   "Esto es lo que tiñe de esperanza el documental, que aunque habla de cosas muy duras que pasaron, las muestra desde el punto de vista de quienes supieron luchar y guardar esa memoria, y plantea un cierto acto de sanación, la idea de que el hacer memoria también es cerrar el duelo por estas desapariciones", ha expresado.

   Por ello, en vez de centrar la mirada del filme en "lo inhumano y los asesinos", Zulian ha puesto el enfoque en lo "humano", en el ejemplo y "la lucha de estas personas" y en "comunicar al mundo" que "hay deseo de justicia, coraje y entrega", valores que, a su juicio, "se duda que existan muchas veces en el mundo actual".

   Esta idea se enlaza con el espíritu que, según el director, caracteriza a Guatemala. Un país que a pesar de seguir lidiando con una desigualdad social, una violencia y una corrupción "brutales", no cesa la lucha por transformar su propia sociedad.

   El documental se estrena en cines en España y Méjico, va a llevar a cabo un circuito cultural en Guatemala, EEUU y Canadá y tiene una distribución por canales de televisión tanto nacional -aunque según ha precisado los canales nacionales de Guatemala la rechazan- como internacional.

   "Espero que los espectadores que vayan a ver el documental salgan del cine sabiendo algo de un conflicto olvidado, y que se vayan con un ejemplo de coraje y valor que tiene una dimensión universal. En este momento se plantea muchas veces en nuestra vida que nos tenemos que comer cosas, menos crueles, que son injustas. La película es un ejemplo de gente que no ha aceptado que le dijeran "es lo que hay"", ha concluido.