Pancho Amat: "El castellano es una herramienta a nuestro favor para difundir el son cubano"

PANCHO AMAT
LA HUELLA SONORA
Publicado 16/08/2018 13:49:53CET

   MADRID, 16 Ago. (EUROPA PRESS - Manuel Recio) -

El tresero mayor de Cuba, Pancho Amat, al frente de su grupo 'Cabildo del Son' ofrece una visión actualizada del son cubano donde se mezcla la tradición musical de la isla, el jazz o la clásica con los sonidos más contemporáneos. Durante el mes de agosto actúa en España con su septeto de "sonoridad ranciamente cubana" y pone de manifiesto que el idioma común ayuda a difundir el son en España.

   Leonel Francisco Amat (Güira de Melena, La Habana, abril de 1950), conocido popularmente como Pancho Amat, es toda una institución de la música cubana. Ha tocado con Pablo Milanés, Silvio Rodríguez, Bebo Valdés, Joaquín Sabina o Santiago Auserón, entre muchos otros. Empezó a tocar el tres, el "cordófono nacional de Cuba" a principios de los 70 y es uno de los treseros más destacados en la actualidad.

   "Tener el castellano de nuestra parte nos permite poner de manifiesto el trabajo que nosotros hacemos en Cuba y darle contemporaneidad", asegura a Europa Press. Y recuerda que fue precisamente Santiago Auserón -con quien colaboró entre 1995 y 1998 en el proyecto Juan Perro- quien le enseñó el "valor musical del castellano".

   "La música que tú haces para ser cantada en castellano no es igual que la que tú haces para ser cantada en otro idioma. Por ejemplo, raíces africanas tienen en Nueva Orleans y tenemos nosotros en Cuba y mira qué diferencia", admite con humor el músico cubano, quien añade: "Nosotros también utilizamos mucho la décima, que es una contribución de los poetas canarios a la cultura cubana".

SONORIDAD CUBANA ACTUALIZADA

   Con su proyecto Cabildo del Son, que nació en el año 2000, pretende ofrecer una "visión actualizada del son cubano pero con las raíces desnudas". Para ello, se apoyan en instrumentos auténticos como el tres, toda la percusión cubana -tumbadora, instrumentos de percusión menor, clave-, guitarra y trompeta. "Usamos un formato que viene funcionando desde 1927 y que funda Ignacio Piñeiro con el Septeto Nacional, como institución", apunta.

   Esta sonoridad "ranciamente cubana" en sus palabras, se basa en ritmos del Oriente de la isla, de occidente, de la trova tradicional, música rural, algo de jazzeo y sonoridades de la música clásica. Hay canciones donde se utiliza el humor, la cotidianeidad o temáticas como la dignificación de la mujer.

   "Es una mezcla donde lo que se transparenta es la sonoridad más auténticamente cubana, pero si miras con el microscopio te das cuenta de que hay una raíz más profunda, de diferentes épocas, regiones y contextos", explica Amat quien también tiene una destacada faceta como investigador musical.

   El grupo reúne músicos veteranos y otros más jóvenes, recién graduados, que muestran el valor intergeneracional del actual son cubano. El nombre de cabildo hace referencia a un término religioso. En las celebraciones herederas de la tradición afrocubana el sacerdote que participa en la liturgia invita a familias y vecinos. Si suena la música se convierten en fiestas de carácter profano. "Por eso el cabildo es una forma de mantener la identidad y mantener la tradición, de ahí un cabildo en defensa del son", señala.

TRESERO MAYOR

   Para alcanzar el título de 'tresero mayor de Cuba', Amat ha estudiado a fondo la tradición y los estilos del son. "Mi punto de partida fue atípico. En mi pueblo donde aprendo a tocar el tres, participaba en los conjuntos de rumba, que eran instrumentos de percusión nada más y allí desarrollé mi sentido rítmico a través de la polirritmia africana", rememora.

   Pero Amat también colaboraba mucho con los grupos de la Décima Improvisada, que son poetas repentistas que te hacen música al momento en formato décima donde el instrumento clave es el laúd. "Pero si el laudista no iba al que le tocaba hacer las veces del laud es el tres y yo trataba de acercarme al lenguaje del laúd que es un instrumento muy veloz, concebido para frases rápidas. Así que cuando empecé a tocar el tres tenía muy presente la rapidez del laúd y el ritmo de los tambores", concreta.

   Pancho Amat suma su lenguaje propio a lo que ya habían hecho los anteriores treseros como Arsenio Rodríguez o Niño Rivera y al mismo tiempo sirve de "polea transmisora de la tradición" para los nuevos instrumentistas. "Si hay un instrumento goza hoy de buena salud en Cuba es el tres", finaliza.