¿Cómo afecta al mercado laboral colombiano la llegada masiva de inmigrantes venezolanos?

Frontera de Colombia con Venezuela
REUTERS / JAIME SALDARRIAGA
    
Actualizado 04/04/2018 15:14:25 CET

   MADRID, 4 Abr. (Notimérica) -

   La llegada masiva, especialmente en los últimos años, de ciudadanos venezolanos a Colombia ha provocado serios desajustes en la estructura laboral colombiana, lo que a la larga puede llevar a conflictos de carácter social, incluyendo la xenofobia, dentro del país.

   Asimismo, la repulsa mutua entre el presidente colombiano, Juan Manuel Santos, y su homólogo venezolano, Nicolás Maduro, conlleva un conflicto político internacional que podría empeorar aún más la situación de los venezolanos que tratan de llegar a Colombia a través de diferentes puntos que los 2.200 kilómetros de frontera terrestre permiten.

   A diario, según cifras de Migración Colombia, unas 37.000 personas cruzan la frontera para obtener medicinas y alimentos, lo que denomina como 'migración pendular', para lo que requieren de una Tarjeta de Movilidad Fronteriza. Este método ha permitido a 1,5 millones de personas ingresar a Colombia por un corto periodo de tiempo, en el que han tratado de trabajar por pocos días en labores del campo y otros trabajos no calificados.

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   Aprovechando su ingreso en Colombia, son muchos los que han decido permanecer en el país y, si bien esta no es previsiblemente un punto de destino final, presentan varias ventajas a la hora de acceder a unos ahorros mínimos que les permitan viajar hacia otros países como Estados Unidos o España. Además de ser el destino más próximo, la legislación migratoria, la homologación de títulos universitarios y la percepción del mercado laboral facilitan la decisión de su paso.

   Sin embargo, la capacidad de recepción de emigrantes que Colombia posee se ha visto superada notablemente por el goteo incesante desde que los venezolanos comenzarán a llegar hace 18 años aproximadamente, en especial en busca de una mejor situación económica y ascendencia social. De la misma manera, supone un reto para Colombia respecto a la informalidad de dichos ciudadanos, que empuja al mismo tiempo a la informalidad laboral y, por tanto, a la economía sumergida.

   El comienzo de estos movimientos migratorios estuvo marcado por un perfil laboral de los ciudadanos llegados diferente al que actualmente se presenta, pues las razones que empujaba a salir a los venezolanos, jóvenes y de mediana edad, no era necesariamente sobrevivir, sino mejorar y ascender en lo relativo a su posición social, laboral y económica.

   Por el contrario, a día de hoy y dada la crisis política, económica, financiera y social que vive Venezuela, a lo que se suman los altos y crecientes índices de violencia generalizada en todo el territorio y la inseguridad alimentaria que rodea a sus ciudadanos, estos se han visto en la obligación de salir del territorio nacional y han visto a su país vecino como un refugio.

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   Así, los llegados en los últimos años son, en su mayoría, personas que buscan suplir sus necesidades básicas y, mayoritariamente, con una preparación académica básica. Este hecho, junto a lo mencionado con anterioridad, ha empujado a los inmigrantes venezolanos a centrar su búsqueda de empleo en áreas como la hostelería, la agricultura y, por lo general, la mano de obra no cualificada.

   Además de implicar que estos recibirán retribuciones mínimas, se da una sobrepoblación de demanda de empleos en estas áreas. Los requisitos salariales impuestos o solicitados por los ciudadanos llegados de Venezuela son menores a los de la ciudadanía colombiana, lo que provoca que se desarrolle un deterioro de los salarios y, además, el incremento de los empleos enmarcados en el sector informal.

   Todo ello merma la estructura económica colombiana y provoca el incremento de la economía sumergida, con todo lo que esta implica. "La población venezolana puede llegar a ofrecerse a actividades o servicios con salarios o ingresos menores que los colombianos que los están desempeñando. Entonces, si la actividad económica se mantiene estable es posible que el desempleo no se incremente, pero con seguridad la informalidad sí", indica a 'El Tiempo' el investigador del Observatorio Laboral del Rosario, Juan Carlos Guataquí.

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   Pero además, a todo ello se suman los ciudadanos venezolanos con alta preparación académica que, dada su situación de 'ilegalidad' en Colombia o la dificultad para acceder de manera igualitaria a los puestos laborales que un nacional, acaban encajando en sectores de mucho menor rango y con perfiles mucho menos exigentes respecto a la realidad que les correspondería. La fuga de conocimiento de Venezuela se transforma en precariedad que, dada la visión de mayor competencia en el mercado laboral, retroalimenta dicha cualidad provocando una continuada bajada de las retribuciones y un empeoramiento de las condiciones laborales en general.

   Además, existe un numeroso grupo de migrantes venezolanos cualificados que presenta una alta urgencia económica enfocada en la necesidad de enviar dinero a los familiares que aún residen en su país de origen, para lo cual requieren de dinero rápido que impide en muchas ocasiones llevar a cabo una búsqueda profunda de un empleo que se adapte a sus habilidades y estudios.

   Tal es el caso, según cuenta al 'El Tiempo' una ingeniera civil venezolana, Solange, cuyo empleo actual es de camarera en Bogota: "Le acabo de enviar 40.000 pesos (14 dólares) a mi madre en Venezuela, que es lo que me pagan a diario por un turno. Ella recibe 3,2 millones de bolívares, dependiendo de cómo esté el dólar. El salario mínimo allá está en unos 798.000 bolívares. Es decir, por un día de mi trabajo, mi madre recibe unos 4 salarios mínimos mensuales", dice.

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