¿Por qué las protestas en Nicaragua podrían registrar un retroceso en la economía no visto desde hace cuatro décadas?

Manifestaciones en Nicaragua
REUTERS / OSWALDO RIVAS - Archivo
Actualizado 04/07/2018 8:34:52 CET

   MANAGUA, 3 Jul. (Notimérica) 

   Desde hace más de 40 años la calles de Nicaragua no sufrían una ola de protestas y manifestaciones como las que sacuden al país centroamericano desde el pasado mes de abril.

   Según varios expertos, de no encontrarse una pronta salida a la crisis, que ya ha dejado más de 212 muertos, la economía nicaragüense también podría registrar un retroceso no visto desde hace cuatro décadas.

   Las protestas se iniciaron después de que el gobierno del presidente Daniel Ortega reformara el reglamento de la Ley de Seguridad Social para aumentar la aportación monetaria de empleadores y empleados.

   Todo esto ha propiciado que la crisis política y social de Nicaragua también esté afectando a las economías de Honduras y El Salvador. Sin embargo, el más afectado es sin duda el mayor de los países centroamericanos, que a inicios de año proyectaba un crecimiento económico equivalente a entre un 4,5% y 5% del Producto Interior Bruto (PIB).

   El pasado mes de mayo, cuando las protestas llevaban poco más de un mes, el Banco Central de Nicaragua (BCN) se vio forzado a revisar este crecimiento a la baja, situándolo entre un 3% y 3,5%. Asimismo, el jueves pasado su presidente, Ovidio Reyes, tuvo que volver a reducir las proyecciones a un 1%.

COMO HACE 40 AÑOS

   Un informe divulgado este miércoles por la Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social (Funides), estima que la economía nicaragüense ya no crecerá este año, sino que se contraerá en un 0,03%.

   "De no encontrarse una solución a la crisis política que vive el país en el curso de este año se pasa a una proyección de una contracción de la economía de 5,6%", advirtió el director ejecutivo de Funides Juan Sebastián Chamorro a 'BBC Mundo'.

   Bajo este escenario, los sectores más afectados son el comercio, el turismo y la construcción. "Se perderían unos 1.400.000 de dólares así como unos 215.000 empleos", asegura Chamorro.

 

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