El acuerdo de paz da un nuevo impulso a la búsqueda de personas desaparecidas en Colombia

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Proceso de paz Colombia
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Publicado 09/02/2018 19:25:57CET

   SOGAMOSO (COLOMBIA), 9 Feb. (Reuters/EP) -

   Unas 170.000 personas han sido víctimas de desaparición forzosa en Colombia, bien de forma directa o indirecta, y ahora, con el acuerdo de paz firmado entre el Gobierno y la extinta guerrilla de las FARC, las posibilidades de que se sepa qué pasó con los que un día se fueron y nunca volvieron son mucho mayores.

   Margarita Lucía Fonnegra tiene 71 años y ha recorrido en autobús las 15 horas que separan Puerto Boyacá, donde vive, de Sogamoso, donde podrían estar los restos mortales de su hijo, Carlos Germán Daza, un mecánico que desapareció en 2004 cuando tenía 33 años.

   Daza salió de casa tras recibir una llamada de teléfono y no regresó. La rumorología en Puerto Boyaca cuenta que informó a las autoridades locales sobre la ubicación de un laboratorio de cocaína y el grupo paramilitar al que pertenecía le secuestró y mató en represalia.

   "Es como la marea", dice Fonnegra. "A veces, se hace uno ilusión: 'qué tal que se hayan equivocado y que de pronto aparezca'. Pero no. Conociendo cómo era, sabe uno que no", asume. Ya solo alberga la esperanza de que le entreguen sus "huesitos". "Sería una alegría bien grande, pero también habrá tristeza", señala.

   Fonnegra y su nieto, Juan Guillermo Daza, de 24 años, que tenía solo diez cuando perdió a su padre, han ido a Sogamoso a dejar una muestra genética con la expectativa de que Carlos Germán esté entre los cuerpos no identificados que figuran en la base de datos.

   El hijo de Carlos Germán confía en que con ello puedan empezar de una vez por todas el "duelo". "A mí me faltó mucho por descubrir de él. Ella me ha dejado todos los elementos para conocer a mi papá --las cartas, las fotos, las historias", comenta.

UN NUEVO IMPULSO

   El acuerdo de 2016 entre el Gobierno y las FARC ha traído esperanza a personas como Fonnegra y Daza porque contempla la creación de una Unidad de Búsqueda de Personas Desaparecidas que no existía, a pesar del elevado número de víctimas que ha dejado este crimen de lesa humanidad en Colombia.

   Los forenses colombianos llevan 15 años usando el programa informático CODIS para recabar las muestras de ADN. El antiguo software solo permitía conectar a padres e hijos pero una versión más reciente puede construir un árbol genealógico a partir de la familia extendida.

   A ello se suma una base de datos donada por el FBI que permite cruzar los datos de este banco de ADN con los restos óseos no identificados en todos los puntos de la geografía colombiana. Actualmente hay 3.658 cuerpos sin nombres y más de 35.000 muestras genéticas.

   El forense Víctor Hidalgo pasó un día entero en un colegio de Sogamoso recogiendo muestras para 29 casos. Algunos de los familiares de desaparecidos firmaban el informe con una X porque son analfabetos, recuerda. Cuatro meses después, "no hay ninguna coincidencia". Desde la puesta en marcha de esta nueva tecnología, solo ha habido 156.

   Uno de los que ha tenido suerte en medio de la tragedia es un padre que ha encontrado a uno de los dos hijos que le arrebató la guerra en Colombia. "La probabilidad de que la persona de la que proviene es resto óseo sea el hijo es muy alta", indica la técnica Fanny Merchan. Este hallazgo ha costado cinco años y nunca sabrá de qué hijo se trata.

   En cambio, Fonnegra y Daza tendrán que seguir buscando. "La esperanza siempre está", afirma Juan Guillermo tras conocer que su padre no está en la base de datos. "Pero los restos no van a durar tanto tiempo, se desintegrarán totalmente, en polvo se convierten", advierte.

UN LARGO CAMINO

   El acuerdo de paz traerá también el testimonio de los cerca de 8.000 ex combatientes de las FARC, que están obligados a rememorar todos y cada uno de los delitos cometidos y aportar la mayor cantidad de datos posible para beneficiarse de la justicia transicional, con la que esquivarán la cárcel.

   Algunos ex guerrilleros han comenzado a confesar, pero en muchos casos ha pasado demasiado tiempo y la memoria no alcanza a aportar los datos clave que servirían para encontrar a una persona en concreto.

   Los expertos alertan asimismo de que Colombia se enfrenta a un reto mayor que el vivido en su momento por países con una gran carga de desapariciones forzosas, como Guatemala, Argentina o Chile. En estos países, los culpables fueron las fuerzas gubernamentales, mientras que aquí, al margen de las tropas regulares, hay múltiples grupos armados --guerrillas, paramilitares, bandas criminales-- que complican la búsqueda.

   La directora de la Unidad de Búsqueda, Luz Marina Monzón, ha subrayado además que a la paz con las FARC ha seguido la lucha entre grupos rivales por el control de los territorios que controlaba la guerrilla, lo que ha provocado una nueva ola de violencia, con desplazamientos, desapariciones forzosas y muerte.