Claves para entender la transición y el cambio en la Presidencia de Cuba

Cuba's President Raul Castro (C-L) and First Vice-President Miguel Diaz-Canel (C
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Actualizado 19/04/2018 14:45:51 CET

   LA HABANA, 19 Abr. (Notimérica) -

   Raúl Castro se despide este jueves de la Presidencia de Cuba. La isla pasa página a 60 años de la Revolución y se adentra en un nuevo capítulo de su historia que, previsiblemente, corresponderá escribir a la segunda generación del Partido Comunista Cubano (PCC) sin que nadie sepa qué le depara el futuro a la isla caribeña.

   La transición política que empezó el pasado 26 de noviembre, desarrollada en un largo proceso electoral en el que organizaciones oficialistas han filtrado candidatos, llega a su fin este 19 de abril con el nombre de Miguel Díaz-Canel como nominado por el nuevo Parlamento --compuesto por 605 diputados electos-- para suceder a Raúl Castro.

   Así, este jueves tendrá lugar la renovación del Consejo de Estado (que ostentará el Poder Ejecutivo en Cuba), cuya formación está encabezada por un presidente, que ejerce de jefe de Estado y de Gobierno, así como un primer vicepresidente, cinco vicepresidentes, un secretario y otros 23 miembros. Los 31 miembros del Consejo serán electos por el Parlamento.

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   La trascendencia del actual momento político, además de por ser la primera vez que un Castro no ostentará el poder, reside en lo que se podría dividir en cuatro dimensiones, tal y como recoge Arturo López-Levy para 'Esglobal'. La lista de puntos clave estaría conformada por: la transición generacional, la llegada de un civil a la presidencia, la separación de las cabezas del partido comunista y el Gobierno, y los cambios en las élites cubanas.

   En primer lugar, cabe destacar cómo el mayor reto de esta transición será la capacidad del orden político vigente en Cuba de mantenerse, pues un traspaso intergeneracional victorioso dará continuidad y legitimidad a la política castrista. Sin embargo, las realidades entre los gobernantes que ascienden actualmente al poder y los que llegaron hasta él en la batalla son muy diferentes, igual que las razones por las que mantener la política castrista.

   La nueva generación de políticos cubanos, leales a la política Castro, deberá enfrentarse a un país con problemas económicos y en constante punto de mira a nivel internacional sin tener el poder, el prestigio ni el peso social que sus antecesores Fidel y Raúl Castro. Si bien la etapa 'raulista' ha servido para abrir ligeramente las puertas de la isla y regenerar el país mediante algunas reformas, los frentes abiertos con los que actualmente cuenta Cuba le obligarán a luchar contra la hostilidad.

   Miguel Díaz-Canel, actual primer vicepresidente, es un ingeniero de 57 años muy vinculado al PCC pero no a los todopoderosos militares, por lo que también será la primera vez que un civil ascienda a la primera magistratura. Este hecho hace que Díaz-Canel dependa del respaldo por parte de Raúl Castro y la legitimidad institucional para mantenerse en el poder.

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   Los hermanos Castro movieron el Gobierno en una jerarquía establecida sobre el PCC, las FAR y el ministerio del Interior, algo que ahora supondrá una dificultad para el nuevo presidente. Si bien Díaz-Canel cuenta con contactos de relevancia dentro de las filas militares de Cuba, necesitará focalizar su poder en controlar la maquinaria de seguridad nacional, asiento hoy del poder último en el sistema político cubano, y que adolecerá el nuevo presidente según López-Levy.

   Para ello, entre otras cosas, será de importancia que el nuevo presidente se haga con el poder y la Secretaría General en el próximo congreso del PCC, que tendrá lugar en 2021 y que hasta este momento estará liderado por Raúl Castro. Así, se da una por primera vez desde la adopción de la Constitución de 1976 la separación de la autoridad presidencial en el Consejo de Estado y el liderazgo del PCC.

   Se pretende así que las élites de la política cubana se regeneren por edad, algo que dará pie a la promoción de nuevas personalidades y grupos de la isla. Entre dichas nuevas élites, se espera que haya una variación en cuanto a proximidad con la ideología de los Castro, así como a la proximidad con los nuevos altos cargos.

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   Tal y como sostiene López-Levy, "este cambio en la distribución de influencias a partir de la transición presidencial es de los más opacos, pero a la vez más importante en áreas como la respuesta ante el avance de la corrupción".

   Lo que está claro es que las reformas de Raúl Castro, que han provocado cambios sociales y en la relación entre los ciudadanos y el Estado, está previsto que continúen paulatinamente, y el nuevo equipo de Gobierno deberá centrarse en la promoción del desarrollo económico --más con la crisis que sufre su principal socio, Venezuela-- y mirar por el bienestar de toda la ciudadanía.