La desaparición del submarino ARA San Juan pone de relieve el escaso presupuesto militar argentino

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Mensajes de apoyo al submarino 'ARA San Juan'
REUTERS / MARCOS BRINDICCI
Publicado 23/11/2017 10:14:55CET

   BUENOS AIRES, 23 nov (Reuters/Notimérica) -

   La búsqueda del submarino argentino ARA San Juan, desaparecido en el Atlántico Sur hace más de una semana, ha dejado en evidencia los escasos recursos y la falta de capacitación que tienen las Fuerzas Armadas Argentinas desde que acabase la dictadura militar a principios de la década de 1980.

   El presupuesto militar parece no haber sido una prioridad para los gobiernos de la segunda economía más grande de Sudamérica, país que ha sufrido una crisis económica tras otra en las últimas décadas y que tan solo ha destinado un 1 por ciento al sector militar.

   Precisamente por ese motivo, el sector de las Fuerzas Armadas sentía latente la posibilidad de que un incidente como el de la desaparición de la nave pudiera pasar, han confesado los mismos analistas militares y políticos argentinos.

   "Las violaciones de los derechos humanos perpetradas por la dictadura rompieron el vínculo entre sociedad y Fuerzas Armadas", indicaba el director de investigación del grupo de reflexión CRIES, Andrei Serbin Pont, en Buenos Aires.

   "A la mayoría de los argentinos realmente no les preocupan las Fuerzas Armadas, por lo tanto, los políticos no están particularmente interesados en mantener ningún tipo de política militar o de defensa", añadía.

   Desde la derrota en la Guerra de las Malvinas frente al Reino Unido en el año 1982 y la caída de la dictadura el año siguiente, el gasto militar cayó de un 2,16 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) a un mínimo del 0,87 por ciento en 2011, según datos del Banco Mundial recogidos por la agencia de noticias 'Reuters'.

   Si bien subió hasta el 0,96 por ciento del PIB el año pasado, el gasto es proporcionalmente menor al de sus vecinos Brasil y Chile, que gastaron un 1,3 por ciento y un 1,9 por ciento del PIB en sus ejércitos.

   Todavía es muy pronto para determinar la causa de la desaparición del ARA San Juan, que aún se busca intensamente, pero es constante la idea de que la flota submarina de Argentina ha estado entre las áreas militares más afectadas por la falta de fondos.

   En 2014, la flota estuvo sumergida 19 horas, frente a los 190 días necesarios "para cumplir con las necesidades operativas y de capacitación", según un informe de mayo de 2016 de la publicación especializada Jane's Sentinel.

   "El hecho de que hubiese tan poco uso de los submarinos era una indicación de que claramente era un problema que se estaba fraguando", ha indicado el profesor de investigación enfocado en América Latina del Instituto de Estudios Estratégicos del War College de Estados Unidos, Evan Ellis.

"¿TIENE QUE MORIR ALGUIEN?"

   El presidente Mauricio Macri se comprometió a mejorar las capacidades de las Fuerzas Armadas de 26.000 efectivos durante su campaña de 2015. En un informe de 2016, el Gobierno señaló que el 70 por ciento del presupuesto del Ministerio de Defensa se gastó en salarios y pensiones, en lugar de inversión.

   "Las condiciones en que trabajan ellos son prácticamente imposibles. Estoy hablando de todas las Fuerzas Armadas", indicaba en una entrevista en televisión Elisa Carrió, una influyente legisladora de la coalición Cambiemos de Macri.

   Pero desde que asumió el cargo en diciembre de 2015, Macri no ha mejorado notablemente la situación financiera militar. El presupuesto de 2018 considera un aumento del 14 por ciento de los fondos para el Ministerio de Defensa, menos que la inflación esperada del 15,7 por ciento.

   En marzo, el entonces ministro de Defensa, Julio Martínez, dijo a Reuters que Argentina carecía de dinero para comprar aviones o reemplazar una flota que envejecía.

   El ARA San Juan, construido en Alemania, se botó en 1983 y fue sometido a una reforma desde 2008, que incluyó el reemplazo de sus cuatro motores diésel y sus motores eléctricos de hélice, según Jane's Sentinel.

   Poco antes de entregar su ubicación por última vez el 15 de noviembre, el submarino informó de una falla eléctrica. Las preocupaciones sobre el estado de la embarcación surgieron cuando el periódico Perfil publicó un video de una tensa reunión entre Macri y familiares de algunos de los 44 miembros de la tripulación.

   "¿Tiene que morir alguien para cambiar? ¿No podían haber invertido algo antes?", dijo la esposa de un marinero a Macri, según el video. Macri dijo que el mantenimiento del barco, no su antigüedad, era lo importante y que las autoridades estaban convencidas de que las condiciones del submarino eran buenas.

   Los medios noticiosos argentinos han informado que la búsqueda ha provocado fricciones entre la Armada y el Ministerio de Defensa, y las autoridades civiles están preocupadas de que los militares no hayan entregado información. Los oficiales de la Armada lo han negado.

   Una fuente del ministerio, que no estaba autorizada para hablar públicamente, dijo a Reuters que abrieron una investigación sobre el incidente y no descartó cargos penales una vez que se complete la operación de búsqueda.

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