¿Es López Obrador un político bolivariano?

Andres Manuel Lopez Obrador, presidential candidate for the Party of the Democra
REUTERS / EDGARD GARRIDO
   
Actualizado 28/06/2018 12:54:46 CET

   CIUDAD DE MÉXICO, 28 Jun. (Notimérica) -

   Los últimos años los comicios electorales presidenciales han protagonizado la actualidad política de la región iberoamericana. La llegada de nuevos líderes neoliberales al poder, junto con la crísis política, social y económica que se lleva desarrollando en Venezuela y, más recientemente, en Nicaragua, han creado un sentimiento de miedo generalizado hacia lo chavista y lo bolivariano.

   Las próximas elecciones presidenciales, unas de las últimas de la región para este año, serán las de México. El próximo domingo 1 de julio el electorado mexicano decidirá quién ocupará el cargo hasta el momento desempeñado por Enrique Peña Nieto, líder del Partido Revolucionario Institucional (PRI), cuya formación y Gobierno han sido fuertemente criticados y señalados en los últimos tiempos por corrupción.

   El descontento de la sociedad política mexicana ha llevado a que, según las encuestas y a muy pocos días de las elecciones, el candidato de izquierda, Andrés Manuel López Obrador (AMLO), se encuentre 26 puntos porcentuales por encima de su rival más cercano, el panista Ricardo Anaya. López Obrador, exgobernador del Distrito Federal y, con esta, tres veces candidato a la Presidencia de México, está previsto que ocupe la residencia oficial de Los Pinos junto a su familia, por mucho que le pueda pesar a algunos.

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   Su política e ideología izquierdista ha sido utilizada por muchos de sus opositores, así como los seguidores de estos, para ligar y atemorizar a los mexicanos con convertirse en "la nueva Venezuela" y que el país azteca pase a ser un Estado "chavista". Así, la oposición de AMLO proclama y anuncia que, de ganar este, las empresas huirán del país o serán expropiadas, se depreciará notablemente el peso y terminarán las pocas relaciones aún existentes con Estados Unidos --y por supuesto el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN)--.

   Sin embargo, el candidato anti-establishment mexicano guarda sus diferencias con el chavismo y 'bolivarianismo' venezolano, de la misma manera que México no puede compararse con Venezuela, dos Estados y dos poblaciones que son totalmente diferentes. Debe tenerse en cuenta el momento en el que se encuentra México actualmente, y el momento en el que estaba Venezuela cuando triunfó la política de Hugo Chávez, tanto a nivel nacional, regional e internacional, no es el mismo.

   Sin embargo, no puede negarse que en ambos casos el fin del bipartidismo y la paralización de la política del país --en los casos influido por la corrupción--, han fomentado y fomentaron notablemente la intención de voto de la población, la cual se ha declinado por el voto de castigo contra los grandes partidos gobernantes. López Obrador será, de ser presidente, un mandatario cuya legitimidad dependerá de la demostración verdadera de una buena política, pues muchos de sus votantes procederán del grupo de indecisos y del nombrado voto de castigo.

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   Por otra parte, las medidas económicas implementadas por 'el comandante', sobre las cuales se sustentaron los avances sociales, no podrían llevarse a cabo en México, pues el país azteca no cuenta con un recurso natural del nivel del petróleo y el gas que dio millones de dólares a Venezuela. Así, la capacidad económica venezolana en el momento en el que el chavismo se fortaleció no es la existente en México en la actualidad, lo que dificulta que, a pesar de las intenciones de la política social de AMLO, esta pueda llevarse a cabo de la misma manera.

   Aunque en este caso, la defensa a ultranza de los recursos naturales es una nueva coincidencia entre ambos líderes. Tal y como recuerda el diario 'El Confidencial', en el año 2013 AMLO se posicionó radicalmente en contra de la reforma que permitía inversiones extranjeras en México, una idea que actualmente ha suavizado, abogando por revisar los contratos que ya han sido otorgados. De hecho, Repsol se ha adjudicado seis contratos de exploración en México en el último año.

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   Además, la historia política de AMLO está mucho más marcada de lo que la de Chávez lo estaba al llegar al poder, este último siendo un militar que trató de alzarse en el poder a través de un golpe de Estado antes de meterse en política y ganar unas elecciones. Con unos ideales que podrían estar basados más en Lázaro Cárdenas, antes de crear la agrupación Movimiento de Regeneración Nacional (con la que opta a la Presidencia a través de una coalición), AMLO perteneció desde principios de los años 70 al PRI y, posteriormente, al Partido de la Revolución Democrática (PRD).

   De hecho, en el año 2000 se hizo con la alcaldía de Ciudad de México con este partido y, una vez terminado su mandato en 2005, optó a las elecciones presidenciales de 2006 y 2012, quedando segundo en las dos ocasiones. Fue entonces cuando se desligó de la agrupación, la cual no le permitiría volver a ser candidato a la Presidencia. Así, la experiencia política de AMLO --y por ende el conocimiento en cuanto a la implementación de medidas-- antes de convertirse en el posible presidente de México no puede compararse con la de Chávez.

   Así, si bien las formas de ambos políticos pueden ser similares, en ambos casos 'populistas' --entendiendo este concepto como el discurso y la política dirigido a las clases populares--, esto no implica que el devenir de los gobiernos vaya a ser similar.

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