¿Por qué en México no hay segunda vuelta en las elecciones y por qué podría ser necesaria?

Ricardo Anaya of the National Action Party (PAN), Andres Manuel Lopez Obrador of
REUTERS / HANDOUT .
Publicado 14/06/2018 13:19:12CET

   MADRID, 14 Jun. (Notimérica) -

   El próximo 1 de julio, México vivirá las ansiadas elecciones presidenciales, las cuales pondrán fin a meses de debates, disputas y acusaciones entre los candidatos, así como se espera que sosieguen la importante ola de violencia y homicidios contra políticos en el país.

   Los candidatos a la Presidencia --José Antonio Meade, Andrés Manuel López Obrador (AMLO), Ricardo Anaya y Jaime Rodríguez Calderón 'El Bronco'-- se han enfrentado de manera feroz por hacerse con los primeros puestos en intención de voto, que por el momento ostenta en primer lugar AMLO.

   A diferencia de lo que sucede en otros países de la región latinoamericana, en México únicamente se celebra una primera vuelta electoral, reduciendo la decisión a una única jornada. Pero, ¿por qué no hay segunda vuelta en las elecciones de México? ¿Sería necesario implementar un cambio legislativo que permita la realización de un 'balotaje' o segunda vuelta?

   La ley mexicana no contempla la posibilidad de un 'balotaje', además de que "en la tradición política mexicana ha prevalecido la fórmula de la mayoría relativa, es decir, obtener más votos que el resto de los contrincantes pero no necesariamente más de la mitad del total de estos", explicaba el director del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la Universidad Nacional Autónoma de México, Pedro Salazar.

   Se trata de una situación que, especialmente en los últimos años, ha sido muy criticada y puesta en duda, solicitándose incluso un cambio legislativo que permita realizar una segunda vuelta. Y es que, desde 1997 el partido en el poder del Gobierno de México no ha contando con mayoría en el Congreso, estando el porcentaje de votación favorable a dicha agrupación por debajo del 40 por ciento.

   Este hecho impacta de manera notable en la legitimidad del gobierno, así como en los márgenes de gobernabilidad. La falta de mayoría puede suponer una situación de bloqueo político en el país. Según indican los analistas, esta situación podría empeorarse en los próximos comicios de 2018, pues la silla presidencial podría adquirirse únicamente con un 30 por ciento de los votos totales en esta ocasión.

   La segunda vuelta electoral asegura que el nuevo presidente del país tenga una representación del 50 por ciento + 1 del total del electorado, pues conlleva la elección final entre únicamente dos candidatos al haber sido eliminados los candidatos 'marginales'. En el caso concreto de México, la realización de un 'balotaje' permitiría evitar la evidente fragmentación política que vive el país.

Lo que si contempla la legislación mexicana desde la reforma de la ley electoral en 2014 es que se vuelvan a contabilizar los votos tras el primer recuento en caso de que algún partido político lo exija. Los resultados electorales también pueden ser anulados cuando se registran sobornos, ataques o amenazas a los funcionarios y votantes al menos en el 20 por ciento de las urnas de un distrito, municipio o en el país.

   Por otro lado, un partido político puede impugnar la elección y exigir al Tribunal Electoral que revise la legitimidad de los resultados cuando la diferencia entre el primer y segundo puesto es igual o menor a un 5 por ciento.