Ministro de Justicia de Bolivia: "Mientras quede un boliviano vivo se reclamará el acceso al mar"

El ministro de Justicia de Bolivia, Héctor Arce
EMBAJADA DE BOLIVIA EN MADRID
Actualizado 28/03/2018 12:43:12 CET

   MADRID, 28 Mar. (Notimérica) -

   Más de cien años de conflicto entre Chile y Bolivia por la salida soberana al océano Pacífico de este último han mantenido a ambos países enfrentados durante años de disputas que se han recrudecido y han puesto este asunto aún más si cabe en el foco desde que el presidente boliviano, Evo Morales, asumió la dirección del país hace ahora doce años.

   Tras varias intentonas de diálogo, de iniciar conversaciones para negociar si de algún modo Bolivia podía recuperar ese acceso que perdió tras la guerra del Pacífico y que se materializó en un tratado firmado en 1904, lo cierto es que no fue hasta 2015, cuando la Corte Internacional de Justicia de La Haya (CIJ) se declaró competente para estudiar el caso, cuando comenzó a verse que este conflicto podría estar más cerca de terminar.

   Tras tres años de litigios, durante estos días tienen lugar en la ciudad holandesa los alegatos finales por parte de ambos países, que una vez que terminen tendrán que esperar hasta finales de año para conocer la resolución de la Corte.

   Entre el comité enviado por Bolivia, al que acudió el propio presidente Morales, se encontraba el ministro de Justicia del país, Héctor Arce, que a su regreso de Holanda ha hecho una parada en Madrid y ha concedido una entrevista a Notimérica.

   P: Ministro, ¿qué valoración hacen de los alegatos?

   R: Ha sido una fase importantísima y reveladora de cómo en la causa boliviana el derecho y la justicia confluyen de manera extraordinaria. Nuestra causa está fuertemente respaldada en las grandes instituciones del derecho internacional, donde los acuerdos, la práctica diplomática y las promesas de buena fe son la base de este derecho. Ante los ojos de los jueces y del mundo, este es un caso justo en el que Bolivia está reclamando los dos elementos que no deben dejar nunca de estar presentes entre las naciones, que son el diálogo y la negociación de buena fe como instrumento para solucionar los casos.

   Hemos vivido una etapa oral con características peculiares, con una magistralidad por parte de Bolivia, que ha trabajado muchos años en esto, y con una reacción de Chile airada y no acorde con lo que deben ser los grandes mecanismos de solución de controversias por esta vía

   P: Se han encontrado con un Chile cerrado en banda que además ahora, con la llegada al poder del presidente Sebastián Piñera, aún les pondrá más problemas para negociar, tal y como él mismo ha expresado.

   R: Debía haber un mejor animo por parte de Chile. Hemos visto reacciones muy airadas y con un tono muy antisonante que no es acorde con lo que se debe tener en la CIJ.

   P: Pese a este hecho, lo cierto es que en los últimos alegatos de Bolivia, que fueron seis, al menos en tres ustedes hicieron referencia a la moralidad, la buena fe y el diálogo entre los pueblos. ¿Qué peso cree que le va a dar La Haya a este aspecto ético de la convivencia entre países vecino sobre el plano puramente legal de la vigencia del tratado que respalda Chile? Habrá quien diga que si La Haya se pronuncia sobre este caso en favor de Bolivia (lo que supondría obligarles a negociar) estará obligando a incumplir un tratado firmado y ratificado por dos países.

   R: Nuestra demanda, además de justa, se basa en las instituciones del derecho internacional; hemos probado que hay más de un acuerdo suscrito con Chile que reconoce su obligación de negociar con nosotros para que finalmente obtengamos un acceso soberano al océano Pacífico.

   Además, la Corte consideró que el tratado de 1904 no solucionó el tema del acceso soberano de Bolivia al mar y así se dictó en su fallo del 24 de septiembre de 2015. La Corte entendió que el tema del acceso soberano no es un tema ni resuelto ni zanjado por el tratado de 1904 y por ese criterio se declaró competente para tratar nuestro litigio con una mayoría abrumadora --14 votos a favor frente a dos en contra--.

   P: ¿Está errando Chile entonces al aludir continuamente al tratado?

   R: Por supuesto, porque la Corte no va a desdecirse a sí misma. Insistir en ese tratado para eludir sus responsabilidades es un suicidio para Chile.

   P: Pongámonos en el supuesto de que el fallo dicta que efectivamente deben sentarse a negociar. En ese caso, la CIJ no les obliga a negociar determinados puntos ni a tener una solución en un plazo estimado; únicamente les obliga a sentarse y dialogar. ¿Por dónde se inician esas negociaciones?

   R: Bolivia tiene una serie de propuestas para la etapa de la negociación. Queremos tener buena vecindad y ver el futuro con unidad y esperanza de construcción hacia adelante. La negociación se va a marcar sobre las aspiraciones de Bolivia y las de Chile y toda negociación tiene que ser en condición de recíprocas conveniencias y beneficios. Se entiende que ambos estados han de ganar y ahí se abre un acceso inmenso de oportunidades para que Bolivia tenga acceso soberano al mar y Chile tenga las compensaciones que se den dentro de la negociación. Está claro que ambos cederemos, ganaremos y perderemos.

   P: ¿Qué es lo mínimo que Bolivia estaría dispuesta a aceptar? ¿Sería suficiente con un puerto en propiedad y un tren similar al ya existente entre Arica y La Paz o estamos hablando de una cesión de territorio por parte de Chile?

   R: Hay infinidad de posibilidades que nos pueden garantizar ese acceso soberano. En este momento no podría precisarle, pero hay una gran cantidad de mecanismos para que Bolivia tenga ese acceso.

   P: Y ahora pongámonos en el caso contrario. ¿Qué ocurriría si La Haya falla que no es necesario que negocien?

   R: Yo veo que esa situación es muy poco probable. Una Corte de paz, de justicia y desarrollo, que es el resultado de los traumas de la humanidad, es un organismo que se crea para la búsqueda de la paz. Veo muy difícil que se pronuncie así, pero de cualquier manera, el derecho de nuestro país es irrenunciable, por lo que mientras quede un boliviano vivo este derecho va a ser siempre reclamado en todas las instancias habidas y por haber.

   P: Hablemos ahora del referéndum para la reelección de Morales como mandatario, del que se han cumplido dos años. Esa consulta se convocó, se perdió y se reinterpretó haciendo una lectura de la Constitución que mantiene que si la Convención Americana de Derechos Humanos ofrece mayores garantías que la Constitución propia del país, es posible acogerse a ella. Visto desde fuera, da la impresión de que todo podía estar planeado de la siguiente manera: "Si el pueblo vota 'Sí' diremos que estamos cumpliendo con su voluntad y si vota 'No' nos aferramos a esta lectura de la Constitución". ¿El referéndum fue un paripé? ¿Desde el primer momento tenían claro que recurrirían a esta Convención en caso de necesitarlo?

   R: No hubo nada planeado, hubo un referéndum para una reforma constitucional y hubo una gran manipulación, una mentira increíble que es un tema que debería analizarse en las democracias sobre cómo las mentiras en momentos electorales pueden generar grandes desastres. A Evo le inventaron un hijo, le inventaron tráfico de influencias... y el presidente no tuvo tiempo de explicarse. Hubo una manipulación del resultado, pero es evidente que el resultado está ahí.

   El otro es un procedimiento de una lógica de interpretación de muchos países del pacto de derechos humanos al que incluso podríamos haber acudido primero, pero en ningún momento había un plan de ir a una elección o a otra.

   P: Entonces, acogiéndose directamente a ese pacto de DDHH, no habría hecho falta realizar ese referéndum.

   R: Posiblemente, para que usted vea que no hay ningún plan por ahí.

   P: ¿Tanto miedo tiene su partido, el Movimiento al Socialismo (MAS) de presentar a un candidato que no sea Morales? ¿No se ven con posibilidades de ganar si no es con él?

   R: La revolución boliviana está encarnada en el presidente. Él es el gran conductor hacia un proceso que es histórico. Hay una Bolivia antes y una Bolivia después del gobierno de Evo. La anterior es de atraso, subdesarrollo y depresion, mientras que ahora vivimos en un país en desarrollo y construcción, que está en los primeros lugares en el continente en economía, estabilidad y desarrollo. Evo está reescribiendo la historia y lo que no se ha hecho en 180 años él lo está logrando en diez o doce.

   P: ¿Pero no cree que puedan encontrar otros líderes capaces de mantener ese legado?

R: En el pueblo boliviano, por la naturaleza además de los pueblos indígenas, está muy enraizada la imagen del presidente Morales y la realidad política marca que Evo es el candidato ganador. En las encuestas que se hacen cada dos o tres meses, que no están necesariamente vinculadas al oficialismo, él sigue apareciendo como amplio ganador. Evo aplica a la perfección esa frase que dice que 'la ley es para el hombre y no el hombre para la ley'.

   P: En 2017, la organización no gubernamental Freedom House, que promueve "la democracia, la libertad política y los derechos humanos", colocó a Bolivia en el puesto 111 de 199 en cuanto a libertad de prensa, lo que implica un retroceso de quince puntos con respecto al año anterior, cuando países como Turquía, Burundi o Sudán del Sur retrocedieron cinco. ¿Qué ocurre con la libertad de prensa en Bolivia?

   R: Yo escribía regularmente en La Razón y después en Pagina 7. Lamentablemente, pese a la amistad que tengo con ellos, tuve que decirles que no escribía más porque había una intencionalidad de hacer daño a la gente del Gobierno muy grande. Me sacaron una foto al lado de un narcotraficante que jamás había conocido y aquello me dolió como ser humano. Más allá de la parcialidad que pueda haber en algunos medios, incluidos en algunos estatales, que no se lo niego, lo que no se puede consentir es la tergiversación de la realidad o que las noticias jueguen con la dignidad de los seres humanos.

   P: ¿Diría entonces usted que la libertad de prensa está garantizada en su país?

   R: Creo que está garantizada y a veces mal utilizada.

   P: Imagino que está al tanto de la situación que atraviesa España con respecto a Cataluña, que es similar a la que han tenido ustedes y que se manifiesta según etapas en la provincia de Santa Cruz. ¿Cómo vive Bolivia este proceso independentista catalán? ¿Cree que podría sentar de algún modo un precedente para otras regiones del mundo que también se plantean la posibilidad de reclamar su independencia?

   R: Yo estudié en España y tengo un gran cariño por este país. Creo que la fortaleza de las naciones es su unidad y su visión conjunta. Cataluña pertenece a España y España pertenece a Cataluña; hay un pasado muy grande de unificación y ese pasado tan glorioso debería llevar a una España con una gran proyección. Como siempre hay intereses parciales, mezquinos y sectarios que no deben prevalecer sobre el interés general. Nos pasó también a nosotros en Santa Cruz, pero yo confío en que el interés general es mantener un solo estado y preservar sobre todas las cosas la unidad del país.