Los 3 principales retos a los que se enfrenta López Obrador como nuevo presidente de México

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REUTERS / GINNETTE RIQUELME
    
Actualizado 02/07/2018 13:36:07 CET

   CIUDAD DE MÉXICO, 2 Jul. (Notimérica) -

   El candidato izquierdista Andrés Manuel López Obrador (AMLO), tal y como venían vaticinando todas las encuestas en los últimos meses, se ha hecho este domingo con la Presidencia de México al obtener al menos el 53 por ciento de los votos, según el conteo rápido del Instituto Nacional Electoral (INE).

   El nuevo presidente electo de México, quien ha conseguido el mayor porcentaje de votos de la historia del país, se convierte también en el primer mandatario de la izquierda en las últimas décadas. Tanto sus altos números como su llegada a Los Pinos responde mayoritariamente al hartazgo de los mexicanos respecto a los últimos líderes políticos y a los reincidentes problemas del país.

   La corrupción y la violencia, muy influenciados por la pobreza y la desigualdad, son los dos principales retos a los que se han venido enfrentando los presidentes mexicanos, aunque los resultados no han sido en ninguno de los casos los esperados. A estos se suma la cada vez más tensa relación que los azteca mantienen con Estados Unidos, en especial desde la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca.

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   De esta manera, son tres los puntos principales que el Gobierno de AMLO deberá abordar de manera contundente y directa si quiere mantener la legitimidad que, después de dos intentos fallidos, le han otorgado lo mexicanos.

   CORRUPCIÓN

   A pesar de que parece que la corrupción es un problema relativamente nuevo en México, se trata de uno de los grandes males del país y de toda la región. Actualmente se han desarrollado reflectores mediáticos e institucionales que la muestran, algo que ha provocado malestar y cero tolerancia por parte de los mexicanos.

   Dentro de la corrupción misma, la impunidad es un agravio nacional, pues deja a los ciudadanos desprovistos de derechos y justicia. Una impunidad que afecta gravemente y en especial a las clases más bajas de la sociedad, desprovistas de dinero y de contactos que permitan la recepción de sus causas en el sistema actual.

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   La muerte de los 43 estudiantes de Ayotzinapa, la construcción del nuevo aeropuerto de la capital, la fuga y posterior aprehensión de 'El Chapo' Guzmán, la causa Odebrecht, los arreglos con la constructora OHL, el programa 'Pegasus' utilizado por el Gobierno para espiar a la población y a los periodistas o los negocios con Cambridge Analitycs, son solo algunos de los últimos grandes casos de corrupción que ha dejado el sexenio de Enrique Peña Nieto.

   De esta forma, la crispación de la ciudadanía mexicana con respecto al tema, algo de lo que se ha visto muy beneficiado AMLO, le obligará al mismo tiempo a no dar un paso en falso respecto a la corrupción. No solo se verá obligado a llevar a cabo una regeneración y limpieza en las instituciones públicas y cuerpos de seguridad del país, sino que deberá asegurarse de no verse salpicado por ningún caso de corrupción, pues esto podría acabar con toda su legitimidad.

   VIOLENCIA

   Precisamente, la corrupción política e institucional en México es uno de los factores que provocan la perpetuación de las graves cifras de violencia en el país azteca. Junto a ella, el narcotráfico y la desigualdad social --que deja millones de personas sin acceso a oportunidades y, por lo tanto, impulsa la delincuencia-- son las otras patas de la violencia en México.

   Tal y como recoge el medio digital 'esglobal' en base a datos del Sistema Nacional de Seguridad Pública, el año 2017 cerró con 29.168 homicidios intencionales en México, la cifra anual más alta hasta el momento, lo que asimismo representa un incremento del 27 por ciento frente a los datos de 2016. Expertos del Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales (Comexi) han señalado en el informe 'Una estrategia pública para proteger a la ciudadanía' que las estrategias de seguridad de las tres últimas administraciones están muy por debajo de las necesidades que tiene la ciudadanía.

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   De esta manera, AMLO se enfrenta a un gigante respecto a este tema. Será necesario un proceso de regeneración de las instituciones --en especial de las Fuerzas Armadas y los cuerpos de seguridad--, así como del funcionariado mexicano, especialmente de la Administración central. La coordinación será clave para favorecer la lucha de manera unánime y regular, bien sea en las políticas preventivas como en las reactivas.

   Entre las preventivas, por las que más ha abogado el AMLO, se encuentra la polémica 'amnistía', un proceso de paz y reconciliación nacional. Se trata de un conjunto de políticas de desarrollo enfocadas a ofrecer mayores oportunidades a los jóvenes más implicados en el crimen organizado y en el narcotráfico, de manera que puedan reconducir su vida y no simplemente ser encerrados y condenados en instituciones penitenciarias. "No se puede enfrentar la violencia con la violencia. El mal hay que afrontarlo con el bien", dice AMLO.

   ESTADOS UNIDOS

   Los ataques contra México que el actual presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha llevado a cabo desde que se postulara como candidato a la Casa Blanca continúan copando las relaciones entre dichos vecinos, poniendo en peligro proyectos y acuerdos hasta el momento vigentes.

   La relación entre Trump y Enrique Peña Nieto, si bien ha sido tensa, ha continuado en pie mediante reuniones y llamadas, inclusive se ha aceptado el proyecto en común de la organización del Mundial de Fútbol 2026 junto con Canadá. Asimismo, las renegociaciones del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) --impuestas por Estados Unidos-- han continuado.

   La construcción del famoso muro entre los dos países se ha iniciado, aunque México continúa asegurando que no pagará bajo ningún concepto su construcción. Igualmente, cientos de mexicanos continúan residiendo en Estados Unidos, acechados por la amenaza de su detención y deportación en medio de faltas de respeto y ataques contra ciudadanos latinos en Estados Unidos.

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   La imposición al país azteca y a Canadá (así como a muchos otras naciones) de extraordinarios aranceles a las importaciones de acero y aluminio han mermado aún más las relaciones. De hecho, México respondía al anuncio con la misma moneda: incrementando los aranceles de productos de gran consumo estadounidense, lo cual expertos han señalado como el inicio de una 'guerra comercial'.

   Pero a pesar de todo México y Estados Unidos aún no han roto del todo sus alianzas y relaciones, las cuales se retrotraen a décadas. El escenario puede cambiar con el nuevo mandatario, cuya imagen está lejos de ser próxima al 'capitalismo estadounidense'. López Obrador ha criticado lo que considera como una falta de soberanía nacional por parte de mandatarios mexicanos a lo largo de las últimas décadas, proponiéndose acabar con el presunto intervencionismo --directo o indirecto-- de Estados Unidos en el país.