La reducción de personal por los 'ataques sónicos' merma la capacidad de la Embajada de EEUU en Cuba

Embajada de Estados Unidos en La Habana (Cuba)
REUTERS / ALEXANDRE MENEGHINI - Archivo
Publicado 22/08/2018 23:16:55CET

   LA HABANA, 22 Ago. (Reuters/EP/Notimérica) -

   La capacidad de Estados Unidos para actuar en Cuba se ha visto mermada a causa de la drástica reducción de personal que sufrió el año pasado la Embajada en La Habana debido a unos 'ataques sónicos' de los que la Casa Blanca acusa al Gobierno de la isla caribeña, según un informe elaborado por el Congreso.

   En septiembre de 2017, Estados Unidos decidió reducir a 18, desde los 50 anteriores, sus empleados en la Embajada después de que 26 diplomáticos y sus familias sufrieran distintas dolencias que las autoridades norteamericanas atribuyen a 'ataques sónicos' lanzados por el régimen cubano. Diplomáticos canadienses también los padecieron.

   Estados Unidos y Cuba llevaron a cabo una investigación conjunta en la que no lograron identificar el origen de estos 'ataques sónicos'. En respuesta, la potencia americana anunció que realizaría una investigación propia que todavía está en marcha.

   El Servicio de Investigación del Congreso estadounidense ha analizado el impacto que la reducción del personal diplomático en La Habana ha tenido sobre la capacidad de Estados Unidos para mantener sus acciones habituales en el país, entre las que ha mencionado el seguimiento de la situación de los Derechos Humanos.

   "Debido a la reducción del personal, los oficiales estadounidenses (consultados) mantienen que quienes han permanecido en sus puestos a veces llevan hasta dos o tres sombreros en términos de responsabilidad", reza el texto de la sede legislativa.

   Así, comenta que prácticamente solo se prestan servicios consulares de emergencia. La emisión de visados normales continúa, pero en lo que va de año no se ha emitido ni un visado para refugiados, que se suelen dar a disidentes cubanos, frente a los 177 que se dieron en 2017.

   El Congreso expresa además su preocupación por el hecho de que la vigilancia estadounidense en Cuba ha disminuido justo cuando el país atraviesa una transición histórica por la salida de Raúl Castro de la Presidencia y su sustitución por Miguel Díaz-Canel, así como por los cambios que este último puede impulsar.

   El Departamento de Estado ha anunciado este mes que los pocos trabajadores que siguen en la Embajada de La Habana permanecerán allí solo un año, en lugar de los dos que son habituales, "haciendo más difícil la continuidad de las operaciones y familiarizarse con el trabajo en Cuba".