El regreso de Sebastián Piñera a la Presidencia de Chile: cambios y retos frente a su primer mandato

Chilean president elect Sebastian Pinera waves to the media in front of his hous
REUTERS / RODRIGO GARRIDO
   
Actualizado 20/12/2017 13:17:40 CET

   SANTIAGO, 20 Dic. (Notimérica) -

   El recién elegido (nuevamente) presidente de Chile, Sebastián Piñera, ha conseguido conectar de nuevo con la sociedad chilena obteniendo una holgada ventaja de casi 10 puntos (54,57 por ciento) en el balotaje de este fin de semana, en el cual se ha enfrentando al candidato oficialista del partido Fuerza de la Mayoría, Alejandro Guillier (45,4 por ciento).

   Curiosamente, el de Chile Vamos, quien fuera presidente de la Nación desde 2010 hasta 2014, entregó el mando a la socialista Michelle Bachelet, de quien a su vez recibirá en los próximos meses de nuevo ( y por segunda vez, pues Bachelet ya fue presidenta entre 2006 y 2010) la banda presidencial tricolor. Sin embargo, el país que dejó no es el mismo que la presidenta Bachelet ha de 'devolverle'.

   Durante la última legislatura socialista (2014-2018) se han llevado a cabo profundas reformas cuyo resultado ha transformado el escenario político y social estatal, comenzando por la estructura binominal que primaba hasta el momento en el país y que se cambió en el mes de noviembre de 2017 con la celebración de las elecciones parlamentarias, y continuando con, por ejemplo, la aprobación de leyes como la del aborto.

   Estos cambios pondrán en dificultades al nuevo presidente, quien se enfrentará a un panorama muy diferente y, además, se verá obligado a conseguir acuerdos debido a la división en la que se encuentra el Congreso. La aparición de nuevos grupos políticos y su representación en el Congreso --como la coalición de partidos liderado por Beatriz Sánchez, el Frente Amplio, que obtuvo un tercer puesto en la primera vuelta (20,28 por ciento)--, pondrá trabas al desarrollo de los planes de gobierno de Piñera.

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   Pero además, la diversificación de preocupaciones que han mostrado los chilenos se enfoca mayoritariamente a la defensa de reformas de carácter social e ideológico. El de nuevo presidente ya se ha mostrado contrario a muchas medidas tomadas por Bachelet a nivel social, como la aprobación de la Ley del aborto en tres causales o el matrimonio homosexual, y en las que pretende introducir "cambios".

   Ya a sabiendas del panorama al que tendrá que plantar casa, tras ganar la segunda vuelta electoral Piñera aseguraba que "podemos pensar distinto, vivan las diferencias, viva el pluralismo de las ideas, pero nunca esas diferencias deben convertirnos en enemigos. Cada vez que los chilenos nos hemos enfrentado o nos hemos visto como enemigos, hemos cosechado nuestras grandes derrotas".

   El primer tramo de la Presidencia de Sebastián Piñera tuvo como protagonista al crecimiento y desarrollo económico --durante su Gobierno, la economía del país creció más del 5,3 por ciento anual, mientras que en la actualidad la cifra se sitúa en el 1,8 por ciento--, algo que deberá buscar nuevamente para esta etapa presidencial.

   Piñera ha dejado muy claro desde el principio que su programa de gobierno tendrá un costo 14.000 millones de dólares, financiándose la mitad de la cifra mediante medidas administrativas como los recortes, algunas reasignaciones y la salida de "operadores políticos". Este hecho, a nivel político, supondrá claros costes y críticas.

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   Por ello, el presidente Piñera formará en esta ocasión su equipo con personal más político que tecnocrático, a diferencia de su primer mandato, con quienes el diálogo y la negociación sea lo prioritario. Los acuerdos que requerirá con otros partidos, así como sus labores a nivel institucional, requerirá de ministros claves para las carteras, especialmente, de Hacienda, Interior y Secretaría General de la Presidencia (Segpres).

   Asimismo, siendo una de las personas más ricas del país y predominando su imagen dentro del mundo empresarial chileno, la trama de intereses privados que puede acechar su Presidencia y su no aislamiento de la gestión pública, podría empañar el nuevo periodo de Gobierno de Piñera, quien actualmente tiene a dos de sus exministros siendo investigados judicialmente.

   Por último, Sebastián Piñera representa uno de los últimos 'giros a la derecha' de la región, la cual presenta actualmente mayoría neoliberal y centroderechista entre sus gobiernos, lo que hace prever relaciones exteriores fluidas en el ámbito latinoamericano.

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