26 de junio: Día Internacional de la Lucha contra el Uso Indebido y el Tráfico Ilícito de Drogas, ¿por qué esta fecha?

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NOTIMÉRICA
Actualizado 26/06/2018 9:06:19 CET

   MADRID, 26 Jun. (Notimérica) -

   'Escucha primero' es el lema que la Organización de las Naciones Unidas (ONU) ha escogido para este año como una iniciativa para prevenir el consumo de drogas, una inversión eficaz para lograr el bienestar de niños y jóvenes, sus familias y comunidades. Hoy, 26 de junio se celebra el Día Internacional de la Lucha contra el Uso Indebido y el Tráfico Ilícito de Drogas. ¿Por qué se escogió esta fecha?, ¿qué efectos provoca el consumo de drogas?, ¿cuánto queda por mejorar?

   Mediante la resolución 42/112, aprobada el 7 de diciembre de 1987, la Asamblea General de las Naciones Unidas decidió conmemorar el 'Día Internacional contra el Tráfico Ilícito y Abuso de Drogas' cada 26 de junio para reforzar la acción y la cooperación con el fin de alcanzar una sociedad libre del consumo de drogas.

   Esa medida se tomó en atención a una recomendación de la Conferencia Internacional sobre el uso Indebido y el Tráfico Ilícito de Drogas de 1987, que el 26 de junio, había aprobado el Plan Amplio y Multidisciplinario de actividades futuras en materia de fiscalización del uso indebido de drogas.

EL PROBLEMA DE RAÍZ

   El uso indebido de drogas es uno de los 20 principales factores de riesgo para la salud a nivel mundial y uno de los 10 más importantes en los países desarrollados.

   Los problemas derivados del consumo de drogas se asocian con el riesgo, cada vez mayor, de que aparezcan otros problemas de salud como el VIH/SIDA, la hepatitis, la tuberculosis, el suicidio, la muerte por sobredosis y las enfermedades cardiovasculares.

CIFRAS

   Se calcula que mas de 247 millones de personas consumieron drogas durante el año 2016. Unos 29 millones padecen trastornos relacionados con ellas, pero de estos solo 1 de cada 6 recibe tratamiento.

   América Latina no tiene un alto consumo a nivel mundial, pero sí es uno de los máximos productores de cocaína, marihuana y tabaco. La legislación de los gobiernos muchas veces choca con la realidad. La violencia, el dinero del narcotráfico y la corrupción de las instituciones provocan que la droga sea el principal factor de inseguridad en Sudamérica.

EFECTOS DEVASTADORES

   Los efectos de la cocaína se presentan casi inmediatamente después de una sola dosis y desaparecen en cuestión de minutos o dentro de una hora. Entre estos efectos se encuentran la euforia, pérdida del sueño y enfermedades cardio-respiratorias.

   La marihuana por su parte puede ralentizar el funcionamiento del usuario. Los 'porros' no causan adicción física pero si pueden desarrollar un enganche psicológico. El uso de esta droga a largo plazo puede producir problemas de memoria, dificultades de aprendizaje, falta de atención y esquizofrenia.

   Por otro lado, al poco tiempo de inyectarse heroína en el cuerpo, esta asciende al cerebro y una vez ahí se convierte en morfina que disminuye la capacidad motriz del usuario.

   Después de los efectos iniciales, los consumidores de esta droga sienten agotamiento físico, fallas en la función cardíaca al igual que en la función respiratoria, por lo que la sobredosis de esta droga causa la muerte del consumidor.

LAZOS ANCESTRALES

   Si hay algo que predomina dentro de la región iberoamericana son los contrastes. Al tiempo que el cultivo y uso de narcóticos ilegales supone un tabú para gran parte de la sociedad de la región iberoamericana por las dinámicas que en ella se han venido desarrollando las últimas décadas, estas también tienen un uso ancestral.

   Un ejemplo es la coca. Esta planta, con la que posteriormente se produce la cocaína y sus derivados, ha sido (y es) para algunas comunidades andinas un elemento de supervivencia física, ya que masticarla permite permanecer en zonas a gran altitud. Al mismo tiempo, es innegable que su cultivo supone el alimento de una de las peores lacras del territorio, el narcotráfico

   Y es que, la coca ha sido cultivada desde tiempos precolombinos con el objetivo de ayudar el 'mal de altura', también en ritos indígenas, por lo que la coca tiene un rango de patrimonio por 'factores culturales'. Esto abre un gran debate entre los defensores de la coca como un producto que 'da vida' para algunos y que 'la quita' para otros. Una paradoja de lo ancestral y o ilícito, lo reclamado y lo penado, el progreso y la lacra.

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