Una brasileña que no siente dolor se quedó dormida durante el parto

 

Una brasileña que no siente dolor se quedó dormida durante el parto

PARTO
Foto: FLICKER
Actualizado 06/05/2015 14:52:10 CET

SÃO PAULO, 6 May. (Notimérica) -

   La brasileña de 27 años, Marisa de Toledo, dio a luz a su primer hijo por cesárea y sin necesidad de anestesia y se quedó dormida al traer al mundo a su segunda hija debido a una analgesia congénita que padece desde que era niña: su cuerpo no siente dolor.

   Debido a su rara condición de insensibilidad congénita al dolor, De Toledo tuvo que salir de su ciudad, Angatuba, para someterse a una serie de pruebas en el Hospital Clínico de São Paulo, donde descubrió que tenía un padecimiento que afecta a menos de 50 personas en todo el mundo, según ha publicado BBC Brasil.

   Cuando nació su primera hija, De Toledo dio a luz por cesárea sin necesidad de anestesia y, con la segunda, no tuvo tiempo de ir a la capital a alumbrar, de manera que el cansancio hizo que se quedara dormida camino del hospital y que una enfermera la despertara cuando la mitad del bebé estaba ya fuera de su útero.

   Aunque no sentir dolor pueda parecer una ventaja, el hecho de que el cerebro no emita señales de ello puede ser un verdadero problema, como perder el sentido del gusto, que fue lo que le pasó a la joven brasileña después de haberse quemado la lengua reiteradamente por no sentir el calor.

   En otra ocasión, tuvieron que amputarle un dedo del pie y, con sólo siete años, se rompió el tobillo sin darse cuenta. "El médico me dijo que no sentía dolor. Andaba caminando normal a pesar de que mi tobillo estaba hinchado", ha explicado la mujer, que, aunque tiene sentido del tacto, su cerebro no puede transmitir las señales de peligro.

   "Todavía no entiendo nada. No siento dolor y eso no es normal. Ir por ahí haciéndote daño, rompiéndote los huesos y sin sentir dolor". "Mi cerebro no envía señales, eso es lo que me dijo el médico. Una vez hasta me hicieron un examen en el que me tomaron un nervio de la pierna para ver qué era", ha explicado la brasileña.

   Aunque dos de sus hermanos no tienen dificultades para sentir el dolor, un tercero, Reinaldo de Toledo, padece la misma dolencia y de joven tocaba la batucada sobre una placa caliente, una práctica que le hizo ganar el apodo de 'carne muerta'.

   Este joven de 33 años subía a los árboles cuando era pequeño y no le importaba caerse repetidas veces, ya que no sentía dolor. Hace unos años, tuvieron que amputarle una pierna debido a una infección que le fue diagnosticada demasiado tarde.

   Ambos hermanos viven juntos con el marido de Marisa, Givanildo Aparicio de Toledo, y los tres hijos del matrimonio: Raiane de nueve años, Noemi de siete y Matheus de tres. Ninguno de los niños padece analgesia congénita, aunque es una enfermedad genética.

SENTIMIENTO DEL DOLOR

   La brasileña ha asegurado que no entiende lo que es experimentar el dolor, pues es un sentimiento que nunca ha tenido y no entiende ideas como la agonía y el sufrimiento. Su mayor deseo es sentir dolor.

   "Quiero sentir dolor. Cuando sientes dolor corres al médico", ha apostillado, ella, sin embargo, no puede reconocer sus dolencias porque no las padece.

   El marido de De Toledo se casó con Marisa sin saber la enfermedad que ésta padecía y se enteró un día después de la boda cuando ella empezó a cocinar: "Marisa estaba cocinado algo en una sartén. Y como no tenía paño de cocina, agarró la sartén con la mano (sin protección)", relató. "Corrí y coloqué su mano en el fregadero, bajo el agua fría. El mango le había quemado en profundidad la piel de la mano y le dije que nunca había visto nada igual. Había piel suya pegada en la sartén".

   Por otra parte, el estadounidense de Washington, Steven Pete, sufre la misma condición que De Toledo y ha señalado que se trata de una de las enfermedades más raras del mundo.

   Asimismo, Pete creó la página de Internet 'The Facts of Painless People' ('Sucesos de las personas sin dolor') junto con Paul Waters para dar a conocer su enfermedad y ayudar a gente que la padece.

   "Existen apenas cerca de 40 ó 50 personas que tienen insensibilidad congénita al dolor", y De Toledo "está en una región en la que es difícil acceder a los cuidados médicos que necesita y se merece. Necesita ir al médico con tanta frecuencia como le sea posible, aunque los propios médicos no entiendan la enfermedad", dijo.

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