El Carnaval de Río de Janeiro no se salva de la crisis del país

Carnaval Río de Janeiro
NICOLAS DE CAMARET / FLICKR
Actualizado 14/02/2018 8:44:26 CET

   BRASILIA, 13 Feb. (Notimérica)-

   Una de las festividades más famosas del mundo, el Carnaval de la ciudad brasileña de Río de Janeiro, está cambiando debido a los efectos de la crisis económica y al nuevo tipo de turistas que llegan a la ciudad.

   Según datos proporcionados desde la alcaldía de la ciudad, para los carnavales de este año, se esperaban algo más de un millón y medio de turistas procedentes de todo el mundo o, lo que es lo mismo, para este 2018 se esperaban casi unos 500.000 turistas más que el año anterior.

   Sin embargo, las estimaciones de las autoridades situaban los ingresos para la ciudad en los 1.000 millones de dólares, una cifra muy similar a la registrada durante los carnavales del pasado año 2017 y que lleva a plantearse la siguiente pregunta: ¿Cómo es posible que, esperándose la llegada de más visitantes, los ingresos no se incrementen?

   En este sentido, la agencia de turismo de Río de Janeiro hizo públicas también sus estimaciones para los carnavales de 2018. Desde la agencia, esperaban que una cuarta parte de los turistas que llegarían a Río para disfrutar de las festividades gastarían menos de 100 dólares por día.

   Asimismo, las expectativas de ocupación hotelera se situaban en el 85 por ciento, algo superior a la registrada en los últimos años pero aun así lejos de la ocupación total que se alcanzaba en otros tiempos.

EL CAMBIO DE LA FIESTA

   Al parecer, la respuesta al descenso de los ingresos y la popularidad de los carnavales se encuentra en que, cada vez más, los turistas que llegan hasta Río para disfrutrar del carnaval son personas de no muchos recursos que están más interesadas en las fiestas callejeras, conocidas como 'blocos', que en los grandes, y caros, desfiles organizados por las escuelas de samba.

   La crisis económica que atraviesa Brasil y el auge de los llamados 'blocos', están cambiando la naturaleza tradicional de las celebraciones de carnaval en Río de Janeiro.

   En esta edición, se han organizado más de 600 fiestas callejeras para los días del carnaval. Este tipo de fiestas, están viendo como crece su popularidad a gran velocidad debido a su diversidad temática y el acceso libre. Esto contrasta con las celebraciones organizadas en el famoso Sambódromo de la ciudad, con capacidad para unas 70.000 personas, y cuyas entradas pueden tener un coste que oscila entre los 700 y los 2.000 dólares.

   De hecho, con el fin de permitir acceder al Sambódromo a personas con una menor capacidad adquisitiva, este año se pusieron a la venta unas 14.000 entradas por un precio de tres dólares. El problema es que estas 14.000 entradas no son suficientes para paliar el auge de los 'blocos', se agotaron rápidamente y además la situación de las mismas no es ni de lejos la mejor que se puede disfrutar en el interior del Sambódromo.

   De hecho, una de las escuelas de samba más famosas y ganadora en 2016, la Mangueira, ha utilizado para su desfile de este año el tema "con dinero o sin dinero yo disfruto el carnaval".

LA INSEGURIDAD Y EL DESCONTENTO POLÍTICO TAMBIÉN INFLUYEN

   El alza de la violencia que está viviendo el país sudamericano en los últimos tiempos y el descontento que sufre una parte de la población con las políticas que está llevando a cabo el Gobierno del presidente, Michel Temer, también influyen en las celebraciones de carnaval.

   Desde el gobierno regional de Río se anunció que la seguridad durante las celebraciones de este año será garantizada por unos 17.000 policías. Sólo en los alrededores del Sambódromo se ubicarán unos 800 agentes.

   El descontento político se deja ver y oír en todos los lugares, tanto en los desfiles como en los eventos y comparsas callejeras se escuchan quejas contra el Gobierno y algunas de sus políticas como la reforma laboral, los recortes al presupuesto de las escuelas de samba o los constantes escándalos de corrupción que salpican a los mandatarios del país.

   A pesar de todo, e incluso con cambios y transformaciones, lo cierto es que el Carnaval de Río de Janeiro continúa paralizando la ciudad año tras año con su increíble colorido y sus maravillosos bailes.