Los efectos del consumo crónico de la marihuana en el cerebro

Porro, canuto
Foto: WIROS/FLICKR
Actualizado 11/11/2014 17:08:01 CET

MADRID, 11 Nov. (EUROPA PRESS) -

   Los efectos del uso crónico de la marihuana en el cerebro pueden depender de la edad de inicio del consumo y la duración de su ingesta, según concluyen investigadores del Centro para la Salud Cerebral de la Universidad de Texas, en Dallas, Estados Unidos.

   En un artículo publicado este lunes en 'Proceedings of the National Academy of Sciences' (PNAS), los investigadores describen exhaustivamente las anomalías existentes en la estructura y función cerebral de los consumidores de marihuana a largo plazo gracias a técnicas de resonancia magnética múltiple (RM).

   Los resultados de la investigación muestran que los usuarios crónicos de marihuana tienen menor volumen cerebral en la corteza orbitofrontal (OFC), una parte del cerebro comúnmente asociada con la adicción, pero también que aumenta la conectividad cerebral.

   "Hemos visto un aumento constante en la incidencia del consumo de marihuana desde el año 2007", lamenta la doctora Francesca Filbey, directora de Investigación en Neurociencia Cognitiva y Trastornos Adictivos en el Centro de Salud Cerebral y profesora asociada en la Facultad de Ciencias del Comportamiento y del Cerebro en la Universidad de Texas.

   El equipo de investigación estudió a 48 adultos consumidores de marihuana y 62 no usuarios, que fueron también controlados por su consumo de tabaco y alcohol. En promedio, los que fumaban marihuana que participaron en el estudio consumían la droga tres veces al día.

   Las pruebas cognitivas muestran que los usuarios crónicos de marihuana tenían un menor coeficiente intelectual en comparación con los controles emparejados por sexo y edad, pero las diferencias no parecen estar relacionadas con las anomalías en el cerebro además de que no se puede trazar ninguna correlación directa entre los déficit de coeficiente intelectual y la disminución del volumen de la corteza orbitofrontal.

   "Lo que es único en este trabajo es que combina tres técnicas de resonancia magnética diferentes para evaluar las diferentes características del cerebro", resalta Sina Aslan, fundador y presidente de Advance MRI, LLC y profesor adjunto en la Universidad de Texas en Dallas.

   "Los resultados sugieren incrementos en la conectividad, tanto estructurales como funcionales, que pueden compensar las pérdidas de materia gris. Con el tiempo, sin embargo, la conectividad estructural o 'cableado' del cerebro comienza a degradarse con el consumo prolongado de la marihuana", detalla.

   Las pruebas revelan que el inicio más temprano del consumo regular de la marihuana induce una mayor conectividad estructural y funcional. Los mayores aumentos en la conectividad aparecen conforme un individuo comienza a usar marihuana y los resultados muestran que la intensidad del consumo está directamente correlacionada con una mayor conectividad.

   A pesar del incremento del declive de la estructura de cableado tras entre seis y ocho años de uso crónico continuado, los consumidores de marihuana siguen mostrando una conectividad más intensa que los no usuarios sanos, lo que puede explicar por qué los consumidores crónicos a largo plazo "parecen estar haciéndolo bien" a pesar de tener menores volúmenes de OFC, explica Filbey.

   "Hasta la fecha, los estudios existentes sobre los efectos a largo plazo de la marihuana en las estructuras cerebrales han sido en gran parte inconcluyentes debido a las limitaciones en las metodologías --subraya Filbey--. Aunque nuestro estudio no es concluyente al abordar si alguno o todos los cambios en el cerebro son una consecuencia directa del consumo de marihuana, estos efectos sugieren que estos cambios están relacionados con la edad de inicio y la duración de su consumo".

   El trabajo ofrece una indicación preliminar de que la materia gris en la OFC puede ser más vulnerable que la materia blanca a los efectos de delta-9-tetrahidrocannabinol (THC), el principal ingrediente psicoactivo en la planta de cannabis.

   Según los autores, su trabajo proporciona evidencia de que el uso crónico de la marihuana inicia un proceso complejo que permite a las neuronas adaptarse y compensar el volumen de materia gris más pequeña, pero se necesitan más estudios para determinar si estos cambios vuelven a la normalidad con el consumo discontinuo de marihuana, si efectos similares están presentes en los consumidores ocasionales frente a los crónicos y si estos efectos son el resultado directo del consumo de marihuana o un factor que predispone.

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