Los estadounidenses lamentan que Cuba se convierta de nuevo en "la isla prohibida"

 

Los estadounidenses lamentan que Cuba se convierta de nuevo en "la isla prohibida"

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GETTY IMAGES
Publicado 18/06/2017 11:54:52CET

LA HABANA, 18 Jun. (Reuters/Notimérica) -

Los viajeros estadounidenses que anhelaban tomarse un trago en el legendario bar Sloppy Joe's o sumergirse en una piscina en el techo de un lujoso hotel recién inaugurado en La Habana vieron sus sueños empañados cuando el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció esta semana su nueva política sobre Cuba.

En un revés para el acercamiento entre Estados Unidos y Cuba negociado por su predecesor Barack Obama, Trump ordenó el viernes aplicar con mayor rigor limitaciones a los estadounidenses que quieren viajar a la isla caribeña y restringió los negocios con el Ejército cubano, que es dueño de muchos de los principales establecimientos de la ciudad.

"Se puede argumentar que uno puede tomarse un trago en cualquier parte, pero nosotros queremos ir a un lugar lindo y que es famoso", dijo Russell Francis, de 35 años, un profesor de educación especial de Houston, luego de visitar Sloppy Joe's, que se hizo un nombre durante la era de la prohibición de Estados Unidos en la década de 1920, cuando los estadounidenses acudían a La Habana a beber y a apostar con libertad.

El bar inmortalizado en la película de 1959 "Our Man in Havana" era frecuentado por estrellas de Hollywood como John Wayne, Spencer Tracy y Clark Gable. Muchos estadounidenses se van para disfrutar de su atmósfera de época desde que se anunció el acercamiento con la isla.

Si bien hay cada vez más inversiones privadas en La Habana Vieja, considerada una de las joyas de la arquitectura colonial en El Caribe, virtualmente todos los hoteles y restaurantes estatales pertenecen al Ejército cubano.

"Parte de lo bello de estar en la ciudad es el aspecto histórico", dijo Matt Flynn, de 30 años, un contador de Nueva Orleans, mientras caminaba por la popular Calle Obispo, llena de restaurantes y bares. Flynn dijo estar decepcionado por la decisión de Trump, pero que la comprendía.

LAS REGLAS AÚN NO ESTÁN CLARAS

Lauren Sivan, residente de Los Angeles de 39 años, dijo que estaba contenta de haber viajado a Cuba antes del anuncio de la nueva política de Washington, porque pudo hospedarse en el Gran Hotel Manzana Kempinski, operado por la unidad de turismo del Ejército, Gaviota.

La impresionante propiedad, situada en un centro comercial de la Belle Epoque que fue renovado, se inauguró este mes con la descripción del primer hotel de lujo de Cuba, con un enorme spa, terraza en el techo y un salón para fumar habanos.

"Simplemente estoy tan contenta de haber viajado ahora", dijo Siva, quien estaba de visita en Cuba por un fin de semana largo junto a un grupo de amigos.

Los visitantes estadounidenses se triplicaron tras el acercamiento entre los dos países anunciado en el 2014, alentados por un plan de Obama de reducir las prohibiciones de viajes. Muchos llegaron bajo la categoría de "intercambios culturales" informales que Trump ha decidido eliminar.

Estadounidenses como Flynn y Sivan dijeron que no habrían hecho el viaje bajo las nuevas disposiciones de Trump, ya que convierten a Cuba en una suerte de "isla prohibida", situada apenas a unos 145 kilómetros al sur de Florida.

Aún persiste la confusión sobre lo que estará permitido o prohibido para los visitantes estadounidenses, que también podrían viajar bajo la categoría de "apoyo al pueblo cubano". Expertos dicen que aún deben verse los detalles de las regulaciones que serán redactadas en los próximos meses.

Tampoco hay certezas sobre como funcionará la prohibición para hacer negocios con compañías afiliadas al Ejército de Cuba.

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