La familia guatemalteca que llora a Claudia, la última víctima de la violencia de los agentes en la frontera con EEUU

A basket is seen with banknotes and pictures of Claudia Gomez, a 19-year old Gua
REUTERS / STRINGER .
 
Actualizado 28/05/2018 11:12:19 CET

   SAN JUAN OSTUNCALCO (GUATEMALA), 28 mayo (Reuters/Notimérica) -

   Un disparo de un agente de la Patrulla Fronteriza de Estados Unidos acabó con el sueño, el 'sueño americano', de la joven guatemalteca Claudia Gómez, de tan solo 19 años. Terminó con sus sueños y con su esperanzas, así como las de sus familiares, quien este domingo lloraban la muerte de la joven índigena.

   A plena luz del día, el pasado miércoles Claurida recibió un disparo en la cabeza en Río Bravo, cerca de Nuevo Laredo, Texas. Según indicaba al diario 'El País' una testigo, Claudia no portaba armas en el momento de los hechos. Marte V. Martínez, vecina de Río Bravo, escuchó los disparos y salió a la calla al momento de alcanzar a ver cómo el agente de la Patrullar Fronteriza daba la vuelta al cadáver de la joven, cuya cara estaba ensangrentada.

   "¿Por qué mataste a esa chica?", le grita Martínez al funcionario mientras este, sin éxito, trata de reanimar a Claudia. "¡La Mataste!", le acusa mientras graba los hechos, según recoge el diario 'The New York Times'. Otros inmigrantes guatemaltecos veían la escena escondidos tras un árbol: "No había armas. Se estaban escondiendo", explica la testigo.

   Estos hechos parecen contradecirse con las explicaciones dadas por la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos, la cual ha calificado de "incidente" lo ocurrido, recoge 'El País'. Al parecer, y según esta fuente, el agente estaba inspeccionando una calle residenciales de Río Bravo cuando un grupo de inmigrantes indocumentados lo atacó. Para defenserse abrió fuego y, sin querer, mató a la mujer.

   Claudia Gómez creció en el pueblo indígena de San Juan Ostuncalco, rodeado de casas con bloques de cemento que fueron construidas con remesas enviadas por familiares residentes en Estados Unidos. Los padres dijeron a Reuters que su hija se había marchado a Estados Unidos a pesar de haber escuchado sobre las estrictas políticas impuestas por el presidente estadounidense, Donald Trump, hacia los inmigrantes ilegales.

   "Sí, eso se ha escuchado", afirmaba el padre de la víctima, Gilberto Gómez, pero ha añadido que "a veces se escucha que mucha gente logra pasar, entonces ella misma pensó en irse". La pobreza que acecha al lugar y a su comunidad llevaron a que Claudia, en cualquier caso, decidiera irse a Estados Unidos en busca de un furuto mejor, a cumplir su 'sueño americano'.

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   Claudia terminó un grado en contabilidad en una escuela secundaria técnica hace dos años, pero no pudo encontrar trabajo debido a la falta de un título universitario, contaba visiblemente afligida la madre de la joven, Lidia González. "Hablé con mi nena el martes. Me dijo: 'mami, estoy bien, estoy feliz porque ya mero voy a lograr mi sueño (...) cuídate mamita (...) yo estoy así en manos de Dios', solamente eso dijo", comentaba González entre lágrimas.

   En los meses posteriores a la toma de posesión de Trump, el número de inmigrantes capturados en la frontera entre Estados Unidos y México, y en la frontera entre México y Guatemala, cayó drásticamente. Pero las detenciones han vuelto a crecer. Datos del Instituto Nacional de Migración (INM) en México muestran que las deportaciones de guatemaltecos bajaron en los primeros tres meses del 2017 en comparación con el año anterior, pero aumentaron cerca de los niveles del 2016, a casi 13.200 casos en el primer trimestre del 2018.

   El Gobierno de Guatemala mostraba su rechazo ante la agresión y solicitaba a las autoridades estadounidenses que realizaran una investigación imparcial y exhaustiva: "Guatemala lamenta cualquier hecho de violencia y el exceso en el uso de la fuerza de la patrulla fronteriza", dijo el Ministerio de Relaciones Exteriores (Minex) en un comunicado, recoge 'El País'.

   La pobreza, así como la violencia de las bandas criminales y narcotraficantes ha llevado a decenas de miles de centroamericanos a intentar cruzar hacia Estados Unidos ilegalmente, o a buscar asilo. "Aquí la opción es irse para allá porque aquí no hay trabajo, no hay oportunidades", dijo Fernando Vicente, un agricultor de 73 años cuyos dos hijos murieron tras partir a Estados Unidos, uno en su trabajo y otra de cáncer. "(Ella) se enfermó allá pero vino a morir aquí", explicaba el padre.