Interno, el primer restaurante de Iberoamérica en una cárcel

Cárcel
PIXABAY
Actualizado 06/06/2018 8:56:39 CET

   BOGOTÁ, 5 Jun. (Notimérica) -

   En el exclusivo sector del Centro Histórico de la ciudad colombiana de Cartagena, la cárcel de mujeres de San Diego ha abierto sus puertas para crear Interno, el primer restaurante de Iberoamérica en abrir dentro de un centro penitenciario, atendido por las mismas reclusas.

   En el mundo solamente hay otro restaurante dentro de una cárcel el InGalera, abierto hace más de dos años en la prisión de hombres Il Casa di Reclusione of Milano Bollate, en la ciudad italiana de Milán.

   Esta idea fue gestada por la reconocida actriz colombiana Johana Bahamón. "Escuché de la apertura de un restaurante en una cárcel de Milán atendido por los reclusos. Empaqué maletas y me interné varios días en ese lugar para conocer los detalles", indicó la actriz al diario 'El Tiempo'.

   Así, la artista se trajo la idea a Colombia y gracias a su fundación Teatro Interno, con la que desde hace cinco años trabaja con las presas de varias cárceles del país en artes y cultura, a la financiación del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) que cubrió parte de los gastos de la iniciativa.

   Durante varios meses, las propias reclusas y algún que otro trabajador externo adecuaron un espacio abandonado en uno de los recintos de la prisión para construir un restaurante. Crearon una cocina y hasta una huerta donde cultivan algunos de los ingredientes que usan para los platos del menú.

   Además, se llevó a personal experto para enseñar a las reclusas que trabajarían en el restaurante en temas de seguridad alimentaria y servicio al cliente. Asimismo, algunos chefs de alto estatus en el país enseñaron a estas a saber manejarse con soltura en la cocina y las asesoraron con la propuesta gastronómica que posteriormente ellas brindarían a los comensales un toque de novedad.

   El menú, que varía cada cierto tiempo, incluye una entrada, un plato principal, un postre y una bebida sin licor, todo ello con un coste de unos 30 dólares. El precio no incluye el consumo de vino o whisky que también está disponible en el restaurante.

   El dinero que se recauda por cada plato que se venda en el establecimiento se reinvierte en las instalaciones del sistema penitenciario, y en la mejora de las condiciones de calidad de vida de las internas que participan de la iniciativa, quienes además consiguen una rebaja de un día de su condena por cada día trabajado en el restaurante.

   Según Bahamón, el objetivo de este proyecto social es generar condiciones de vida dignas para las reclusas. La idea de la actriz es que una vez cumplan sus penas, las mujeres puedan salir a crear sus propias empresas o que tengan la oportunidad de acceder a un trabajo digno por las habilidades que desarrollan.