Una madre argentina narra que tuvo que atar a su hija drogadicta a la cama para evitar que consumiese

Cocaína
PIXABAY - Archivo
Actualizado 23/04/2018 8:52:50 CET

   BUENOS AIRES, 21 Abr. (Notimérica) 

   La drogadicción no solo mata a la persona adicta, sino también a todos aquellos que están alrededor del adicto, que le quieren e intentan hacerle salir de ese oscuro mundo. Esa es la historia de Susana Chiramberro.

   Esta madre de Mar del Playa, en Buenos Aires, sufre la adicción de su hija de treinta años, Paula Cipriano, drogadicta desde hace diez. Harta de esta situación, Chiramberro llego a atar a su hija a la cama para que no saliese a comprar droga.

   Aun así, la joven cocainómana consiguió escapar, tal y como narra la madre, desesperada, al diario argentino '0223'. "Se habrá ido a las villas a donde va a comprar droga y en unos días volverá", relata la madre.

   Esto no es la primera vez que ocurre, la argentina también narra que "la anteúltima vez que volvió, estaba como loca queriendo pegarle a la gente. Otras veces las tenemos que entrar porque la encuentran tirada por ahí".

   

   Fueron ella y su marido los que tomaron la dura decisión de atar a su hija a la cama y cerrar la persiana, tal era su desesperación. "No sé cómo se escapó", reconoce la madre.

   Susana ha llegado a pedir ayuda a la justicia, donde acudió este martes a solicitar que la internen. Sin embargo, de acuerdo con la nueva legislación, no cumple con los requisitos necesarios para que la justicia intervenga en su ingreso.

   "Yo no sé qué más hacer. Ella tiene dos hijos, uno de 13 años y otro de tres, y nosotros los queremos preservar", cuenta la madre. Susana advierte que la única posibilidad de su hija es ser internada en algún centro. "O es internarla o se va a morir, porque acá viene en las últimas. Sinceramente en cualquier momento la encontramos muerta", asegura su madre.

   Según datos de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC, por sus siglas en inglés), en Argentina unas 740.000 personas son adictas a la cocaína, un 25 por ciento del total de América Central y Sudamérica.