Miguel Caballero, el colombiano que protege con mochilas antibalas a los niños de Estados Unidos

MOCHILAS ANTIBALAS MIGUEL CABALLERO
YOUTUBE / MIGUEL CABALLERO
  
Actualizado 04/04/2018 10:59:27 CET

   BOGOTÁ, 4 Abr. (Notimérica) -

   Los repetidos episodios de terror sucedidos en escuelas, institutos y universidades de Estados Unidos ha despertado, además de un importante movimiento social que aboga por el control de las armas en el país, múltiples medidas de seguridad para que la población, en especial los más pequeños, puedan hacer frente a este tipo de ataques con armas de fuego.

   Precisamente, uno de los métodos más novedosos y más utilizados por las familias estadounidenses pasa por vestir prendas de la gama de vestuario de protección de la marca colombiana de Miguel Caballero, del mismo nombre, nacida en Colombia en el año 1992 y que en la actualidad posee representación en varios países de la región y en muchos de los estados de Estados Unidos.

   "Le he disparado varias veces a mi esposa, le disparé a mi abogado, a mis hermanos, y me he disparado a mí mismo", dice el propio Miguel Caballero, señalando su abdomen, a 'CNN'. "Es para obtener un producto de buena calidad", asegura Caballero, quien lleva 25 años equipando a personalidades del mundo de la política internacional y empresarios de alto rango.

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   Según esta misma indica en su página web, la compañía --que cuenta con certificación del Instituto Nacional de Justicia de Estados Unidos-- se encarga de crear "soluciones de protección personal especializada" con "prendas y productos innovadores que se adaptan a las diferentes necesidades y situaciones que atentan contra la integridad física del usuario".

   De esta manera, y adaptándose los hechos violentos acontecidos en las últimas décadas en el entorno escolar y estudiantil de Estados Unidos, la empresa a creado las mochilas antibalas. Se trata de un producto cuya venta se ha disparado desde el atentando perpetrado por el joven Nikolas Cruz, quien acabó con la vida de 17 estudiantes de la escuela Marjory Stoneman Douglas (Florida) el pasado mes de febrero.

   La filial estadounidense de Miguel Caballero, 'Mc Armor', quedó desabastecida días después de la masacre de Parkland, cuando además este tipo de bolsas --cuyo peso se incrementa tres kilos por el material antibalas integrado-- empezaron a venderse de manera masiva a través de plataformas de venta digital --como Amazon-- o incluso en grandes cadenas de supermercados del país.

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   La oferta de mochilas antibalas de la empresa colombiana surgió en el año 2012 como reacción a la matanza de la Escuela Primaria de Sandy Hook (Connecticut) en la que fallecieron 20 niños y seis adultos a manos de Adam Lanza, de 20 años.

   Carolina Ballesteros, creadora de la línea artículos para niños, cuenta a 'BBC Mundo' que "nosotros no diseñábamos por una cuestión ética este tipo de productos para menores, porque consideramos que los niños deben estar alejados de las armas. Pero tras los sucesos de Newtown, uno de nuestros distribuidores nos pidió que pensáramos en crear productos para niños".

   En ese momento, el éxito de las ventas de las bolsas para niños fue muy grande. Su diseño contempla la inserción dentro de la mochila de una lámina antibalas específica para la envergadura y cuerpo de un menor de 15 años. El objetivo es que esta se sitúe como 'capa extra', pero una vez dentro de la escuela pueda sacarse con facilidad para que los niños, en un momento dado, puedan usarla como escudo antibalas.

   Posteriormente, la empresa colombiana ha desarrollado otros artículos de seguridad pensados para mayores de 15 años, entre los que se encuentran chalecos, camisetas de interior o portapapeles antibalas, estos últimos destinados especialmente para que los profesores hagan uso de ellos en estas situaciones cubriendo los cuerpos de los menores.

   "La idea del portafolio nace porque vimos que generalmente son los maestros quienes protegen con su cuerpo a los estudiantes, entonces este portafolio se abre y le sirve como resguardo al profesor y a los niños", explica Ballesteros al citado medio.

   Sin embargo, a día de hoy no hay un registro oficial que acredite la efectividad real de estos productos. Asimismo, expertos consideran que supone un riesgo psicológico para el menor quien, a largo plazo y llevando diariamente este tipo de seguridad consigo desde temprana edad, pueden desarrollar ansiedad y afectar a su salud mental.