El ministro de Cultura de Buenos Aires se come a Cristo y se mete en problemas

Cristo
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Publicado 30/05/2018 11:51:52CET

   MADRID, 30 May. (Notimérica) -

   En el marco de la celebración de la Feria de Arte Contemporáneo de Argentina (FACA9, evento cultural celebrado la pasada semana en la ciudad de Buenos Aires, los artistas argentinos Pool y Marianela no dejaron a nadie indiferente con su exposición una vez más y, además, metieron en un lío al ministro de Cultura bonaerense, Enrique Avogadro.

   La pareja de provocadores artistas montaron un stand con la religión como protagonista, pero con una representación que ha ofendido a muchos católicos del país. Con crucifijos colgados de las paredes, en el centro del espacio se colocó un pastel gigante con forma de Jesucristo. Pero, además, y como no podía ser de otra manera, el dúo invitó a los presentes a "comulgar" y a probar dicho dulce, recoge el diario 'El País'.

   Así, cuchillo en mano se cortaron porciones de la "Jesúscake" y se repartieron entre los que se encontraban en el lugar, entre ellos el ministro de Cultura de Buenos Aires. Este no dudó en probar un trozo del brazo del dulce de Jesucristo --una red velvet cake cubierta de pasta con almendras para emular la piel del crucificado-- y, tampoco, que las imágenes en las que se le ve degustándolo pudieran adquirir tal repercusión.

   "Nuestra #Jesúscake, segundos antes de comulgar", indicaron a través de la red social de Instagram los artistas, quienes acompañaron su mensaje del video en el que Avogadro aparece comiendo de la tarta. A partir de ese momento las redes sociales se llenaron de comentarios y quejas, incluso peticiones y recogidas de firmas para la dimisión del ministro. "Qué falta de respeto", "basura", "dan asco" o "irrespetuosos" son algunos de los comentarios de internautas ofendidos que pudieron leerse.

   

   

Enrique Avogadro comiendo el cuerpo de... from Diario K on Vimeo.

   Como consecuencia, el ministro se ha visto obligado a pedir disculpas a través de su cuenta de Facebook. "Como persona tengo una opinión muy clara a favor de la libertad de expresión, particularmente cuando está vinculada con temas que nos interpelan, nos hacen reflexionar o son opuestos a las propias convicciones. Creo además que el lugar del arte es muchas veces precisamente incomodarnos y sacudirnos. Entiendo, por otro lado, que los funcionarios tenemos un rol que transciende lo personal y, por lo tanto, somos responsables de nuestras intervenciones. Es por eso mismo que quiero disculparme", ha indicado.

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