Monjas chilenas denuncian abusos sexuales por parte de sacerdotes

Monjas chilenas denuncian abusos sexuales por parte de sacerdotes
REUTERS / RODRIGO GARRIDO
Publicado 26/07/2018 18:48:57CET

   SANTIAGO DE CHILE, 26 Jul. (Notimérica) -

   Un grupo de monjas y exreligiosas de la congregación de las Hermanas del Buen Samaritano de Talca, capital de la provincia de Talca en Chile, han denunciado haber sido víctimas de abusos sexuales por parte de algunos sacerdotes que visitaban el convento.

   El reportaje ha sido publicado por 'canal 24 Horas' y aunque en ningún momento se han revelado los nombres de los acusados, las mujeres han hablado de abusos sexuales y de abuso de poder por parte de varios de estos curas, e incluso por parte de la madre superiora. "El sacerdote siempre estuvo abusando de las hermanas sexualmente" dijo la exreligiosa Celia Saldivia. "Muchas veces vi a las hermanas desnudas en la habitación mientras él las revisaba" añadió.

   Asimismo, se recogen los testimonios de la exreligiosa Yolanda Tondreaux, que reveló que los abusos comenzaron nada más entrar al convento. "Un cura me abrazó, me acercó a su pecho y después comenzó a darme besitos", según señaló estos besos acabaron en sus labios y cuando se dio cuenta de lo que ocurría se zafó de inmediato alegando que la madre superiora la requería. "Pero vuelve luego", cuenta que le respondió el cura cuando se marchaba.

   Por otra parte, una de las exreligiosas ha acusado de abusos continuados, más allá de los de los curas, a varias de las hermanas, entre las que se encontraba la madre superiora, Patricia Ibarra. "Una noche que me puse a llorar me dijo: no llores, que si no me vas a tener que obligar a subir a tu cama" dijo refiriéndose a una de las religiosas que "hacían noche" en el convento. "Me puse a llorar y entonces se sentó a mi lado en la cama y me empezó a hacer cariños (...) Y me empezó a besar y a manosear", señaló esta añadiendo que no fue la única vez que ocurrieron estos abusos.

   Asimismo, algunas señalaron situaciones como la norma de tener que entregar las cartas abiertas antes de enviarlas a sus familiares, para que los superiores pudieran ver si contenían información de la comunidad porque según decían estaba prohibido hablar de ello.