Mujeres pandilleras, cuando la violencia de las maras tiene cuerpo femenino

Muejr armada
PIXABAY
Publicado 24/12/2017 7:24:33CET

   HONDURAS, 24 Dic. (Notimérica) -

   En el mundo de las 'maras', o pandillas callejeras latinas, la denominada 'Mara Salvatrucha' (MS13) es considerada la más peligrosa, seguida de la del 'Barrio 18'. Su poderío se extiende especialmente en Centroamérica, en el denominado como Triángulo del Norte (Guatemala, El Salvador y Honduras), aunque cada vez más tienen presencia en otras partes de la región.

   Estas bandas delictivas están integradas principalmente por miembros varones, aunque las mujeres están presentes de múltiples maneras en la vida de los pandilleros, ya sea como madres, hermanas, novias, amigas o compañeras de pandilla. Sus roles, por lo general, son muy diferentes, así como sus maneras de interactuar con la pandilla.

   Asimismo, el proceso de ingreso de una mujer a una mara puede prolongarse entre dos o tres años, dependiendo de la edad del sujeto al que se quiera incorporar (algunos comienzan su relación con los Maras a los 7 u 8 años).

   Las niñas, primero, son 'simpatizantes' de estos grupos y cumplen con recados menores. Luego, a medida que pasa el tiempo, en la fase de chequeo, se ven más involucradas en las actividades delictivas de la pandilla.

   Ya con 11 o 12 años son enviadas a cobrar peajes a los comerciantes y transportistas de su barrio (a quienes o les cobran o les entregan instrucciones sobre cómo realizar los pagos para estar 'protegidos').

   Ellas son utilizadas para este trabajo debido a que debido se concibe que con su género es más fácil despistar a los cuerpos de seguridad y si las detienen no pagan una condena mayor, al poco tiempo pueden salir libre de una corrección de menores.

   Las mujeres que se involucran con las maras viven rodeadas de violencia, machismo, drogas y un control absoluto de lo qué hacen. Sin embargo hay quienes lo aceptan y hacen el ritual de iniciación para pertenecer a ellos.

ACTO VOLUNTARIO

   El 'brincado' es el acto de iniciación a la banda, y para que una mujer sea aceptada en la banda tiene dos opciones: la primera, al igual que los hombres, deben aceptar ser golpeadas por varios miembros durante 13 segundos --si pertenece al clan de los Salvatruchas-- o durante 18 segundos --si es a Barrio 18--.

   La otra forma es mediante su cuerpo, permitiendo ser abusadas sexualmente por varios hombres durante este mismo tiempo. Al aguantar la golpiza dicen ganar el respeto, y si optan por el sexo son igualmente reconocidas como miembros pero no gozan del mismo estatus.

   Además, otro mecanismo para entrar a este grupo es el de la 'coronación': el ingreso tras haber dado muerte a alguien de acuerdo a lo solicitado por los jefes de la organización.

   Lo cierto es que las mujeres que pertenecen a las maras, aunque puedan llegar a realizar las mismas tareas que los hombres, como el sicariato, extorsión o comercialización de drogas, entre otras, son tomadas en cuenta como elementos secundarios.

   Salvo algunas excepciones, las mujeres pandilleras no son consideradas a la hora de tomar decisiones y ocupan los lugares más bajos dentro de la jerarquía que rige a la organización delictiva.