¿Necesita América Latina recordar el Día Internacional de la Eliminación de la Discriminación Racial?

A child dressed as a Native American stands outside of a church, as he takes par
OSWALDO RIVAS / REUTERS
 
Actualizado 21/03/2017 8:50:26 CET

   MADRID, 21 Mar. (Notimérica) -

   La diversidad cultural y racial de la región de América Latina hace de ésta un territorio de gran riqueza, pero también deja constancia de la existencia de una serie de problemáticas de tipo social. En el Día Internacional de la Eliminación de la Discriminación Racial, Latinoamérica no solo debe recordar a su población indígena, mayoritariamente marginada y excluida, sino a grupos sociales menos numerosos, pero no por ello invisibles.

   En la actualidad, América Latina acoge entre 33 y 40 millones de indígenas, agrupados en torno a 400 grupos étnicos diferenciados y divididos en 522 pueblos, tal y como sostiene el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF). Éstos están presentes desde la Patagonia y la Isla de Pascua, hasta el norte de México y el Caribe, aunque las minorías indígenas están principalmente presentes en cinco países de la región: Perú (27%), México (26%), Guatemala (15%), Bolivia (12%) y Ecuador (8%).

   Aunque todos los Estados latinoamericanos suscribieron la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas en el año 2007, las violaciones de Derechos Humanos --ataques, homicidios, persecuciones o extorsiones-- siguen siendo una realidad cotidiana para ellos en toda la región. Según indica UNICEF, destacan cinco pueblos indígenas con varios millones de personas en América Latina: los Quechua, Nahua, Aymara, Maya yucateco y Ki'che' y, así mismo, los Mapuche, Maya qeqchí, Kaqchikel, Mam, Mixteco y Otomí.

   Tal y como señala la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, la pobreza de la que es víctima el pueblo afrodescendiente es el resultado de siglos de racismo y discriminación racial que persisten en el continente.

   De esta manera, el organismo señala que el desafío para la defensa de los Derechos Humanos de los grupos minoritarios latinoamericanos --indígenas y afrodescendientes-- radica en la transformación general de las condiciones que permiten el racismo y la discriminación estructural, facilitando al mismo tiempo el acceso a mejores condiciones de vida, igualdad y participación en la toma de decisiones.