Los obispos advierten de que el camino hacia el diálogo nacional en Nicaragua "no está aplanado"

Homenaje a las víctimas de la represión policial de las protestas en Nicaragua
REUTERS / JOSE CABEZAS
Actualizado 27/04/2018 8:28:09 CET

   MADRID, 26 Abr. (EUROPA PRESS) 

   El obispo nicaragüense Rolando José Álvarez, uno de los religiosos llamados a ejercer de mediadores, ha advertido este jueves de que el diálogo nacional que ha prometido el Gobierno de Daniel Ortega para resolver la crisis política desatada por las protestas contra la reforma de la seguridad social todavía "no está aplanado".

   Álvarez ha aclarado que la Conferencia Episcopal solo ha accedido, a petición de las partes, a explorar con el Gobierno las posibilidades de que se celebre un auténtico diálogo y, en su caso, a ser testigos del mismo. "Si en algún momento o vemos que no hay buena voluntad, lo diremos", ha subrayado.

   El sacerdote católico ha incidido además en que "aquí el garante es el pueblo de Nicaragua". "Ustedes tienen que exigir que los acuerdos, si es que se llegan (a dar), se cumplan y, si no se cumplen, que el mismo pueblo lo reclame", ha instado a los nicaragüenses.

   El comandante de la Revolución Sandinista Henry Ruiz también ha rebajado las expectativas generadas por este diálogo. En un escrito ha advertido de que "es peligroso para las fuerzas emergentes que han sacado a Nicaragua del marasmo político, obligando a los tiranos a dar la cara".

   "El adversario con experiencia política, cinismo de zorro, y paranoia de poder, es peligroso, como la víbora capaz de matar aunque parezca moribunda, para recuperar lo perdido", ha dicho el ex guerrillero, según informa el diario local 'La Prensa'.

   Lo cierto es que la agenda, el cronograma y las partes del diálogo aún no se han concretado. Solo se sabe que contará con una amplia representación de la sociedad civil para abordar asuntos de interés general --más allá de la reforma de la seguridad social, que fue el detonante--.

   Entretanto, las manifestaciones contra Ortega han continuado. Una treintena de mujeres han decidido atrincherarse con sus hijos en la Universidad Politécnica de Nicaragua, en Managua, para disuadir una nueva intervención policial. "Yo prefiero poner mi cuerpo y que las balas me maten a mí, antes que a mi hija", ha dicho Bárbara, de 45 años.

   El pasado 16 de abril, comenzó una ola de manifestaciones multitudinarias para frenar una reforma de la seguridad social que aumentaba la contribución de trabajadores y empresarios y por primera vez ponía a cotizar a los jubilados nicaragüenses.

   La dura represión de las protestas --según Cruz Roja han dejado cerca de una decena de muertos, aunque otras fuentes hablan de más de 30-- ha hecho que se conviertan en una protesta general contra Ortega, la peor crisis política que ha vivido durante sus quince años de mandato.