Paola Hi, la DJ mexicana que ha conquistado el corazón del carnaval de Venecia

PAOLA HI, DJ
JAVIER JIMENO
                                                                                                       
                                                                                           FOTOGRAFÍA: JAVIER JIMENO
Actualizado 06/09/2018 11:50:39 CET

  MADRID, 22 Jun. (Notimérica)

   A los seis años, Paola ya acompañaba a su primo, que era DJ, a comprar vinilos. Se los colocaba por orden alfabético y cuando él pinchaba en alguna fiesta ella siempre estaba debajo de la mesa, anotando en su libreta las canciones que más le gustaban. Al terminar la actuación, le pedía a su primo que le hiciese un CD con todas ellas.

   Años después, en una fiesta de cumpleaños de la mexicana, que ya residía en Madrid, la DJ encargada de amenizar el evento le propuso probar en el mundo de la música y pocos días después se vio tocando en una fiesta en la que "todo el mundo disfrutó". A Paola, artista desde cuna que ha escrito varios libros de poesía, protagonizado diversas obras de teatro y pintado y expuesto en galerías de varios países de Europa, le pareció que podría ser un nuevo hobby. Jamás pensó que años después terminaría viviendo de ello.

   Comenzó escribiendo poesía de pequeña y cuando vio que esa vía no era suficiente para expresar su creatividad comenzó a pintar. Y cuando aquello se le quedó pequeño sumó la actuación a su vida. Y cuando todo aquello no era suficiente, añadió la música. "Inquieta por naturaleza", confiesa a Notimérica entre tacos y enchiladas en 'La Esquina Mexicana' --un restaurante situado en el madrileño barrio de La Latina--, se refugia en un arte o en otro en función de su estado de ánimo. "Las artes me van dando fuerza en todos los momentos que lo voy necesitando", afirma.

PAOLA HI DJ

   Le encanta provocar y utiliza todas sus pasiones para ello. Escribía poesía erótica hasta que la crítica española Begoña Fernández Calaberio se fijó por casualidad en el pequeño blog que la mexicana tenía con sus pinturas. "Me dijo que mi pintura era muy fuerte, que hacía años que no veía esa mezcla de color, el sentido y la forma que le daba a las mujeres". Siempre pinta mujeres.

   De nuevo la casualidad le llevó a conocer a Luis Rius Caso, el crítico de arte del que poco después sería su maestro, Juan Sebastián Barberá, apodado 'El Picasso mexicano' y considerado uno de los mejores pintores del siglo XX en el país azteca. Él fue quien convenció a Paola de pintar a gran formato y, aunque reconoce que nunca creyó que sus obras tendrían repercusión, lo cierto es que ha llegado a exponer incluso en ARCO Madrid, una de las ferias de arte contemporáneo más importantes del mundo, o en el Museo de Historia de la capital española, que además le valió un premio como 'Mujer Emprendedora' de aquel año.

INVERSIÓN DE MUCHO DINERO

   Para Paola, el error de muchos artistas es no tomarse en serio que el arte es un negocio que implica invertir y apostar. Invertir tiempo pero fundamentalmente dinero. Tuvo que invertir "cantidades inimaginables" de dinero en moverse por los ambientes más propicios, en pagarse viajes a lugares que pudiesen convertirse en fuente de conocimiento. Por no hablar del sacrificio que le ha supuesto a la artista el hecho de vivir alejada de su familia.

   Pero fue en Europa donde encontró su sitio. La música le ha abierto las puertas de algunos de los locales más famosos de Madrid, como la terraza Arzabal del Museo Reina Sofía, donde durante mucho tiempo fue la DJ oficial, o de eventos como la Mercedes Fashion Week. Ha pinchado incluso en la plaza de toros de Las Ventas.

Su música es un viaje al pasado, concretamente a las décadas de los años veinte, treinta, cuarenta o cincuenta. Le gusta tocar para un público selecto, que valora incluso la matemática que hay detrás de una sesión de música electrónica. Así fue como comenzó a tocar en fiestas privadas, como por ejemplo para la diseñadora española Juana Martín o para Elettra Lamborghini, la hija del multimillonario italiano.

    La guinda del pastel de su carrera, aquello con lo que se queda si tuviese que renunciar a todo lo demás, es ser la DJ oficial del baile Ballo del Doge, organizado durante el carnaval por la diseñadora Antonia Sautter y convertido ya en uno de los más prestigiosos de Venecia y del mundo. Cuando la modista vio el show que Paola hacía con la vocalista Lara Pasquali "se quedó prendada".

   Al prestigioso baile acuden muchas de las grandes fortunas europeas, americanas y árabes y genera para la organizadora unos beneficios de en torno a los cuatro millones de euros por edición. Tradicionalmente ha sido un lugar de encuentro para hacer negocios en un ambiente festivo y glamuroso, pero en los dos últimos años, desde que Paola asumió los mandos de la mesa de mezclas, es también una fiesta en la que "todo el mundo se queda hasta el final", para satisfacción de la artista, que reconoce que lo mejor de esta profesión es "sentir que la gente disfruta con tu música y tu criterio".

DOS LECCIONES BÁSICAS

   La adrenalina que siente al ver que se termina una canción y tiene que meter una nueva es lo que le mantiene viva y trabajo no le falta. Hace ya varios años que sus viernes y sábados los pasa sin excepción entre mesas de mezclas, pero jamás dice que no a un trabajo. "Así me esté muriendo por enfermedad, voy y hago mi actuación, porque soy consciente de que soy una afortunada al poder ganarme la vida con aquello que me apasiona".

   Cuando ve que no puede responder a todos los compromisos, reparte el trabajo con otros compañeros DJs, algo inusual en un mundo "lleno de cuervos". Quizá por eso puede presumir de que no le alcanzan las manos para contar los "buenos amigos" que tiene. De su madre aprendió a hacer siempre las cosas pensando en los demás y no individualmente y por ello le ha dado la oportunidad a tantos compañeros que se están iniciando en el mundo de la música.

   De su padre, además de la pasión por los Beatles, aprendió también que nunca hay que quedarse esperando a que lleguen las oportunidades, sino salir a buscarlas. Pese a que ya no tendría la necesidad de ir tocando puertas porque el trabajo va a ella, lo sigue haciendo porque esa es su escuela, la de las "mujeres guerreras", y sigue formándose cada día, aprendiendo a manejar nuevos aparatos, preparando cada actuación "como si fuese la primera".

   Comprometida con innumerables causas benéficas, se ofreció hace unos meses a pagar la edición de un libro de poesía escrito por presos. La única condición que puso fue comprobar que ninguno estaba acusado de abusos sexuales o malos tratos hacia mujeres. Su madre siempre le dijo a su hermano que "a la mujer no se le toca ni con un pétalo" y ella lo siente igual.

   En la actualidad también presta su imagen a firmas mexicanas en España y ejerce de embajadora de las mismas, como ocurre con la marca de refrescos Jarritos. Para quienes están en Madrid, estos días se le puede encontrar animando el ambiente de Mundial en la Casa do Brasil de la capital, donde pincha en todos los partidos que juegan equipos latinoamericanos. 

   La revista 'DJaneMag' de Londres, especializada en mujeres 'pinchadiscos', la ha incluido este año en el ranking de las cien mejores DJs del mundo. "Un orgullo, sin duda", pero difícilmente ella se conformará con eso. Tiene raza, como buena mexicana, y tratará durante el resto de su carrera de convertirse en la mejor. No por el hecho de serlo, sino por la necesidad de superarse que ella misma se ha autoimpuesto. 

Instagram: @lacurtidora