El Papa defiende el matrimonio frente a la "cultura de lo efímero"

El Papa Francisco
REUTERS / TONY GENTILE
Publicado 25/08/2018 18:14:36CET

ROMA, 25 Ago. (EUROPA PRESS) -

El Papa ha defendido el sacramento del matrimonio frente a la "cultura de lo efímero" al tiempo que ha lamentado que la doctrina católica no encuentre apoyos en la sociedad en el segundo de sus discursos en Dublín (Irlanda), donde ha viajado para participar en el IX Encuentro Mundial de las Familias. Se trata de un evento católico creado por el Papa Juan Pablo II en 1992, que se celebra cada tres años y que ha reunido a cerca de 40.000 personas de 116 países en la capital irlandesa.

"Las virtudes y las verdades que el Señor nos enseña no siempre son estimadas por el mundo de hoy, que tiene poca consideración por los débiles, los vulnerables y todos aquellos que considera 'improductivos'", ha señalado Francisco durante su visita a la catedral de St. Mary, donde se ha reunido con parejas comprometidas o casadas venidas desde toda Irlanda. El pontífice ha escuchado los testimonios de una pareja de ancianos que ha celebrado hace poco su 50 aniversario de matrimonio y las preguntas de algunos jóvenes recién casados.

Francisco ha aprovechado su discurso para hacer una crítica a la sociedad actual: "El mundo nos dice que seamos fuertes e independientes; que no nos importen los que están solos o tristes, rechazados o enfermos, los no nacidos o los moribundos". Y frente a esta cultura del descarte ha propuesto el matrimonio como un "amor que da origen a una vida nueva" y "ofrece un ambiente estable en el que la vida nueva puede crecer y florecer".

"El matrimonio en la Iglesia, es decir el sacramento del matrimonio, participa de modo especial en el misterio del amor eterno de Dios. Cuando un hombre y una mujer cristianos se unen en el vínculo del matrimonio, la gracia del Señor los habilita a prometerse libremente el uno al otro un amor exclusivo y duradero", ha determinado.

De otro lado, ha reconocido que hoy las personas no están acostumbradas a algo "que dure realmente toda la vida". "Es difícil incluso estar al día en el mundo de hoy, pues todo lo que nos rodea cambia, las personas van y vienen en nuestras vidas, las promesas se hacen, pero con frecuencia no se cumplen o se rompen", ha aceptado. Así, ha alertado de lo fácil que es hoy caer prisioneros de la cultura de lo provisorio que ha definido como una tendencia que "ataca las raíces mismas de nuestros procesos de maduración, de nuestro crecimiento en la esperanza y el amor".

"REVOLUCION DE AMOR"
El Encuentro Mundial de las Familias fue creado por Juan Pablo II en 1992 y se celebra cada tres años. El pontífice ha aprovechado el evento para encontrarse con los grupos católicos pro-familia del mundo y hablar de la institución de la familia y su situación en los tiempos que corren.

Está previsto que esta tarde el Papa visite un centro de acogida para familias sin hogar de los Padres Capuchinos. Y ante su encuentro con algunas familias que afrontan desafíos serios y dificultades reales, ha destacado que el "mundo tiene necesidad de una revolución de amor".

Asimismo, ha pedido a los padres católicos que transmitan en casa la fe a sus hijos: "Ahí, en la 'iglesia doméstica', los hijos aprenden el significado de la fidelidad, de la honestidad y del sacrificio. Ven cómo mamá y papá se comportan entre ellos, cómo se cuidan el uno al otro y a los demás, cómo aman a Dios y a la Iglesia. Así los hijos pueden respirar el aire fresco del Evangelio y aprender a comprender, juzgar y actuar en modo coherente con la fe que han heredado. La fe se trasmite alrededor de la mesa doméstica, en la conversación ordinaria, a través del lenguaje que solo el amor perseverante sabe hablar".

Antes de pronunciar el segundo de sus discursos en Irlanda, el Papa ha depositado unas flores en el altar de la capilla de la Procatedral, donde desde febrero de 2011 hay encendida una vela en memoria de las víctimas de abusos sexuales. Está previsto que el pontífice se reúna de forma privada con algunas de las personas que sufrieron abusos por parte de sacerdotes católicos en Irlanda.