El peligro que deben afrontar los profesores en Barranquilla: el microtráfico de drogas en los colegios

Estudiante
PIXABAY - Archivo
Publicado 02/04/2018 20:39:18CET

   BOGOTÁ, 2 Abr. (Notimérica) -

   Los colegios la ciudad colombiana de Barranquilla, deben afrontar un tráfico de drogas a pequeña escala, llamado microtráfico. Afecta a los menores y a los propios profesores, poniendo en riesgo la seguridad de todo su entorno.

   "El microtráfico en vez de disminuir va en aumento. En estos la secretaría ha visto que hay más casos de niños con problemas de drogadicción", señala el presidente de la Asociación de Educadores de Barranquilla (ADEBA), José Ignacio Jiménez, según 'Noticias Ya'.

   "Desde el año 2000, cuando comenzó a crecer la oferta de educación en Barranquilla, también se incrementó el problema de inseguridad en los colegios de algunos barrios del sur y suroeste. Desde 2008 venimos denunciando ante las autoridades para que tomen cartas en el asunto, porque hay lugares caóticos para los docentes", mantiene, según 'El Heraldo'.

   "Hay un caso especial de un padre de familia cuyo hijo se inició en las drogas en el colegio donde estudiaba cuando apenas tenía 12 años. Hoy el señor está desesperado porque su hijo se encuentra perdido en las drogas y en la delincuencia porque también anda armado y solo tiene 16 años", relata la Defensora del Pueblo en Atlántico, Gloria Lamus, según ADEBA.

   Jiménez explica cómo varios profesores se han visto obligados a pagar a los delincuentes para no seguir amenazados. "Hay maestros que deben pagar 500 o 1.000 pesos en las esquinas (0,36 dólares) para que no los atraquen cuando llegan o terminan la jornada, si sacamos cuentas son hasta cinco mil pesos semanales o más y los que no lo hacen son víctimas de atracos. A nivel de Distrito se encuentran 90 maestros amenazados por atracos y por denunciar microtráfico de drogas en el interior de los planteles. No sé cómo las bandas que están tras estos negocios se enteran de que ellos les hacen seguimiento a los alumnos que son sus fichas dentro de los colegios", relata.

   La profesora de ciencias sociales Lilian Jiménez explica cómo la lucha entre pandillas se expande por los barrios e involucra a las familias de los estudiantes. Indica cómo, por ejemplo, niños del barrio de El Ferry no pueden cursar el bachillerato en las sedes de La Chinita y La Luz "porque hay problemas de pandillas".

   Añade cómo las bandas de traficantes se concentran en captar a los alumnos con mejor expediente académico para que sean los distribuidores de la droga. "En la mayoría de los casos no son consumidores, solo venden. Y los que los obligan son, en ocasiones, familiares de los menores. Son los familiares también los que no pueden pasar a los otros barrios, el problema de las fronteras no siempre es propiamente con los alumnos, sino con sus allegados".

INTERVENCIÓN

   Ante esta situación, Gloria Lamus mantiene que "se necesita una intervención coordinada de todas las instituciones, especialmente de las secretarías de Educación y Salud para que haya mayor control de la situación".

   ADEBA y la Asociación de Educadores del Atlántico (ADEA) informaron de esta situación a la Personería Distrital para que aumente la vigilancia en los colegios. Como resultado, ha comenzado una estrategia de seguridad por parte de las autoridades que se concentra en hasta 40 colegios, considerados prioritarios.

   "Es importante saber que contamos con el apoyo de las autoridades para resolver esto, porque hay temor entre los docentes", expresa Jiménez. "No podemos ir a trabajar con el temor de que no vamos a regresar a nuestros hogares o que nos va a pasar algo. Lo importante es la educación de los niños y su bienestar", asegura.