'El Sátiro de San Isidro', el asesino que sembró el terror en Buenos Aires

EL SÁTIRO DE SAN ISIDRO
WIKIMEDIA
Publicado 26/02/2018 11:41:36CET

   BUENOS AIRES, 26 Feb. (Notimérica) -

   San Isidro, Buenos Aires, se convirtió durante tres meses en el escenario de macabros asesinatos en 1975. Un individuo seleccionaba chicas de lugares públicos o domicilios y las violaba, asesinaba y abandonaba sus cadáveres en terrenos baldíos de la misma capital.

   El hombre asesinaba a sus víctimas únicamente los días miércoles y jueves cerca de las 18:00 horas. Las ahorcaba con sus propias manos o les disparaba en el rostro con la pistola calibre 38 que escondía en el armario de su casa.

   Al finalizar su crimen guardaba alguna prenda personal de su víctima y la conservaba como un trofeo escondido en el hogar que compartía con una madre soltera.

   Los medios le apodaron 'Sátiro de San Isidro' en alusión a los seres mitológicos dominados por sus apetitos sexuales. Su nombre real era Francisco Antonio Laureana y era conocido en San Isidro como un artesano que vendía figurillas gauchescas confeccionadas en madera por él mismo y que comercializaba deambulando por las calles de Buenos Aires.

   Asesinó a 13 de sus 15 víctimas pero cometió un error. Ingresó en una casa donde asesinó a dos niñas. Ante los gritos de auxilio de las menores, una vecina se acercó al hogar y descubrió a Francisco Laureana agitado. La mujer reportó a la policía lo sucedido y con su identificación se realizó un retrato del sospechoso que se distribuyó en la zona en la que había atacado.

   A la semana siguiente el 'Sátiro de San Isidro' acechaba el lugar de nuevo, observando a las mujeres en los edificios con acceso a piscina. Una niña que se encontraba en el lugar con su madre lo identificó gracias al 'identikit'. La madre alertó a la policía e iniciaron el proceso de interrogación del que Laureana huyó sin mediar palabra.

   Los policías iniciaron una persecución del sospechoso que, al verse acorralado, se refugió en una granja cercana. El día 26 de febrero de 1975 los agentes policiales lo acribillaron en el interior de un granero y entregaron el cuerpo a los médicos forenses que tomaron, post mortem, las únicas fotografías conocidas del 'Sátiro de San Isidro'.

   En las investigaciones posteriores se descubrieron los objetos personales de las víctimas escondidas al interior del armario del 'Sátiro', lo que permitió la adjudicación de todos los crímenes a éste personaje de la historia oscura de Buenos Aires.