"Si se tiene que morir, que se muera", dijeron al cadete argentino muerto en un extremo entrenamiento

ENRIQUE MARCARIAN, REUTERS
ENRIQUE MARCARIAN, REUTERS
Actualizado 12/02/2018 13:03:48 CET

   BUENOS AIRES, 12 Feb. (Notimérica) -

   La autopsia realizada al cadáver del cadete Emanuel Garay, el joven argentino fallecido este domingo después de permanecer en cuidados intensivos durante cinco días a consecuencia del extremo entrenamiento al que fue sometido tras ingresar en la Escuela de Policía de La Rioja, habría sufrido un fallo multiorgánico provocado por deshidratación severa.

   Según los resultados, el cadáver de Garay --de 18 años-- presenta un cuadro de "deshidratación aguda grave e insuficiencia renal", lo que le provocó una "falla multiorgánica", según fuentes judiciales recogidas por 'Télam'. El padre del joven, Roque Garay, declaraba que tras haber permanecido durante cinco días en terapia intensiva, su hijo fallecía a causa de un paro cardiaco.

   El joven fallecido era uno de los dos cadetes de esta escuela que se encontraba "en estado crítico, con pronóstico reservado y un seguimiento de hora a hora", internados en el hospital Vera Barros, junto a otros once jóvenes entre los 18 y los 26 años, todos con signos de shock y deshidratación.

   Según ha informado 'Télam', el joven sufrió dos paros cardiacos "de los cuales pudo ser reanimado", indicaron fuentes médicas, pero durante la madrugada del sábado sufrió un nuevo ataque que terminó con su vida.

   El hermano del joven, Adián Garay, aseguraba que "los torturaron, los golpearon, 40 grados y les negaban tomar agua. Al que quería le decían que podía tomar agua, pero de los inodoros. El tenía un sueño, entró a su primer día de clases y 12 horas después estaba en coma", recoge 'Perfil'. Este mismo medio indica que el hermano habría revelado que "una de las chicas que estaba internada nos contó que un instructor vio caer a mi hermano y dijo 'si se tiene que morir, que se muera'".

   "Lo hicieron entrenar en condiciones infrahumanas. Les negaron el agua y por eso mi hermano cayó desmayado. En ese momento la persona que estaba a cargo dijo esa frase aberrante: 'Si se tiene que morir, que se muera'. Mi hermano quedó entonces inconsciente, tirado bajo el sol de las tres de la tarde, y no recibió ayuda. A la media hora convulsionó y lo ayudaron. Lo llevaron al hospital pero ya entró en coma. Los médicos lo intentaron todo pero no pudieron hacer nada. Contra ellos no tenemos nada que decir", indicaba su hermano.

   La Escuela de Cadetes ya había sido denunciada en otras ocasiones por maltratos, concretamente entre 2015 y 2016 según han informado diarios locales y ha recogido 'Telesur'. La muerte de Garay ha provocado que las autoridades de dicha institución vuelvan a ser detenidos --después de ser puestos en libertad el pasado viernes, tras los hechos-- y que el caso sea tratado como un presunto "homicidio" y no como "lesiones graves".

   La necropsia fue realizada por los médicos forenses José Luis Díaz Brizuela y Aníbal Magno, junto con otros tres peritos --uno de ellos de la Policía Judicial; Marcelo Cáceres por la querella; y Paola Herazu por la defensa.