Signos de vulcanismo global por el meteorito que mató a los dinosaurios

Recreación del impacto del asteroide que formó el cráter de Chicxulub.
DONALD E. DAVIS
Publicado 08/02/2018 10:38:36CET

   MADRID, 8 Feb. (EUROPA PRESS) -

   Un registro de vulcanismo preservado a lo largo de antiguas dorsales oceánicas proporciona evidencia de una mayor actividad magmática mundial hace 66 millones de años.

   Es justo después de que el meteorito Chicxulub chocó contra la Tierra, marancaod la extinción masiva de los dinosaurios, según científicos de la Universidad de Oregón (UO), en Estados Unidos.

   La investigación, publicada en 'Science Advances', señala cambios en la fuerza de la gravedad sobre el lecho marino, que indican un periodo transitorio de mayores volúmenes de magma que se libera a lo largo de las crestas que marcan los límites oceánicos de las placas tectónicas.

   El autor principal, Joseph Byrnes, antiguo estudiante de doctorado de la UO, dice que esta actividad volcánica global probablemente fue desencadenada por fuertes ondas sísmicas radiadas desde el sitio de impacto del meteorito. Posteriormente, el vulcanismo acelerado, dice, probablemente habría estado activo durante la extinción masiva de los dinosaurios no aviares del mundo.

   El vulcanismo, en particular un derrame masivo de basalto registrado por las escaleras del Decán, en India, ha estado dentro y fuera del debate sobre la extinción. Se sabe que los eventos volcánicos raros a tal escala causan perturbaciones catastróficas en el clima de la Tierra y, cuando ocurren, a menudo están vinculados a extinciones en masa.

   Dado que la evidencia del impacto de meteoritos cerca de lo que hoy en día es México surgió en la década de 1980, los científicos han debatido si el impacto o las erupciones volcánicas del Decán (India) fue el principal impulsor de la extinción de los dinosaurios.

   Los métodos de datación progresivamente más precisos indican que mientras las erupciones de escaleras del Decán estuvieron activas durante la extinción masiva, en realidad comenzaron significativamente antes del impacto de Chicxulub, apunta Leif Karlstrom, profesora en el Departamento de Ciencias de la Tierra de la UO y coautora del estudio con Byrnes.

   El meteorito está estrechamente alineado en el tiempo con el inicio de la extinción masiva, lo que parece indicar un papel dominante, apunta. Aun así, la casi coincidencia en el tiempo de estos eventos globalmente catastróficos continúa estimulando el debate.

   En 2015, investigadores de la Universidad de California en Berkeley, Estados Unidos, propusieron que los dos eventos estaban conectados. Sugirieron que Chixculub puede haber modulado el volcanismo distante enviando ondas sísmicas a través de la Tierra y acelerando la actividad volcánica en las escaleras del Decán.

   Similar a los impactos que a veces tienen los terremotos tectónicos normales en los pozos y arroyos, Karlstrom dice que el estudio propuso que los poderosos temblores liberaron magma almacenado en el manto debajo de las escaleras del Decán y causaron las mayores erupciones allí.

CONEXIÓN ENTRE EVENTOS RAROS Y CATASTRÓFICOS A LO LARGO DEL PLANETA

   El nuevo estudio, patrocinado por la Fundación Nacional de Ciencia en la UO, añade otra capa a la historia, dice Karlstrom, que también es coautora de la investigación de UC-Berkeley. Sugiere que el meteoro activó otra actividad volcánica en todo el mundo. Las ondas sísmicas que se mueven a través de la Tierra --explica-- pueden haber acelerado el vulcanismo que ya se está produciendo a lo largo de las dorsales oceánicas.

   "Nuestro trabajo sugiere una conexión entre estos eventos sumamente raros y catastróficos, distribuidos en todo el planeta --señala Karlstrom en un comunicado--. El impacto del meteorito pudo haber influido en las erupciones volcánicas que ya estaban ocurriendo, lo que provocó un doble golpe".

   Los hallazgos surgieron cuando Byrnes, ahora investigador postdoctoral en la Universidad de Minnesota, descubrió la evidencia de actividad volcánica mediante el análisis de conjuntos de datos mundiales disponibles públicamente, incluidos dos actualizados en la última década, sobre la gravedad del aire libre, la topografía de los fondos oceánicos y las tasas de dispersión tectónica.

   En sus análisis, Byrnes dividió el lecho marino en grupos de un millón de años, construyendo un registro de hace 100 millones de años. En alrededor de 66 millones de años, encontró evidencia de un "pulso de magma marina de vida corta" a lo largo de antiguas crestas oceánicas. Este pulso lo sugiere un pico en la tasa de ocurrencia de anomalías gravitacionales de aire libre observadas en el conjunto de datos. Las anomalías de gravedad de aire libre, medidas en miligramos, explican las variaciones en la aceleración de la gravedad, halladas en mediciones satelitales de recolecciones adicionales de agua de mar donde la gravedad de la Tierra es más fuerte.

   El exceso de materia en el fondo del océano, como el nuevo magma, es una causa principal de elevadas anomalías de la gravedad marina. Un gal (unidad de medida) refleja un cambio en la velocidad de movimiento de un centímetro, aproximadamente 0,4 pulgadas por segundo al cuadrado. Byrnes y Karlstrom encontraron cambios en las anomalías de gravedad de aire libre de entre cinco y 20 miligramos asociados con el fondo marino creado en el primer millón de años después del meteoro.

   "Encontramos evidencia de un periodo previamente desconocido de actividad volcánica globalmente concentrada durante el evento de extinción masiva --dice Byrnes--. Lo que estamos agregando a la conversación es la actividad volcánica global durante la conocida crisis ambiental".

   Los datos de gravedad analizados en la investigación provienen de la Institución Scripps de Oceanografía de la Universidad de California en San Diego, las edades del fondo marino del grupo 'EarthByte' en el Universidad de Sydney, Australia, y la elevación del lecho marino del Centro Nacional de Datos Geofísicos de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica.