Susana Trimarco, madre de Marita: "Buscaré a mi hija hasta el último día"

SUSANA TRIMARCO Y MARITA VERÓN
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Actualizado 03/04/2018 10:44:06 CET

   BUENOS AIRES, 3 Abr. (Notimérica) -

   "Yo cocino cuando vuelva", dijo Marita a su madre. Y nunca volvió. María de los Ángeles Verón, su nombre completo, fue raptada un día como hoy en 2002. Desde entonces, su madre Susana Trimarco, llena de impotencia, no ha parado de buscarla. "Si Estelita de Carlotto encontró a su nieto después de 35 años, ¿por qué voy a perder la esperanza?", afirma.

   Hace escasamente un mes, Trimarco aseguraba en declaraciones recogidas por la agencia 'Télam' que "en 2002 arrancaron a mi hija de mi vida y empecé esta lucha sin saber qué camino tomar ni cómo buscar", pero aseguró que buscará a su hija "hasta el último día de mi vida".

   Junto a su nieta Micaela Verón, la hija de Marita --hoy de 18 años--, lideran la búsqueda de Marita y son un ejemplo nacional en el combate contra la trata de personas.

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   Tal y como han pedido en diferentes medios en las últimas semanas, "hay que empoderar a las chicas", y tal y como aseguraba la joven en una entrevista a 'La Nación' este martes, "a mi mamá la seguimos buscando con la esperanza de encontrarla con vida".

DESAPARICIÓN

   En viejas fotos se ve una joven feliz, libre, siempre con una sonrisa, despreocupada. Así, un 3 de abril de 2002 Marita salió de su casa en el centro de San Miguel de Tucumán (Argentina) para hacerse unos análisis médicos y nunca más volvió. Sus fotos se acabaron a sus 23 años de edad.

   Tras su desaparición, un testigo aseguró haber visto como Marita fue raptada por individuos que se bajaron de un coche rojo. Tres días después, agentes de la policía la vieron a unos 30 kilómetros de su casa, en la localidad de La Ramada: "Iba tambaleante, como drogada, y alguien le había cambiado las zapatillas por zapatos de tacón", comentaron. Presuntamente la llevaron a comisaría y, de ahí a la terminal de autobuses, pero Marita no llegó a su destino.

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   A partir de ese momento se comenzó a barajar que la joven cayó en manos de una red de prostitución, una de las varias que quedaron al descubierto tras su secuestro, y en ese momento --hace 16 años-- Trimarco comenzó una incesante búsqueda para encontrar a su hija y a los responsables de su desaparición.

   Las investigaciones llegaron hasta varios cabarets riojanos, como 'Candy', 'El Candilejas' y 'El Desafío', los cuales operaban como tapaderas de prostitución y en los que se descubrieron métodos de reclutamiento de mujeres que implicaban en algunos casos el secuestro o rapto.

   

   Una de las mujeres liberadas gracias dichas investigaciones, en las que Trimarco se involucró de manera personal e incluso se hizo pasar por prostituta para acceder a dichos establecimientos en busca de su hija, señaló haber visto a Marita en el 'Candy'. Según dijo, estaba drogada, con peluca y gafas de color celeste. Después no volvió a verla, dijo, pero aseguró haber oído a la posible regente del local, Lidia Medina, decir: "Estos boludos la están buscando y está en España".

   Sin embargo, otras fuentes indicaron que la tucumana Daniela Milhein habría tenido la intención de llevar a Marita a Río Gallegos. Fue detenida junto a su marido y un oficial transportando mujeres, y se consiguieron datos sobre una red de prostitución en España de la que se rescataron 17 mujeres, pero no a Marita.

EL JUICIO

   El 8 de febrero de 2012 comenzó el juicio del 'Caso Verón' con 13 personas imputadas, 144 testigos y 55 expedientes. En su declaración, Trimarco relató lo que pasó el día de la desapareció y puso sus sospechas sobre Patricia Soria, una enfermera que vivía en el mismo barrio: "Marita quería ponerse un DIU y ella le insistía en que vaya a la Maternidad. A mí no me caía bien esa mujer, que le preguntaba muchos detalles de su vida privada y de la familia", declaró.

   

   Después, Trimarco cargó contra Miguel Ardiles, presunto empleado de la Maternidad que dio los turnos a Marita: "La llamaron para el 3 para darle el turno y le pidieron que lleve el documento. Nos pareció raro", aseguró, detallando que después "recorrimos hospitales, calles, hablamos con las amigas. Nada. En la comisaría no nos querían tomar la denuncia porque decían que se había ido seguro con un noviecito o con sus amigas".

   Finalmente, el Tribunal dictó la absolución de todos los involucrados e inmediatamente se presentó una apelación a la Cámara de Casación y la Corte Suprema tucumana, quienes dieron su dictamen a favor de la familia Verón.

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   Dos años más tarde, y tras muchos periplos judiciales, se condenó a 22 años de prisión a José "Chenga" Gómez y a Gonzalo Gómez; 18 años a Daniela Natalia Milhein y Alejandro Gómez; 17 años a Carlos Alberto Luna y Domingo Pascual Andrada; 15 años a Azucena Márquez; 12 años a Humberto Derobertis, y 10 años a Mariana Bustos y Paola Gaitán.

   Tras el dictado de la condena, los abogados de los imputados presentaron un recurso extraordinario para que la Corte de la Nación revisara la decisión. Como consecuencia de este planteamiento y ante la ausencia de una sentencia firme, vencidos los plazos de prisión preventiva, los condenados por la desaparición de Verón salieron en libertad.

   

   En marzo de 2017, la Corte Suprema de Justicia de Tucumán rechazó un recurso extraordinario que habían presentado los defensores de los acusados en el que solicitaban que el fallo condenatorio sea revisado por la Corte de la Nación, ordenando que los 10 condenados por la desaparición de Marita Verón volvieran a la cárcel. Asimismo, el 18 de diciembre de 2017, los hermanos Ale --involucrados en la desaparición y denunciados en 2016-- fueron condenados a 10 años de prisión.

   Gracias a la lucha de esta madre desesperada, se han logrado desenmascarar numerosas redes dedicadas a la trata de personas. "Estoy muy orgullosa de que mi lucha haya permitido rescatar a más de 8.000 mujeres entre el 2007 y el 2014 y que hayan vuelto con su familia después de estar en situación de prostitución", afirmó Trimarco en una entrevista.

   "El sol de cada mañana me recuerda su sonrisa y me llena de fuerza para seguir esta lucha que, estoy segura, será hasta el último de mis días. Mientras tanto, no voy a parar de exigir Justicia y nada ni nadie me hará apartar de este camino", concluyó emocionada la madre de Verón.

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