Publicado 21/08/2020 10:40CET

El aumento de CO2 antropogénico en la Tierra no tiene precedentes

El aumento de CO2 antropogénico en la Tierra no tiene precedentes
El aumento de CO2 antropogénico en la Tierra no tiene precedentes - WIKIPEDIA

   MADRID, 21 Ago. (EUROPA PRESS) -

   Incluso en períodos cálidos anteriores hubo liberaciones de CO2 a la atmósfera en forma de pulsos. Pero el aumento antropogénico actual de CO2 es más de seis veces mayor y casi diez veces más rápido que los saltos anteriores en la concentración de CO2.

   Ésta es la conclusión a la que llegó un equipo de investigación europeo dirigido por la Universidad de Berna, aplicando una nueva tecnología de medición que proporciona información única sobre el clima del pasado.

   Las concentraciones anteriores de CO2 en la atmósfera se pudieron reconstruir con mayor precisión que nunca, gracias a las mediciones de alta resolución realizadas en un núcleo de hielo antártico. El estudio, que analizó la composición atmosférica de la Tierra hace entre 330.000 y 450.000 años. Los resultados del estudio se han publicado en Science.

   En 2008, los especialistas en núcleos de hielo de Berna pudieron demostrar que la concentración de CO2 en la atmósfera durante los últimos 800.000 años fue consistentemente mucho más baja que en la actualidad. Desde entonces, los expertos en núcleos de hielo se han basado en esos hallazgos que permiten una reconstrucción mucho más detallada de la ventana de tiempo de 330.000 a 450.000 años. Hasta ahora, la velocidad máxima y la frecuencia de los saltos de escala centenarios que ocurren naturalmente en la concentración de CO2 seguían siendo desconocidas.

   Este estudio muestra que los aumentos abruptos de CO2 son una característica generalizada de nuestro sistema climático y que incluso pueden ocurrir durante períodos interglaciares. "Hasta ahora, se había asumido que el clima era muy estable durante los períodos interglaciares anteriores y que no había cambios abruptos en la concentración de CO2 atmosférico", explica en un comunicado Christoph Nehrbass-Ahles, autor principal del estudio.

   Según Nehrbass-Ahles, los aumentos abruptos siempre eran evidentes cuando las masas de hielo derretidas en Groenlandia o la Antártida perturbaban considerablemente la circulación oceánica. Si el CO2 en la atmósfera aumentara rápidamente, también se podrían detectar cambios simultáneos en la circulación del Océano Atlántico.

   El hecho de que se pudieran detectar saltos rápidos de CO2 no solo durante los períodos glaciales sino también durante dos períodos interglaciares anteriores sorprendió a los investigadores. "Medimos estos eventos en el hielo varias veces y siempre llegamos a la misma conclusión", explica Nehrbass-Ahles. Los investigadores no pueden explicar de manera concluyente por qué la concentración de CO2 en la atmósfera aumentó repentinamente durante períodos interglaciares anteriores.

"Todavía no sabemos por qué sucedió esto", explica el investigador climático de Berna, Thomas Stocker, coautor del estudio: "Esto plantea nuevas preguntas de investigación". Sin embargo, los saltos de CO2 en períodos interglaciares anteriores son superados con creces por el desarrollo actual: "Estos saltos naturales en la concentración de CO2 en la atmósfera ocurrieron casi diez veces más lento que el aumento impulsado por los humanos durante la última década", enfatiza Nehrbass-Ahles.

   Los investigadores compararon los saltos de CO2 del pasado con el aumento continuo de la concentración de CO2 en la atmósfera impulsado por los humanos. Según Stocker, el mayor salto centenario de CO2 en el pasado fue de alrededor de 15 ppm (partes por millón es la unidad de concentración de CO2 atmosférico), que es aproximadamente equivalente al aumento causado por la humanidad en los últimos seis años.

   "Esto puede no parecer significativo a primera vista", dice Stocker, "pero a la luz de las cantidades de CO2 que todavía se nos permite emitir para alcanzar el objetivo climático de 1,5 ° C acordado en París, tales aumentos son definitivamente relevantes. Los hallazgos de este estudio nos presionan aún más para proteger el clima".