Publicado 11/11/2020 11:20CET

La cantidad de elementos radiactivos, clave para un planeta habitable

Estas ilustraciones muestran tres versiones de un planeta rocoso con diferentes cantidades de calentamiento interno de elementos radiactivos.
Estas ilustraciones muestran tres versiones de un planeta rocoso con diferentes cantidades de calentamiento interno de elementos radiactivos. - MELISSA WEISS

   MADRID, 11 Nov. (EUROPA PRESS) -

   La cantidad de elementos radiactivos de larga duración incorporados en un planeta rocoso a medida que se forma puede ser un factor crucial para determinar su futura habitabilidad.

   Según un nuevo estudio realizado por un equipo interdisciplinario de científicos de la Universidad de California Santa Cruz, esto se debe a que el calentamiento interno de la desintegración radiactiva de los elementos pesados torio y uranio impulsa la tectónica de placas y puede ser necesario para que el planeta genere un campo magnético. El campo magnético de la Tierra protege al planeta de los vientos solares y los rayos cósmicos.

   La convección en el núcleo metálico fundido de la Tierra crea una dínamo interna (la "geodinamo") que genera el campo magnético del planeta. El suministro de elementos radiactivos de la Tierra proporciona un calentamiento interno más que suficiente para generar una geodinamo persistente, según Francis Nimmo, profesor de ciencias terrestres y planetarias en UC Santa Cruz y primer autor de un artículo sobre los nuevos hallazgos, publicado en Astrophysical Journal Letters. .

   "Lo que nos dimos cuenta fue que los diferentes planetas acumulan diferentes cantidades de estos elementos radiactivos que, en última instancia, impulsan la actividad geológica y el campo magnético", explicó Nimmo en un comunicado. "Así que tomamos un modelo de la Tierra y marcamos la cantidad de producción de calor radiogénico interno hacia arriba y hacia abajo para ver qué pasa".

   Lo que encontraron es que si el calentamiento radiogénico es mayor que el de la Tierra, el planeta no puede sostener permanentemente una dínamo, como lo ha hecho la Tierra. Eso sucede porque la mayor parte del torio y el uranio terminan en el manto, y demasiado calor en el manto actúa como aislante, evitando que el núcleo fundido pierda calor lo suficientemente rápido como para generar los movimientos convectivos que producen el campo magnético.

   Con más calentamiento interno radiogénico, el planeta también tiene mucha más actividad volcánica, lo que podría producir frecuentes eventos de extinción masiva. Por otro lado, muy poco calor radiactivo resulta en ausencia de vulcanismo y en un planeta geológicamente "muerto".

   "Con solo cambiar esta variable, se recorren estos diferentes escenarios, desde geológicamente muerto a similar a la Tierra a extremadamente volcánico sin dínamo", dijo Nimmo, y agregó que estos hallazgos justifican estudios más detallados.

   "Ahora que vemos las importantes implicaciones de variar la cantidad de calentamiento radiogénico, el modelo simplificado que usamos debería verificarse mediante cálculos más detallados", dijo.