Publicado 21/04/2020 13:16:16 +02:00CET

El 'carboncoin', nuevo concepto para frenar las emisiones de CO2

El 'carboncoin', nuevo concepto para frenar las emisiones de CO2
El 'carboncoin', nuevo concepto para frenar las emisiones de CO2 - DLR/Universidad de Stuttgart

MADRID, 21 Abr. (EUROPA PRESS) -

Una nueva idea para la protección del clima del Centro Aeroespacial Alemán (DLR) pone como elemento clave un recargo sobre el dióxido de carbono, que se aplicará al comienzo del ciclo del carbono.

Los productores de petróleo, gas natural, carbón y piedra caliza podrían verse obligados a almacenar estos materiales cerca de sus sitios de producción antes de venderlos. Esto podría hacerse física o virtualmente, utilizando una criptomoneda.

A diferencia de los mecanismos como los impuestos al dióxido de carbono o los acuerdos sobre el comercio de emisiones, que se basan en leyes nacionales o regulaciones internacionales, el esquema de reducción del dióxido de carbono propuesto por el equipo del Instituto DLR de Termodinámica de Ingeniería tomaría la forma de un pacto global entre ciudadanos e industria.

En el primer escenario, las empresas almacenan su producción en vagones de ferrocarril cerca del sitio de producción durante un cierto período de tiempo. Solo entonces se les permite incorporar estas materias primas en el ciclo económico. La inversión en la infraestructura necesaria, especialmente los vagones y las vías del tren, hará que aumenten los precios de los productos almacenados. El tiempo de almacenamiento dependerá de la materia prima en cuestión y las emisiones de dióxido de carbono asociadas con su uso.

Los investigadores de DLR proponen colocar códigos QR en la parte superior de los vagones para que el público pueda observar el proceso en acción. Estos códigos se pueden capturar por satélite y la información relacionada se puede acceder en una plataforma en línea. En este escenario, el recargo por almacenar gas natural durante un período de cuatro meses sería de aproximadamente 100 euros por tonelada de dióxido de carbono.

Debido al alto costo de los materiales para el almacenamiento físico, el equipo de DLR plantea un segundo escenario con una modificación, al reemplazar el recargo físico con una criptomoneda llamada 'Carboncoin', que esencialmente constituye un recargo virtual. Una criptomoneda es una moneda digital basada en estructuras matemáticas. Cada una de estas estructuras se llama moneda. Para obtener estas monedas virtuales, debe 'minarlas', lo que implica tiempo, potencia informática y electricidad para granjas informáticas.

En el estudio, DLR limita el número de Carboncoins a un máximo de 600.000 millones. Esto corresponde a los 600.000 millones de toneladas de dióxido de carbono que aún se pueden emitir mientras se mantiene el calentamiento global por debajo de dos grados centígrados. El recargo virtual obliga a las empresas a extraer un Carboncoin por cada unidad de materia prima que está vinculada a una tonelada de dióxido de carbono. La tecnología Blockchain, es decir, el almacenamiento de información sobre monedas extraídas en la mayor cantidad posible de ubicaciones descentralizadas en la red global, permite un alto grado de transparencia y control de este proceso.

Ya sea físico o virtual, un recargo en las emisiones de dióxido de carbono envía una señal y representa un incentivo orientado al mercado para centrarse más en los recursos renovables y las tecnologías asociadas. El uso de materias primas fósiles se vuelve más costoso, mientras que aumenta la viabilidad económica de las alternativas renovables que contribuyen a la descarbonización de los sectores de energía y movilidad.

André Thess, director del DLR Institute of Engineering Thermodynamics, creador del estudio y jefe del equipo de autores, declaró en un comunicado: "El estudio es un experimento mental: investigación de cielo azul, por así decirlo. Queríamos pensar y realizar los cálculos para una idea completamente diferente, a pesar del hecho de que puede parecer algo exagerado para muchos. Esto ha culminado en un concepto teórico, que no hace declaraciones sobre si podría implementarse o no. Nuestro objetivo era dar a la discusión sobre el clima un nuevo impulso, científicamente fundamentado, y señalar las posibilidades que se han pasado por alto hasta ahora".