Publicado 25/01/2021 17:18CET

Colisiones galácticas pueden 'matar de hambre' a los agujeros negros

Visualizaciones del modelo dinámico simulando dos escenarios diferentes. La fila superior muestra una colisión que reduce la actividad del núcleo, la fila inferior muestra una colisión que aumenta la actividad del núcleo.
Visualizaciones del modelo dinámico simulando dos escenarios diferentes. La fila superior muestra una colisión que reduce la actividad del núcleo, la fila inferior muestra una colisión que aumenta la actividad del núcleo. - MIKI ET AL.

   MADRID, 25 Ene. (EUROPA PRESS) -

   Hasta ahora se pensaba que las colisiones entre galaxias aumentarían necesariamente la actividad de los agujeros negros masivos de sus centros.

   Sin embargo, investigadores han realizado las simulaciones más precisas de una serie de escenarios de colisión y han descubierto que algunas colisiones pueden reducir la actividad de sus agujeros negros centrales.

   La razón es que ciertas colisiones frontales pueden, de hecho, limpiar los núcleos galácticos de la materia que, de otro modo, alimentaría los agujeros negros que contienen, según explican en la revista 'Nature Astronomy'.

   Cuando piensas en fenómenos gigantescos como la colisión de galaxias puede ser tentador imaginarlo como una especie de cataclismo cósmico, con estrellas que chocan y explotan, con destrucción a una escala épica. Pero en realidad se trata más bien de un par de nubes que se combinan, normalmente una más grande que absorbe a otra más pequeña. Es poco probable que las estrellas de su interior colisionen por sí mismas. Pero dicho esto, cuando las galaxias colisionan, las consecuencias pueden ser enormes.

   Las galaxias chocan de diferentes formas. A veces, una galaxia pequeña colisionará con la parte exterior de una más grande y la atravesará o se fusionará, en cualquier caso intercambiando muchas estrellas en el camino. Pero las galaxias también pueden chocar de frente, donde la más pequeña de las dos será destrozada por las abrumadoras fuerzas de marea de la más grande. Es en este escenario que puede suceder algo muy interesante dentro del núcleo galáctico.

   "En el corazón de la mayoría de las galaxias se encuentra un agujero negro masivo --explica el investigador asociado Yohei Miki, de la Universidad de Tokio--. Mientras los astrónomos han explorado las colisiones galácticas, se ha asumido que una colisión siempre proporcionaría combustible para un agujero negro masivo en forma de materia dentro del núcleo".

   "Y que este combustible alimentaría al agujero negro masivo, aumentando significativamente su actividad, lo que vería como luz ultravioleta y rayos X, entre otras cosas --prosigue--. Sin embargo, ahora tenemos buenas razones para creer que esta secuencia de eventos no es inevitable y que, de hecho, lo contrario a veces puede ser cierto".

   Parece lógico que una colisión galáctica solo aumente la actividad de un agujero negro masivo, pero Miki y su equipo tenían curiosidad por probar esta noción. Construyeron modelos muy detallados de escenarios de colisión galáctica y los ejecutaron en supercomputadoras. Y el equipo se alegró de ver que, en algunas circunstancias, una pequeña galaxia entrante podría eliminar la materia que rodea al agujero negro masivo de la más grande, lo que reduciría su actividad en lugar de aumentarla.

   "Calculamos la evolución dinámica de la materia gaseosa que rodea al agujero negro masivo en forma de anillo o rosquilla --recuerda Miki--. Si la galaxia entrante acelerara este anillo por encima de un cierto umbral determinado por las propiedades del agujero negro masivo, entonces la materia sería expulsada y el agujero pasaría 'hambre'. Estos sucesos pueden durar en torno a un millón de años, aunque aún no estamos seguros de cuánto puede durar la supresión de la actividad del agujero negro".

   Esta investigación podría ayudarnos a entender la evolución de nuestra propia Vía Láctea. Los astrónomos están seguros de que nuestra galaxia ha colisionado antes con muchas otras más pequeñas.