Publicado 05/11/2020 13:16CET

Un ecosistema subterráneo prosperó en el cráter de Chicxulub

Una sección transversal tridimensional del sistema hidrotermal en el cráter de impacto de Chicxulub y sus respiraderos del fondo marino. El sistema tiene el potencial de albergar vida microbiana.
Una sección transversal tridimensional del sistema hidrotermal en el cráter de impacto de Chicxulub y sus respiraderos del fondo marino. El sistema tiene el potencial de albergar vida microbiana. - VICTOR O. LESHYK. LUNAR AND PLANETARY INST

   MADRID, 5 Nov. (EUROPA PRESS) -

   El cráter de impacto gigante de Chicxulub, en Yucatán, y su sistema hidrotermal albergaron un ecosistema subterráneo que podría dar una idea de la vida primordial de la Tierra.

   Este cráter de aproximadamente 180 kilómetros de diámetro y 65 millones de años, es la estructura de impacto de gran tamaño mejor conservada de la Tierra. También es el mejor ejemplo de los tipos de cráteres de impacto que se produjeron en la Tierra mucho antes en el tiempo, durante un período de intenso bombardeo hace más de 3.800 millones de años.

   Los eventos de impacto durante ese período, llamados el Hadeano por los geólogos, fueron comunes y a menudo inmensos, y produjeron cráteres de miles de kilómetros de diámetro. Investigaciones anteriores sugirieron que el mayor de esos eventos de impacto vaporizó episódicamente los océanos y envolvió la Tierra en una atmósfera llena de vapor de roca. Durante esos tiempos, la superficie de la Tierra se consideraba inhabitable.

   Cuando la vida no podía existir en la superficie de la Tierra ¿podría haber estado al acecho debajo de los pisos de los cráteres en sistemas subterráneos de fluidos hidrotermales que fluían a través de la roca fracturada por el impacto? Un autor principal de ese concepto, David Kring, del LPI (Instituto Lunar y Planetario), llamó a ese concepto la hipótesis del origen del impacto de la vida, informa esta entidad en un comunicado.

   A principios de este año, un equipo internacional de científicos, dirigido por Kring, respondió parte de esa pregunta. Demostraron que el cráter Chicxulub albergaba un vasto sistema hidrotermal que persistió durante cientos de miles de años, si no millones de años. Ese importante hallazgo fue revelado en un núcleo de roca extraído del anillo de pico del cráter por una expedición apoyada por el Programa Internacional de Descubrimiento del Océano y el Programa Internacional de Perforación Científica Continental.

   En un nuevo estudio, publicado en la revista Astrobiology, Kring y sus colegas muestran que el sistema también albergaba vida. A partir de 15.000 kilos de roca recuperada de un pozo de 1,3 kilómetros de profundidad, los autores localizaron pequeñas esferas del mineral pirita, de solo 10 millonésimas de metro de diámetro. Los isótopos de azufre en el mineral mostraron que las esferas de pirita, llamadas framboides, estaban formadas por un ecosistema microbiano adaptado al fluido caliente cargado de minerales de un sistema hidrotermal que atravesaba el anillo de pico destrozado del cráter de impacto de Chicxulub.

   La vida en el sistema extraía energía, o se alimentaba de, reacciones químicas que ocurrían en el sistema de rocas lleno de fluido. Los microbios aprovecharon el sulfato, que estaba en el fluido, para convertirse en sulfuro, que se conservó como pirita, proporcionando la energía que los microbios necesitaban para prosperar. Los organismos de agua caliente (termofílicos) reductores de sulfato eran como algunas de las bacterias y arqueas que se encuentran en Yellowstone y otros sistemas hidrotermales.

   La búsqueda de esa evidencia ha llevado veinte años, desde que se postuló por primera vez un vínculo entre Chicxulub, el potencial promotor de vida de un sistema hidrotermal con cráteres de impacto, y el origen de la vida en la Tierra.

   En una serie de estudios durante esas dos décadas, los científicos demostraron que el cráter de Chicxulub tenía un entorno subterráneo poroso y permeable; que el cráter albergaba un vasto sistema hidrotermal; y, finalmente, en el estudio actual publicado ahora, que el sistema albergaba un ecosistema microbiano. El nuevo hallazgo es un hito importante y sugiere que los sitios de impacto durante el Hadeano podrían haber albergado sistemas similares que proporcionaron nichos para la evolución temprana de la vida en nuestro planeta.

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