Publicado 09/02/2023 17:45

Las emisiones de los fertilizantes pueden bajar un 80% para 2050

Aplicación de fertilizantes en suelo agrícola
Aplicación de fertilizantes en suelo agrícola - PIXABAY/CC0 PUBLIC DOMAIN

   MADRID, 9 Feb. (EUROPA PRESS) -

   Una combinación de soluciones tecnológicas y políticas escalables bajaría para 2050 en un 80 por ciento las emisiones de carbono de los fertilizantes, responsable del 5% de emisiones de gases invernadero.

   Los investigadores han calculado la huella de carbono de todo el ciclo de vida de los fertilizantes, que son responsables de aproximadamente el cinco por ciento de las emisiones totales de gases de efecto invernadero, en el primer estudio que lo ha cuantificado con precisión, y han encontrado que las emisiones de carbono podrían reducirse a una quinta parte de los niveles actuales para el año 2050.

   Los investigadores, de la Universidad de Cambridge (Reino Unido), han descubierto que dos tercios de las emisiones de los fertilizantes se producen después de esparcirlos en los campos, y un tercio de las emisiones procede de los procesos de producción, según publican en la revista 'Nature Food'.

   Aunque ya se sabe que los fertilizantes nitrogenados son una fuente importante de emisiones de gases de efecto invernadero, es la primera vez que se cuantifica plenamente su contribución global, desde la producción hasta su utilización. Según su análisis, el estiércol y los abonos sintéticos emiten el equivalente a 2,6 gigatoneladas de carbono al año, más que la aviación y el transporte marítimo mundiales juntos.

   Advierten de que es urgente reducir las emisiones de carbono de los fertilizantes, pero hay que tener en cuenta la seguridad alimentaria mundial. Investigaciones anteriores han calculado que el 48% de la población mundial se alimenta de cultivos realizados con abonos sintéticos, y se prevé que la población mundial crezca un 20% hasta 2050.

   Los investigadores afirman que se necesita una combinación de soluciones tecnológicas y políticas escalables para reducir las emisiones de fertilizantes y mantener al mismo tiempo la seguridad alimentaria.

   Sin embargo, calculan que si tales soluciones pudieran aplicarse a escala, las emisiones de estiércol y fertilizantes sintéticos podrían reducirse hasta un 80%, hasta una quinta parte de los niveles actuales, sin pérdida de productividad.

   "Por increíble que parezca, no sabemos cuántos productos químicos producimos en el mundo, dónde acaban, dónde y cómo se acumulan, cuántas emisiones producen y cuántos residuos generan", explica el doctor André Cabrera Serrenho, coautor del estudio y miembro del Departamento de Ingeniería de Cambridge.

   Serrenho y su coautor Yunhu Gao emprendieron un proyecto para medir con precisión el impacto total de los fertilizantes, uno de los dos principales productos de la industria petroquímica. De todos los productos fabricados por la industria petroquímica, la inmensa mayoría --hasta un 74%-- son plásticos o fertilizantes.

   "Para reducir las emisiones, es importante que identifiquemos y demos prioridad a las intervenciones que podamos hacer para que los fertilizantes sean menos nocivos para el medio ambiente --recomienda Serrenho--. Pero si queremos hacerlo, primero tenemos que tener una idea clara de todo el ciclo de vida de estos productos. Parece obvio, pero en realidad sabemos muy poco sobre estas cosas".

   Los investigadores trazaron los flujos mundiales de estiércol y fertilizantes sintéticos y sus emisiones para 2019, a lo largo de todas las etapas del ciclo de vida, conciliando la producción y el consumo de fertilizantes nitrogenados y los factores de emisión regionales en nueve regiones del mundo.

   Tras completar su análisis, los investigadores descubrieron que, a diferencia de muchos otros productos, la mayoría de las emisiones de los fertilizantes no se producen durante su producción, sino durante su uso.

   "Era sorprendente que ésta fuera la principal fuente de emisiones --afirma Serrenho--, pero sólo después de cuantificar todas las emisiones, en cada punto del ciclo de vida, podemos empezar a estudiar distintos métodos de mitigación para reducir las emisiones sin pérdida de productividad".

   Los investigadores enumeraron y cuantificaron el impacto teórico máximo de los distintos métodos de mitigación: la mayoría de ellos ya se conocen, pero no se había cuantificado su efecto potencial máximo.

   Las emisiones de la producción de fertilizantes sintéticos proceden sobre todo de la síntesis de amoníaco, en parte debido a las reacciones químicas utilizadas en el proceso de producción. La mitigación más eficaz en la fase de producción sería que la industria descarbonizara la calefacción y la producción de hidrógeno.

   Además, los fertilizantes podrían mezclarse con productos químicos llamados inhibidores de la nitrificación, que impiden que las bacterias formen óxido nitroso. Sin embargo, es probable que estos productos químicos encarezcan los fertilizantes.

   "Si vamos a encarecer los fertilizantes, tiene que haber algún tipo de incentivo económico para los agricultores y las empresas de fertilizantes --sugiere Serrenho--. La agricultura es un negocio increíblemente duro tal y como está, y actualmente no se recompensa a los agricultores por producir menos emisiones".

   Sin embargo, la forma más eficaz de reducir las emisiones asociadas a los fertilizantes sería reducir la cantidad de fertilizantes que utilizamos. "Somos increíblemente ineficaces en el uso de fertilizantes --alerta--. Usamos mucho más de lo que necesitamos, lo que es económicamente ineficaz, y eso se debe a las prácticas agrícolas. Si utilizáramos los fertilizantes de forma más eficiente, necesitaríamos muchos menos, lo que reduciría las emisiones sin afectar a la productividad de los cultivos".

   Los investigadores también analizaron la mezcla de fertilizantes utilizada en todo el mundo, que varía según las regiones. Los investigadores afirman que la sustitución de algunos de los fertilizantes con mayores emisiones, como la urea, por nitrato de amonio en todo el mundo podría reducir aún más las emisiones, entre un 20% y un 30%. Sin embargo, esto sólo sería beneficioso después de descarbonizar la industria de los fertilizantes.

   "No hay soluciones perfectas --asegura Serrenho--. Tenemos que replantearnos cómo producimos los alimentos y qué tipo de incentivos económicos funcionan mejor. Quizá haya que pagar a los agricultores para que produzcan menos emisiones, o quizá haya que pagar más por los alimentos. Tenemos que encontrar la combinación adecuada de soluciones financieras, tecnológicas y políticas para reducir las emisiones y, al mismo tiempo, mantener alimentado al mundo".

   Serrenho y Gao calculan que, aplicando todas las medidas de mitigación analizadas, las emisiones del sector de los fertilizantes podrían reducirse hasta un 80% de aquí a 2050.

   "Nuestro trabajo nos da una buena idea de lo que es técnicamente posible, de lo que es grande y de dónde serían significativas las intervenciones: es importante que dirijamos las intervenciones a lo que más importa, para avanzar rápida y significativamente en la reducción de emisiones", concluye Serrenho.