Publicado 21/12/2020 12:23CET

Evidencia de que homínidos de Atapuerca hibernaron en respuesta al frío

Cráneo de homínido recuperado en la Sima de los Huesos
Cráneo de homínido recuperado en la Sima de los Huesos - JOSÉ-MANUEL BENITO ÁLVAREZ/WIKIMEDIA

   MADRID, 21 Dic. (EUROPA PRESS) -

   Nuestros ancestros homínidos puede que hicieran frente al frío extremo hace cientos de miles de años hibernando durante el invierno, según nueva evidencia fósil del yacimiento de Atapuerca.

   En un estudio publicado en L'Anthropologie, el cordirector de investigación de Atapuerca, Juan Luis Arsuaga, y Antonis Bartsiokas, de la Universidad Democrito de Tracia (Grecia) argumentan que las lesiones y otros signos de daño en los huesos fosilizados de los primeros humanos son los mismos que los que quedan en los huesos de otros animales que hibernan.

   Estos homínidos extintos padecían anualmente raquitismo renal, hiperparatiroidismo secundario y osteodistrofia renal asociada con la enfermedad renal crónica - trastorno mineral y óseo (CKD-MBD). "Sugerimos que estas enfermedades fueron causadas por una hibernación mal tolerada en una hibernácula cavernosa oscura. Esto se evidencia particularmente por las osteoplacas raquíticas y los espacios entre ellas en algunos de los individuos adolescentes junto con la evidencia de curación principalmente en los adultos", exponen.

   Esto sugiere, en su opinión, que antiguos pobladores de Atapuerca se enfrentaron a los feroces inviernos de esa época ralentizando su metabolismo y durmiendo durante meses. Los hallazgos corresponden en concreto a la Sima de los Huesos, donde se han excavado miles de restos humanos en las últimas décadas, que se cree fueron arrojados allí deliberadamente hace más de 400.000 años.

   Los fósiles encontrados allí muestran variaciones estacionales que sugieren que el crecimiento óseo se interrumpió durante varios meses de cada año. Los autores sugieren que estos primeros humanos se encontraron "en estados metabólicos que los ayudaron a sobrevivir durante largos períodos de tiempo en condiciones gélidas con suministros limitados de alimentos y suficientes reservas de grasa corporal". Hibernaron y esto se registra como interrupciones en el desarrollo óseo.

   "Esto sugiere que la base genética y la fisiología de tal hipometabolismo podrían conservarse en muchas especies de mamíferos, incluidos los humanos", concluyen Arsuaga y Bartsiokas.

   También señalan el hecho de que los restos de un oso de las cavernas en hibernación (Ursus deningeri) también se han encontrado en el pozo de Sima, lo que hace que sea aún más creíble sugerir que los humanos estaban haciendo lo mismo "para sobrevivir a las gélidas condiciones y la escasez de alimentos como hicieron los osos de las cavernas".

   Los autores argumentan que hace medio millón de años, una época de glaciación, las condiciones del interior norte de la Península Ibérica no podían proporcionar suficiente grasa alimenticia en invierno para nuestros ancestros, lo que los hizo recurrir a la hibernación en cuevas".