Gas caliente nutre de material estelar los brazos de la Vía Láctea

Publicado 15/01/2020 11:15:28CET
Gas caliente nutre de material estelar los brazos de la Vía Láctea
Gas caliente nutre de material estelar los brazos de la Vía Láctea - ANDREW Z. COLVIN/WIKIPEDIA

   MADRID, 15 Ene. (EUROPA PRESS) -

   Gas caliente está en el origen del material en los brazos espirales de la Vía Láctea, a partir del cual se forman nuevas estrellas.

   Al analizar las propiedades del campo magnético galáctico, un equipo de investigación internacional ha podido demostrar que el denominado medio ionizado caliente (WIM) diluido, en el que está incrustada la Vía Láctea, se condensa cerca de un brazo en espiral. Mientras se enfría gradualmente, sirve como un suministro del material más frío de gas y polvo que alimenta la formación de estrellas.

   La Vía Láctea es una galaxia espiral, una isla de estrellas en forma de disco en el cosmos, en la que la mayoría de las estrellas jóvenes y brillantes se agrupan en brazos espirales. Allí se forman a partir del medio interestelar denso (ISM), que consiste en gas (especialmente hidrógeno) y polvo (granos microscópicos con alta abundancia de carbono y silicio). Para que se formen nuevas estrellas de forma continua, el material se debe fluir constantemente en los brazos espirales para reponer el suministro de gas y polvo.

   Un grupo de astrónomos de la Universidad de Calgary en Canadá, el Instituto Max Planck de Astronomía (MPIA) en Heidelberg y otras instituciones de investigación ahora han podido demostrar que el suministro proviene de un componente mucho más caliente del ISM, que generalmente envuelve toda la Vía Láctea. Publican resultados en The Astrophysical Journal.

   El WIM tiene una temperatura promedio de 10.000 grados. La radiación de alta energía de estrellas calientes hace que el gas de hidrógeno del WIM se ionice en gran medida. Los resultados sugieren que el WIM se condensa en un área estrecha cerca de un brazo en espiral y fluye gradualmente hacia él mientras se enfría.

   Los científicos descubrieron el denso WIM midiendo la llamada rotación de Faraday, un efecto que lleva el nombre del físico inglés Michael Faraday. Esto implica cambiar la orientación de las emisiones de radio polarizadas linealmente cuando pasan a través de un plasma (gas ionizado) atravesado por un campo magnético. Se habla de radiación polarizada cuando el campo eléctrico oscila en un solo plano. La luz ordinaria no está polarizada. La magnitud del cambio en la polarización también depende de la longitud de onda observada.

   En el presente estudio, publicado recientemente en The Astrophysical Journal Letters, los astrónomos pudieron detectar una señal inusualmente fuerte en un área bastante discreta de la Vía Láctea, que se encuentra directamente en el lado del brazo Sagitario de la Vía Láctea frente a la Galáctica Centrar. El brazo espiral se destaca en los datos de imágenes debido a las fuertes emisiones de radio generadas por estrellas calientes incrustadas y restos de supernova.

   Sin embargo, los astrónomos encontraron el cambio más fuerte en la polarización fuera de esta zona prominente. Concluyen de esto que el aumento de la rotación de Faraday no se origina dentro de esta parte activa del brazo espiral. En cambio, se origina en WIM condensado, que, como el campo magnético, pertenece a un componente menos obvio del brazo espiral.

   El análisis se basa en la encuesta THOR (Encuesta de la línea de recombinación HI/OH de la Vía Láctea), que se realizó en el MPIA durante varios años y en la que se observa una gran área de la Vía Láctea en varias longitudes de onda de radio. Las fuentes de radio polarizadas como los quásares distantes o las estrellas de neutrones sirven como "sondas" para determinar la rotación de Faraday. Esto permite a los astrónomos no solo detectar los campos magnéticos que de otro modo serían difíciles de medir en la Vía Láctea, sino también estudiar la estructura y las propiedades del gas caliente.

   "Nos sorprendió mucho la fuerte señal en una zona bastante tranquila de la Vía Láctea", dice Henrik Beuther de MPIA, que lidera el proyecto THOR. "Estos resultados nos muestran que aún queda mucho por descubrir al estudiar la estructura y la dinámica de la Vía Láctea".

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