Publicado 09/09/2020 17:30:59 +02:00CET

Un halo masivo finalmente explica la corriente que rodea la Vía Láctea

Un halo masivo finalmente explica la corriente que rodea la Vía Láctea
Un halo masivo finalmente explica la corriente que rodea la Vía Láctea - COLIN LEGG / SCOTT LUCCHINI

   MADRID, 9 Sep. (EUROPA PRESS) -

   Un halo de gas que rodea a las galaxias enanas Nubes de Magallanes probablemente actúa como protector del propio halo de la Vía Láctea y contribuye con la mayor parte de la masa de la Corriente de Magallanes.

   Asimismo, a medida que las galaxias más pequeñas entraron en la esfera de influencia de la Vía Láctea, partes de este halo se estiraron y dispersaron para formar la Corriente de Magallanes.

   Estos hallazgos de astrónomos de la Universidad de Wisconsin-Madison y sus colegas se publican en la revista Nature.

Cuando las Nubes de Magallanes comenzaron a rodear la Vía Láctea hace miles de millones de años, una enorme corriente de gas conocida como la Corriente de Magallanes fue arrancada de ellas. La corriente ahora se extiende por más de la mitad del cielo nocturno. Pero los astrónomos no han podido explicar cómo la corriente se volvió tan masiva como es, más de mil millones de veces la masa del sol.

   "Los modelos existentes de la formación de la Corriente de Magallanes están desactualizados porque no pueden dar cuenta de su masa", dice Scott Lucchini, estudiante de posgrado en el departamento de física de UW-Madison, primer autor del artículo.

   "Es por eso que presentamos una nueva solución que es excelente para explicar la masa de la corriente, que es la pregunta más urgente a resolver", agrega en un comunicado Elena D'Onghia, profesora de astronomía en UW-Madison que supervisó la investigación.

   D'Onghia colaboró con físicos y astrónomos en UW-Madison, el Instituto de Ciencias del Telescopio Espacial en Baltimore y la Universidad de Sydney. Completó el trabajo mientras era académica en el Centro de Astrofísica Computacional del Flatiron Institute en la ciudad de Nueva York.

   Los modelos más antiguos sugirieron que las mareas gravitacionales y la fuerza de las galaxias empujándose unas contra otras formaron la Corriente de Magallanes a partir de las Nubes de Magallanes cuando las galaxias enanas entraron en órbita alrededor de la Vía Láctea. Si bien estos modelos podrían explicar en gran medida el tamaño y la forma de la corriente, representaron solo una décima parte de su masa.

   Recientemente, los astrónomos descubrieron que las Nubes de Magallanes son lo suficientemente masivas como para tener su propio halo, o corona, de gas cálido que las envuelve. D'Onghia y su equipo se dieron cuenta de que esta corona alteraría drásticamente la forma en que se formaba la corriente.

   En las nuevas simulaciones realizadas por Lucchini, la creación de la Corriente de Magallanes se divide en dos períodos. Mientras que las Nubes de Magallanes todavía estaban lejos de la Vía Láctea, la Gran Nube de Magallanes le quitó el gas a su socio más pequeño durante miles de millones de años. Este gas robado finalmente contribuyó del 10 al 20 por ciento de la masa final de la corriente.

   Más tarde, cuando las nubes cayeron en la órbita de la Vía Láctea, la corona cedió una quinta parte de su propia masa para formar la Corriente de Magallanes, que se extendía a través de un enorme arco del cielo por interacciones con la gravedad de la Vía Láctea y su propia corona.

   El nuevo modelo es el primero en explicar la masa total de la Corriente de Magallanes y la gran mayoría que proviene del gas ionizado, que es más energético que el gas no ionizado. También explica mejor cómo la corriente adoptó su forma filamentosa y por qué carece de estrellas, porque se formó en gran parte a partir de la corona libre de estrellas, no de las propias galaxias enanas.

   "La corriente es un rompecabezas de 50 años", dice Andrew Fox, uno de los coautores del estudio y astrónomo del Instituto de Ciencias del Telescopio Espacial, que opera el Telescopio Espacial Hubble. "Nunca tuvimos una buena explicación de dónde vino. Lo realmente emocionante es que ahora nos estamos acercando a una explicación".

   La propuesta de los investigadores ahora se puede probar directamente. El Hubble debería poder ver las firmas reveladoras de la corona de gas que rodea a las Nubes de Magallanes.

   En la década de 1990, un grupo de astrónomos de UW-Madison encontró los primeros indicios de que las Nubes de Magallanes podrían tener una corona extensa. Ahora, con una mejor comprensión de la influencia de la corona en la Corriente de Magallanes y una prueba clara de su existencia, existe la posibilidad de explicar un misterio de medio siglo sobre el origen de la corriente, ofreciendo una imagen más completa de nuestro vecindario galáctico.

   "Este trabajo redefine nuestra comprensión de cómo el gas se acumula en la Vía Láctea y forma el depósito para la formación de estrellas futuras", dice Joss Bland-Hawthorn, coautor del artículo y director del Instituto de Astronomía de Sydney en Australia.

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