Publicado 16/11/2020 17:17CET

Los 'ladrillos' de la vida pueden ser anteriores a las estrellas

Nebulosa del Lago
Nebulosa del Lago - MARTIN HEIGAN /FLICKR

   MADRID, 16 Nov. (EUROPA PRESS) -

   La glicina, el aminoácido más simple y un componente importante de la vida, puede formarse bajo las duras condiciones que gobiernan la química en el espacio, según ha demostrado un grupo de científicos.

   Los resultados, publicados en la revista 'Nature Astronomy', sugieren que la glicina, y muy probablemente otros aminoácidos, se forman en densas nubes interestelares mucho antes de que se transformen en nuevas estrellas y planetas.

   Los cometas son el material más antiguo de nuestro Sistema Solar y reflejan la composición molecular presente en el momento en que nuestro Sol y los planetas estaban a punto de formarse. La detección de glicina en el coma del cometa 67P / Churyumov-Gerasimenko y en muestras devueltas a la Tierra desde la misión Stardust sugiere que los aminoácidos, como la glicina, se forman mucho antes que las estrellas.

   Sin embargo, hasta hace poco, se pensaba que la formación de glicina requería energía, estableciendo claras limitaciones al entorno en el que se podía formar.

   En el nuevo estudio, el equipo internacional de astrofísicos y modeladores astroquímicos, principalmente con base en el Laboratorio de Astrofísica del Observatorio de Leiden, en Países Bajos, ha demostrado que es posible que se forme glicina en la superficie de los granos de polvo helado, en ausencia de energía, a través de la 'química oscura'. Los hallazgos contradicen estudios previos que sugirieron que se requería radiación UV para producir esta molécula.

   El doctor Sergio Ioppolo, de la Universidad Queen Mary de Londres y autor principal del artículo, explica que "la química oscura se refiere a la química sin la necesidad de radiación energética. En el laboratorio pudimos simular las condiciones en las nubes interestelares oscuras donde las partículas de polvo frío están cubiertos por capas delgadas de hielo y posteriormente procesados por átomos impactantes que hacen que las especies precursoras se fragmenten y los intermedios reactivos se recombinen".

   Los científicos demostraron por primera vez que se podía formar metilamina, la especie precursora de la glicina que se detectó en el coma del cometa 67P. Luego, utilizando una configuración única de vacío ultra alto, equipada con una serie de líneas de haz atómico y herramientas de diagnóstico precisas, pudieron confirmar que también se podía formar glicina y que la presencia de hielo de agua era esencial en este proceso.

   Investigaciones adicionales utilizando modelos astroquímicos confirmaron los resultados experimentales y permitieron a los investigadores extrapolar los datos obtenidos en una escala de tiempo de laboratorio típica de solo un día a condiciones interestelares, uniendo millones de años.

   "A partir de esto, encontramos que se pueden formar cantidades bajas pero sustanciales de glicina en el espacio con el tiempo", explica la profesora Herma Cuppen, de la Universidad de Radboud, en Países Bajos, quien fue responsable de algunos de los estudios de modelado dentro del documento.

   "La conclusión importante de este trabajo es que las moléculas que se consideran componentes básicos de la vida ya se forman en una etapa mucho antes del inicio de la formación de estrellas y planetas", añade Harold Linnartz, director del Laboratorio de Astrofísica del Observatorio de Leiden.

   "Una formación tan temprana de glicina en la evolución de las regiones de formación de estrellas implica que este aminoácido se puede formar de manera más ubicua en el espacio y se conserva en la mayor parte del hielo antes de su inclusión en los cometas y planetesimales que componen el material del que finalmente los planetas son hechos", prosigue.

   El doctor Ioppolo concluye que "una vez formada, la glicina también puede convertirse en un precursor de otras moléculas orgánicas complejas. Siguiendo el mismo mecanismo, en principio, se pueden agregar otros grupos funcionales a la columna vertebral de la glicina, dando como resultado la formación de otros aminoácidos, como la alanina y la serina en las nubes oscuras en el espacio. Al final, este inventario molecular orgánico enriquecido es incluido en cuerpos celestes, como cometas, y entregados a planetas jóvenes, como sucedió con nuestra Tierra y muchos otros planetas".

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