Publicado 24/09/2020 17:32CET

Más del 75% de desechos en órbita geosíncrona no están catalogados

Más del 75% de desechos en órbita geosíncrona no están catalogados
Más del 75% de desechos en órbita geosíncrona no están catalogados - UNIVERSITY OF WARWICK

   MADRID, 24 Sep. (EUROPA PRESS) -

   Astrónomos de la Universidad de Warwick advierten que los desechos orbitales que representan una amenaza para los satélites operativos no están siendo monitoreados lo suficientemente cerca.

   Su nuevo estudio encontró que más del 75% de los desechos orbitales que detectaron en órbita geosíncrona --donde se concentran los satélites de telecomunicaciones-- no podían coincidir con los objetos conocidos en los catálogos de satélites. En el caso de los inferiores a un metro de tamaño, el porcentaje llegó al 95 por ciento.

   La investigación forma parte de DebrisWatch, una colaboración en curso entre la Universidad de Warwick y el Laboratorio de Ciencia y Tecnología de Defensa (Reino Unido) con el objetivo de proporcionar una nueva visión de los estudios de la región geosincrónica que se han realizado en el pasado. Los resultados se publican en la revista Advances in Space Research.

   Esta encuesta se optimizó para buscar escombros tenues, objetos que son demasiado pequeños o poco reflectantes para ser monitoreados regularmente y registrados en catálogos disponibles públicamente.

   El Comando Estratégico de EE.UU. (USSTRATCOM) mantiene el catálogo público más completo de objetos espaciales, utilizando su Red de Vigilancia Espacial (SSN) global que comprende más de 30 radares terrestres y telescopios ópticos, junto con seis satélites en órbita. El SSN puede monitorear objetos a gran altitud de hasta aproximadamente 1 metro de diámetro.

   Aunque a ciertos residentes de la región geosincrónica a menudo se les llama estacionarios, las colisiones aún pueden ocurrir con velocidades relativas de kilómetros por segundo. Teniendo esto en cuenta, incluso los objetos pequeños podrían causar mucho daño a un satélite activo.

   Las imágenes de la encuesta se analizaron utilizando un software personalizado diseñado para seleccionar objetos de escombros candidatos e investigar su brillo a lo largo del tiempo.

   Las curvas de luz resultantes contienen una gran cantidad de información sobre los objetos en sí, incluida su forma, propiedades de la superficie y actitud, pero también se ven afectadas por otros factores como la geometría de visualización y la interferencia atmosférica. Desenredar estos componentes sigue siendo una tarea muy difícil, y grandes cantidades de datos de alta calidad serán clave para desarrollar y perfeccionar las técnicas necesarias.

   Los astrónomos centraron su estudio en la región geosíncrona, ubicada aproximadamente a 36.000 kilómetros sobre el ecuador, donde los satélites orbitan con un período que coincide con la rotación de la Tierra. Muy por encima de la capa más externa de la atmósfera de la Tierra, no existen mecanismos naturales (como el arrastre atmosférico) para inducir la desintegración orbital, por lo que los desechos generados en las proximidades de la región geosincrónica permanecerán allí durante mucho tiempo.

CON UN TELESCOPIO EN LA PALMA

   Para ayudarlos a descubrir escombros débiles, los astrónomos utilizaron el telescopio Isaac Newton en la isla canaria de La Palma, que tiene una gran apertura de 2,54 m, lo que les permite recolectar fotones de luz en un área grande. Utilizaron una estrategia optimizada para garantizar que la luz solar que se refleja en los objetos candidatos caiga dentro de los mismos píxeles de la cámara, para aumentar sus posibilidades de ser detectados. Se escanearon franjas de cielo por encima, a lo largo y por debajo del cinturón geoestacionario, donde residen la mayoría de los satélites geosincrónicos operativos.

   La mayoría de las pistas orbitales detectadas por los astrónomos tenían brillos correspondientes a aproximadamente 1 metro o menos. Efectivamente, más del 95% de estas detecciones débiles no coincidieron con un objeto conocido en el catálogo USSTRATCOM disponible públicamente, ya que son demasiado débiles para ser monitoreados de manera regular y confiable por el SSN. Cuando los investigadores incluyeron todas sus detecciones, incluidas aquellas por encima y por debajo de 1 metro, más del 75% no coincidió.

   El autor principal James Blake, Ph.D. estudiante del Departamento de Física de la Universidad de Warwick, dijo en un comunicado: "Las curvas de luz extraídas de las imágenes de nuestra encuesta muestran lo variados que pueden ser estos objetos, tanto en términos de su naturaleza física como de su actitud o comportamiento dentro de la órbita. Muchos de los débiles, los escombros sin catalogar parecen estar cayendo, mostrando una variación de brillo significativa en la ventana de observación. Este tipo de características pueden decirnos mucho sobre las fuerzas perturbadoras que actúan sobre los residentes de la región geosincrónica, pero también destacan que debemos tener más cuidado al hacer suposiciones sobre las propiedades de estos objetos. Necesitamos sondear más a fondo la población de escombros débiles y obtener más datos para comprender mejor lo que hay ahí fuera".

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