Publicado 24/03/2021 17:20CET

Uno de los mayores sumideros de carbono ha sido sobreestimado

Parque Nacional Grand Teton, Canadá
Parque Nacional Grand Teton, Canadá - FLICKR

   MADRID, 24 Mar. (EUROPA PRESS) -

   Una nueva investigación que publica la revista 'Nature' indica que bien suelos o bien plantas absorberán más CO2 a medida que aumenten los niveles de carbono atmosférico, pero no ambos.

   El estudio sugiere que cuando los niveles elevados de dióxido de carbono impulsan el crecimiento de las plantas, se cobra un precio sorprendentemente alto en otro gran sumidero de carbono, es decir, el suelo.

    El dióxido de carbono de la atmósfera estimula el crecimiento de las plantas. A medida que aumentan los niveles de carbono, resulta interesante pensar en un crecimiento de las plantas sobrealimentado y en campañas masivas de plantación de árboles que reduzcan el CO2 producido por la quema de combustibles fósiles, la agricultura y otras actividades humanas.

   Una explicación probable, según los autores, es que las plantas extraen del suelo los nutrientes que necesitan para mantener el ritmo de crecimiento impulsado por el carbono. La extracción de nutrientes adicionales requiere un aumento de la actividad microbiana, que libera a la atmósfera el CO2 que, de otro modo, quedaría retenido en el suelo.

   Los resultados contradicen la suposición ampliamente aceptada de que la biomasa y el carbono del suelo aumentarán en paralelo a medida que más biomasa vegetal caiga al suelo y se convierta en materia orgánica. Al analizar los datos de 108 experimentos publicados anteriormente sobre los niveles de carbono en el suelo, el crecimiento de las plantas y las altas concentraciones de CO2 en el aire, los autores se sorprendieron al encontrar lo contrario.

   "Cuando las plantas aumentan la biomasa, normalmente se produce una disminución del almacenamiento de carbono en el suelo", señala en un comunicado el autor principal, César Terrer, becario del Laboratorio Nacional Lawrence Livermore de Estados Unidos.

   Terrer y sus colegas descubrieron que los suelos sólo acumulaban más carbono en los experimentos en los que el crecimiento de las plantas se mantenía bastante estable a pesar de los altos niveles de carbono en la atmósfera.

   "Resultó mucho más difícil de lo esperado aumentar tanto el crecimiento de las plantas como el carbono del suelo", recuerda el autor principal del estudio, Rob Jackson, profesor de ciencias del sistema terrestre en la Escuela de Ciencias de la Tierra, Energía y Medio Ambiente de Stanford (Stanford Earth).

   Según Jackson, las proyecciones climáticas más utilizadas actualmente no tienen en cuenta esta compensación. En consecuencia, es probable que sobrestimen el potencial de la tierra para absorber el dióxido de carbono de la atmósfera terrestre.

   Se calcula que las plantas y los suelos absorben en conjunto el 30% del CO2 emitido por las actividades humanas cada año. Predecir cómo cambiará la parte subterránea de este sumidero de carbono en las próximas décadas es especialmente importante porque el carbono absorbido por el suelo tiende a permanecer allí durante mucho tiempo. "Cuando una planta muere, parte del carbono acumulado en su biomasa puede volver a la atmósfera. En los suelos, el carbono puede almacenarse durante siglos o milenios", explica Terrer.

   El trabajo se basa en una investigación que Terrer, Jackson y sus colegas publicaron en 2019 en la que se estimaba que una duplicación del CO2 atmosférico con respecto a los niveles preindustriales --como se espera para finales de este siglo-- aumentaría la biomasa de las plantas solo en un 12%. En otras palabras, es probable que las plantas desempeñen un papel mucho menos significativo en la extracción de carbono de lo que se predijo anteriormente.

   Ahora, al examinar cómo funciona el almacenamiento de carbono en las plantas y los suelos conjuntamente, los científicos han descubierto que las expectativas para otra pieza del rompecabezas climático también deben ser revisadas.

   "Los suelos almacenan más carbono en todo el mundo del que contiene toda la biomasa vegetal. Hay que prestarles mucha más atención a la hora de proyectar el destino de los bosques y las praderas ante el cambio de la atmósfera", afirma Jackson, que también es investigador principal del Instituto Woods de Stanford para el Medio Ambiente.

   La investigación sugiere que los pastizales podrían absorber cantidades inesperadas de carbono en las próximas décadas. En un escenario en el que el CO2 atmosférico duplique los niveles preindustriales, los investigadores estiman que la absorción de carbono en los suelos de las praderas aumentará un 8%, mientras que la absorción de carbono por parte de los suelos forestales se mantendrá más o menos estable. Esto es así a pesar de que el enriquecimiento de CO2 da un mayor impulso a la biomasa en los bosques (23%) que en los pastizales (9%), en parte porque los árboles asignan bajo tierra una parte relativamente pequeña del carbono que absorben.

   "Desde el punto de vista de la biodiversidad, sería un error plantar árboles en los ecosistemas naturales de praderas y sabanas --señala Terrer--. Nuestros resultados sugieren que estos ecosistemas de hierba con muy pocos árboles también son importantes para almacenar carbono en el suelo".

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