Publicado 29/04/2021 17:02CET

Nuevas restricciones a la posibilidad de estrellas de antimateria

Posición en el cielo de los diferentes candidatos del catálogo de Fermi. El mapa de fondo muestra el brillo mínimo de una anti-estrella para que Fermi la observe. Las partes claras representan las partes del cielo donde las observaciones son más fáciles.
Posición en el cielo de los diferentes candidatos del catálogo de Fermi. El mapa de fondo muestra el brillo mínimo de una anti-estrella para que Fermi la observe. Las partes claras representan las partes del cielo donde las observaciones son más fáciles. - CNRS

   MADRID, 29 Abr. (EUROPA PRESS) -

   El telescopio espacial de rayos gamma Fermi de la NASA está siendo usado para establecer los límites más restrictivos a la hipotética existencia de estrellas hechas de antimateria.

   A menudo asociada con el mundo de la ciencia ficción, la antimateria existe. Se observa en laboratorios de física y en el espacio. Es un estado simétrico a la materia que conocemos. Las leyes de la física conocidas hasta la fecha nos dicen que el universo debería contener cantidades iguales de materia y antimateria. Sin embargo, la antimateria solo se observa hoy en día a nivel de trazas, y las investigaciones sugieren que todo el cosmos estaría desprovisto de ella. Este se considera actualmente como uno de los mayores misterios del universo.

   Sin embargo, el detector de partículas AMS instalado a bordo de la Estación Espacial Internacional indicó recientemente que podría haber más antimateria de lo que pensábamos. Podría estar escondida en las cercanías del sistema solar en forma de objetos inverosímiles: estrellas hechas de antimateria o anti-estrellas. La existencia de tales objetos tendría graves consecuencias en la forma en que concebimos el universo, pero no está claro cómo probar esta hipótesis.

   Se sabe que la colisión entre la antimateria y la materia produce rayos gamma, la forma de radiación más energética. En un artículo publicado en Physical Review D, los investigadores del IRAP (Instituto de Investigación en Astrofísica y Planetología) de Francia utilizaron 10 años de datos del telescopio espacial de rayos gamma Fermi para estimar el número máximo de anti-estrellas en la galaxia. Pudieron aislar, en el catálogo de fuentes de rayos gamma encontrado por Fermi, 14 candidatos cuyas propiedades de emisión son comparables a las esperadas para las anti-estrellas.

   Sin embargo, la naturaleza de estas fuentes aún es incierta. Es mucho más probable que en realidad sean otros tipos de emisores de rayos gamma bien establecidos, como púlsares o agujeros negros.

   Luego, el equipo de IRAP estimó el número máximo de anti-estrellas que podrían existir en nuestra galaxia, obteniendo las restricciones más fuertes de la historia. Al imaginar que se distribuyen como estrellas ordinarias, principalmente en el disco galáctico, pudieron establecer que hay como máximo una antiestrella por cada 300.000 estrellas ordinarias. Sin embargo, también mostraron que las antiguas antiestrellas, cuyos orígenes se remontan a los inicios del universo, podrían esconderse más fácilmente de los telescopios de rayos gamma en el halo alrededor de la galaxia.

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